30 noviembre, 2011

Si existe un personaje difícil de evaluar, ese es Carlos Castaneda. Un análisis superficial de su vida y de su obra tiende a conclusiones ambivalentes; pero un vistazo más de cerca no le deja muy bien parado.

Un antropólogo metido a brujo

carlitos de joven, más o menos cuando conoció a don juanA muchos de mis lectores/as les sonará el nombre de este fraude ambulante, aunque sea de oídas.

Se supone que Carlos Castaneda fue (murió en 1998) un antropólogo que, recién licenciado, viajó a México a estudiar los usos del peyote para elaborar su tesis doctoral. Allí conoció a un anciano, el mítico indio yaqui Don Juan, que tras darle una lección de humildad, decidió enseñarle los secretos de las plantas mágicas.

Lo que ignoraba en ese momento Carlitos (así le llamaba Don Juan) es que le había convertido en su discípulo y lo que le estaba enseñando no era tanto el cómo pegarse unos colocones impresionantes de peyote como la antigua brujería del extinto pueblo tolteca. El objetivo del brujo era convertirle en Hombre de Conocimiento, capaz de realizar actos increíbles y moverse por las distintas realidades.

Así dicho, parece interesante… y lo es. De verdad. Al menos en los comienzos de su aventura.

Sus primeros (y muy recomendables) libros

En el primer libro de Castaneda, inmediato best-seller tras su publicación en 1968, Las Enseñanzas de Don Juan, Carlitos se limita al aspecto botánico-colocogénico del consumo de lo que Don Juan llama plantas de poder. Básicamente es una descripción de lo que Castaneda considerará en ese momento meras alucinaciones y que para Don Juan son las llaves de las puertas a otras realidades. Escrito desde una óptica muy académica, al final el autor nos regala un densísimo y sesudo ensayo donde procede a hacer enrevesados análisis fenomenológicos para especialistas. De los primeros libros, es el menos interesante.

El segundo libro, Una Realidad Aparte (1971), viene a ser un revisión del primero, pero no centrándose tanto en el consumo de plantas sino en otros aspectos del contacto con Don Juan que fueron obviados en el primer libro. Trata cuestiones filosóficas y vitales del pensamiento de Don Juan: Carlos para entonces ya ha abandonado la rigidez académica, pero aún se sigue agarrando a su visión racional del mundo; y su trato hacia Don Juan sigue oscilando entre la admiración y cierta condescendencia hacia lo que considera chifladuras del viejo.

El tercer libro es el más interesante de todos: Viaje a Ixtlan, publicado en 1972. Este fue el primer libro que leí de Castaneda, recomendado por una vieja amiga a raíz de ciertas experiencias extrañas que yo había tenido sin necesidad de tomar nada… Y flipé con él. Flipé porque en él no sólo se hablaba de experiencias muy similares a las que yo había experimentado —como ver, una vez que estuve MUY cansado, a la gente como si fueran huevos de luz—, sino que además éstas estaban dotadas de pleno sentido. Aquí Carlitos es consciente de que el consumo de las famosas plantas de poder no son un fin en sí mismo, sino un medio para convertirse en Hombre de Conocimiento. Así asume por fin su responsabilidad y repasa toda su enseñanza anterior desde esta nueva óptica, dejando a un lado sus experiencias con las plantas y enfocándose en el método que empleaba Don Juan con él para transformarle. Porque el viejo brujo yaqui no hacía nada al azar.

Mi percepción del mundo a través de los efectos de estos psicotrópicos había sido tan extraña e impresionante que me vi forzado a asumir que tales estados eran la única vía para comunicar y aprender lo que don Juan trataba de enseñarme. Tal suposición era errónea.

Carlos Castaneda, al principio de Viaje a Ixtlán

El cuarto libro, Relatos de Poder, de 1974, viene a ser el broche de cierre del libro anterior, y el modelo del mundo explicado por Don Juan queda cerrado en sí mismo, forma coherencia y justifica todas las experiencias que Carlos Castaneda ha vivido.

Estos libros, además de ser muy interesantes, no sólo soportan muy bien las relecturas: es que cada vez que los leo me parecen mejores. Son de esos libros que se realimentan a sí mismos y que en cada repaso cambian al igual que ha cambiado el lector.

De todos modos se les puede objetar muchas cosas. Probablemente Don Juan sea un personaje semirreal-semificticio o completamente inventado: para ser un indio casi analfabeto, habla como un profesor universitario. Sin embargo, y para mí es muy importante, el trasfondo de las experiencias y reflexiones en ellas relatadas destila autenticidad, e independientemente de ésta, tienen un valor literario indudable. Admiten múltiples niveles de lectura y pueden tomarse tanto como un relato de aventuras o como una densa “teoría de la realidad”. Lo que no dudo es en recomendárselo a todo el mundo, por este orden: 3º, 4º, 2º y 1º (siendo éste último, Las Enseñanzas de Don Juan, bastante opcional si no estás interasado/a en el consumo de enteógenos).

¿Pero no es un estafador?

Parece que hasta ahora no he hecho más que contradecirme, puesto que tras haber llamado fraude a Castaneda en el primer párrafo de este artículo, no he dejado de ensalzarle. Lo que no he dicho es que tiene muchos más libros después de estos y que hizo más cosas aparte de escribir, como montarse su propia secta —otro nombre no se merece— de superbrujos acomodados.

Y llega el turno del hachazo. Si hasta ahora parece que hablé de Carlos Castaneda, en realidad sólo lo he hecho del excelente escritor, profundo buscador, del taumaturgo demoledor de conceptos y prejuicios. Ahora toca el turno de hablar del Carlos cuentista, mercachifle, superficial, prepotente.

Los siguientes (y poco recomendables) libros

Empezaremos viendo como fueron los siguientes libros de Castaneda, ya que los cuatro primeros, los que he expuesto hasta ahora, ciertamente parecen formar una unidad de lectura y cierran un ciclo de experiencias. Pero los que le siguieron son muy distintos y poco tienen que ver con los primeros.

Sospechosamente, en ellos parece hablar de aquellos momentos del aprendizaje con Don Juan que no recordaba porque los había vivido en una especie de hipnosis inducida por él; y que ahora, qué casualidad, iba recordando gradualmente. Y como Don Juan abandonó nuestra realidad al final de Relatos de Poder, de repente aparecen un montón de discípulos de este por doquier, que se pasan el día haciendo milagros un poco a lo tonto y a lo loco, describiendo detalles muy precisos —y un tanto raritos— sobre las técnicas de manipulación energética que Don Juan supuestamente había transmitido en estos estados hipnóticos.

Finalmente Carlos es por fin designado líder del nuevo grupo de brujos post-juaneros y además, en un alarde mesiánico, es elegido por el espíritu de los guerreros místicos para llevar la brujería tolteca al resto de la humanidad, misión que llevará a cabo previo uso de tarjeta VISA o Mastercard; y esto, aunque no lo dice en los libros, lo sé yo por testigos de primera mano.

Por último, estos libros describen también complicadas gimnasias energéticas practicadas por los brujos toltecas, así como un sinfin de anécdotas varias y variadas sobre las increíbles experiencias que atraviesan los brujos cuando van a a la cama, se lavan los dientes, desayunan y se van a la realidad de al lado a dar un garbeo o a por una pizza porque se le olvidó comprarla antes en el Mercadona(gual).

Resumiendo, seis libros llenos de basura cuyos títulos no pienso mencionar. No incluyo el 7º: fue escrito y escondido en una realidad paralela para protegerlo de los brujos malos. Cuando finalmente fue recuperado, estaba cubierto de una extraña pátina. En definitiva, seis libros de basura y uno de mierda, conjunto que no habría problema en denominar Las Aventuras del Circo de Carlitos.

Quizás parezca que estoy exagerando, pero no es mi intención. A veces hasta tengo la sensación de que los libros que mencioné al principio de este artículo —que, insisto, son muy recomendables— y estos últimos no los pudo haber escrito la misma persona.

Carlitos Superstar

La cuestión es que Carlitos tuvo un éxito desmesurado entre los lectores de sus libros, cosa perfectamente entendible, porque no me cabe duda que el núcleo de sus enseñanzas es auténtico.

Y de repente se vió rodeado de acólitos que querían milagros, como suele ocurrir siempre desde los tiempos de Brian y su calabaza. Y me supongo que, lógicamente, Carlos se los vendió porque había quién estaba dispuesto a pagar: Yo conozco a una persona que pagó 80.000 pesetas a principios de los 90 (al cambio, 1000 euros de ahora) por pasar un fin de semana con él y junto a otras cien personas que habían pagado cantidades similares: saca la calculadora, amable lector/a.

A forrarse, que son dos días

Entre otras cosas Carlos se dedicó a enseñar en estos encuentros lo que él mismo denominaba Pases Mágicosbody movements for breaking the barriers of normal perception—. Por lo que pude ver de las técnicas, practicadas delante de mí por esta persona que estuvo con él —que ya llevaba catorce años practicando tai chi— y por los vídeos VHS que le había comprado al propio Castaneda a precio de angula de la buena, no de la que te ponen spaghettis con un par de ojos pintados. Los dichosos ejercicios consisten en un refrito de otras gimnasias energéticas, como las practicadas tradicionalmente por los chinos.

Pero ahí no acaba la cosa. Mi admiradísimo Alexandro Jodorowsky describe su encuentro con él en el estupendo libro La Danza de la Realidad. Parte de este encuentro, aunque omitiendo los detalles escabrosos, son relatados por los propios seguidores de Castaneda en este enlace.

Según Jodorowsky, lo primero que hizo Carlos tras acercarse a su mesa fue quedarse embobado mirando para las tetas de su amiga, a la que se acabó finalmente, parece ser, llevando a la cama unos días después. Aquí es donde uno se plantea ya la siguiente reflexión sobre semejante actitud:

  1. Carlos hizo eso por inconsciente. Entonces no es un brujo cómo él pretende, es un farsante.
  2. Algo le salió mal durante su aprendizaje porque desde luego no controla una mierda su energía sexual. Entonces no es un brujo, es un degenerado.
  3. Lo hizo para epatar a Jodorowsky y desviar la atención sobre su auténtica naturaleza brujeril. Entonces no es brujo, es gilipollas.

Los admiradores incondicionales de Castaneda se decantan por la tercera opción, en la que un brujo trabaja con cortinas de humo sobre cortinas de humo, pero sin la parte del “Entonces no es brujo, es gilipollas”.

En general, los fanes de este autor son bastante acríticos, y cuando no lo son intentan justificar lo injustificable. Basta pasarse por SustainedAction.org, una web bastante cheesy en estética y contenidos, así como pobremente mantenida, y echar un vistazo a los comentarios que de él hacen sus discípulos y los discípulos de sus discípulos. He aquí un par de muestras del comportamiento habitual del amigo:

  • Carlitos está contando una anécdota de su etapa con Don Juan, que sitúa en tal fecha. Uno de los presentes (que se sabe sus libros DE MEMORIA) le objeta que en esa fecha él no estuvo allí, sino cazando conejos a 1200km de distancia. Carlitos sale del paso diciendo que en realidad estaba desdoblado en cuatro realidades diferentes y además, en ese mismo momento estaba tomando una ducha y comiendo un bocadillo en París. Sus discípulos, comprensivos, lo llaman disonancias cognitivas, supuestamente muy habituales en los brujos.
  • Están en una reunión hablando de la cría del cangrejo. Entonces Carlitos interrumpe y empieza a decir tonterías sobre la cría del cangrejo, sobre la que no tiene NIPUTAIDEA. Otro de los presentes, criador de cangrejos, cangrejero mayor del reino, importador, vendedor, reparador y especialista en cangrejos, le corrige: y Carlitos responde ridiculizándolo por su tono de voz y torturándole psicológicamente delante de todo el mundo durante el resto de la reunión. Pero no hay por qué tomárselo a mal. En realidad, Carlitos está quitándole la importancia personal a su discípulo, y por tanto, haciéndole un favor.

Lo más gracioso de todo es que sus discípulos no cesan de hablar de estos comportamientos a la mínima que pueden, como si desearan que alguno dijera de una vez de una vez “el emperador va desnudo”. Pero nadie lo hace y eso entristece.

No es asunto para tomárselo a risa

Quiero advertir que por escribir en esta revista palabras negativas sobre tan formidable brujo van a venir a buscarme los seres inorgánicos y llevarme a la segunda realidad donde me infringirán dolores peor que la muerte; así que me gustaría que agradecieran el riesgo al que me estoy enfrentando por abrirle los ojos a Vd. sí, a Vd…. enviando donaciones por 5000€ a mi e-mail. De nada, yo soy así de majo.

Bromas aparte, creo que la deriva de este personaje al mundo del espectáculo, por llamarlo de alguna manera, ha sido una auténtica pena: ha hecho daño a gente. Conozco a una persona que estuvo a punto de ser arrastrada a esta farsa durante una época de debilidad y confusión vital. Pero por otra, Castaneda ha realizado desde una posición —al menos al principio— honrada, valiosas aportaciones al imaginario colectivo y reflexiones muy profundas sobre la naturaleza de nuestra Realidad.

Por eso me cuesta demonizarlo en términos absolutos como he hecho con timadores profesionales como Erich von Daniken; pero no me tiembla la mano a la hora de advertir: léanseme ustedes a Castaneda con criterio.

13 comentarios Ir al formulario  RSS de estos comentarios Trackback URL

Hay dos referencias a los Monty Python en este artículo. Quien las encuentre, se llevará una satisfacción personal tremenda.

Comment by Alberto V. Miranda — 15 diciembre, 2011 @ 0:31

¿has practicado lo que dice C.C.? si no es así, simplemente especulas y eres poco impecable contigo mismo.
cuestión de sintaxis.
un saludo.

Comment by toltec — 21 diciembre, 2011 @ 23:28

Aparte de que creo que hablas de impecabilidad sin saber lo que es, te contaré lo que le pasó a Patricia Partin/Nury Alexander/Explorador Azul, una de las brujas/discípulas/amantes de Castaneda, y, según él, “un ser perfecto, apenas humano” que acabaría adoptando legalmente como hija suya.

Este le dijo que si quería alcanzar el nagual, bastaba conque cogiera su coche y penetrara a toda velocidad en el desierto, y su propia impecabilidad la llevaría al infinito.

Fue encontrada 5 años después de su desaparición, momificada en medio del Valle de la Muerte, tras deshidratarse al acabarse la gasolina de su coche, que estaba cerca del cadáver.

Aquí tienes la historia: http://en.wikipedia.org/wiki/Patricia_Partin

Así que con respecto a practicar lo que dice Castaneda, con cuidadito.

PS: Y sí, en su momento probé alguna de las prácticas que propone. Con éxito parcial.

Comment by Alberto V. Miranda — 22 diciembre, 2011 @ 12:06

Quizás deberías haberlo intentado más tiempo, ya sabes que las cosas necesitan masa crítica, en este caso energía.
Y como ya supones he practicado y practico desde hace años y no me ha sucedido nada extraño salvo que quizás sea un poco menos estúpido y no me crea NADA.

Una vez se encontró C.Sagan a C.C. en una fiesta y este le dijo a C.C. que le dijera la verdad sobre la brujería, porque pensaba que era mentira y C.C. le dijo que igual que un físico tiene que estudiar 1er año, 2º,…. en brujería sucedía lo mismo.

personalmente lo he corroborado.
un saludo

Comment by toltec — 23 diciembre, 2011 @ 11:34

Efectivamente: y todo brujo, cuando acaba de diplomarse, se dedica a radiarlo por internet: “eh, que yo soy brujo; que he estudiado.”

Como ya he dejado claro en el artículo, las enseñanzas de Castaneda tienen un núcleo de verdad, y cuando lo digo es por algo. Por si acaso lo repito con otras palabras: Una cosa es que el mensaje sea bueno, y otra que el mensajero sea un gilipollas.

Comment by Alberto V. Miranda — 23 diciembre, 2011 @ 15:21

Estoy de acuerdo.
Los verdaderos brujos no tienen web.

Comment by toltec — 23 diciembre, 2011 @ 18:10

O sí. Pero no dicen que son brujos.

Comment by Alberto V. Miranda — 23 diciembre, 2011 @ 18:21

Tambien…

Comment by toltec — 23 diciembre, 2011 @ 22:18

El orden de lectura de los cuatro primeros libros,que desde luego son punto y aparte con el resto,fue casualmente el mismo en que yo los leí.Estoy totalmente deacuerdo con que en ellos hay algo grande.

Comment by Miguel — 4 febrero, 2012 @ 20:26

La prueba más sólida e incontrovertible de la falsedad de Castaneda la aportó Jonathan Ott, gran conocedor de los enteógenos -de hecho, fue uno de los creadores de esta palabra- y, probablemente, una de las personas que más saben de drogas del mundo. La mescalina se llama así porque un grupo de científicos europeos metieron la pata al identificar al peyote, haciéndose un lío entre este, el mescal (también conocido como agave o maguey) y el botón (o habas) de mescal (sophora secundiflora). El alcaloide del peyote, por tanto, se llama “mescalina” por culpa de un error (debería haberse llamado “peyotina”, como uno de sus alcaloides menores) de etsos científicos, y es imposible que ese error llegara a oidos de un indio, y aún más que este indio o su pueblo nombraran a una deidad basándose en él. Si “mescalito” se hubiera llamado “hikurito” o peyotín”, a lo mejor sería posible creer en Don Juan. Más información en Pharmacophilia, obra magna de Ott.

Comment by Alejo Alberdi — 9 abril, 2012 @ 17:15

Hum, me parece una observación muy interesante y pertinente, aunque me sorprende que Castaneda hubiera podido caer en tal error.

En este documental que vi ayer (está en inglés sin subs, por eso no lo puse en AstropuertoTV, lo siento)

http://www.youtube.com/watch?v=dXl95ZaYe3Q

menciona como datos interesantes…

1) que Castaneda efectivamente sí viajó a México abundantes veces en los 60, según atestigua su esposa de aquella (quien defiende la veracidad del primer trabajo de CCy la existencia de Don Juan) y su hijo, quien dice que recuerda de niño que en casa tenía cajas y cajas de sus famosas notas de campo.

2) que es posible que Don Juan no fuera sino un brujo “famoso”, Ramón Medina Silva, quien murió en 1972 y del que se puede ver una foto haciendo equilibrio sobre una cascada aquí: http://sustainedaction.org/Images_Photos/ramon_medina_silva_waterfall.htm

3) que las supuestas enseñanzas de Don Juan pueden ser rastreadas a otras obras antropológicas. Hasta 200 referencias, por lo visto.

Comment by Alberto V. Miranda — 9 abril, 2012 @ 17:38

Hola que tal? Un gusto haber llegado a esta web.
He leído los libros de Castaneda y concuerdo en cuanto a que hay un quiebre en su obra a partir de Relatos de Poder pero he encontrado que levanta vuelo de nuevo y que hay mucho y muy interesante en “El fuego interno”, “El conocimiento silencioso” y “el arte de ensoñar”, creo que la complicación surge porque ya ahí uno tiene que aceptar cosas más complicadas, específicas, no tan fáciles de asimilar y no resulta tan fácil “identificarse” como en los primeros libros. Claro que es una opinión personal y que cada uno lo vive distinto.
En cuanto a su vida creo que no es tan importante como lo que dejó escrito, pero me queda la duda siempre de para qué alguien querría ser famoso sin querer disfrutar de su fama, se podrá decir que por ganar mucho dinero pero bueno no hay muchos casos de “gurús” o como sea que no estén interesados en salir en la tele a decir sus “verdades” y ganar más dinero aún.
En el enlace a Jodorowsky no encontré nada respecto a las “tetas” de alguien (cosa que no se en qué lo menoscabaría), pero sí dice Jodorowsky “Su aportación ha sido inmensa: él creó una fuente de conocimiento diferente, la fuente sudamericana (…) Y siempre, a pesar de todo, siempre tiene algo nuevo que decir, sus libros revelan muchas cosas olvidadas. De manera que, verdad o mentira, poco importa. Si es trampa, es una trampa sagrada…”
Me parece que ese es un punto justo, y es donde creo que tu artículo se sale de cauce ya que no entiendo bien el por qué de tanta vehemencia en cuanto a lo “negativo”.
En cuanto a Patricia Partin hasta donde yo sé nada se ha comprobado (Wikipedia es menos fiable que Castaneda jaja) pero si así fuera tampoco probaría nada, el mismo Don Juan antes de que Carlos “salte” le dice que no hay ninguna garantía de que sobreviva y el mismo Castaneda en una entrevista dice “Dado que soy un imbécil, estoy seguro de que voy a morir. Quisiera tener la integridad necesaria para partir del modo como él lo hizo, pero no hay seguridad y tengo el terrible temor de que no lo voy a poder lograr” http://www.reocities.com/Area51/dimension/9522/entrevista14.html
En fin es un tema lindo y largo, gracias!

Comment by Joselo — 8 abril, 2013 @ 19:34

DEJEN DE LAMERLE LAS BOLAS A CASTANEDA

Comment by RIBERTO SOTO MOLINA — 25 junio, 2016 @ 19:35

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6 abril, 2012
Es imposible entender la obra de Carlos Castaneda sin entender su relación personal con las mujeres de las que gustó rodearse. Sólo cuando nos damos cuenta de que su vida y sus escritos intentaban reflejarse mutuamente, todo cobra sentido.
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