2 febrero, 2012

Oliver Sacks nos cuenta en su libro “Un Antropólogo en Marte” el caso de un pintor ciego al color, pero nos deja con las ganas de ver imágenes que simulen su visión interior. Afortunadamente, en la revista Astropuerto nos hemos encargado de elaborarlas.
 
Este artículo incluye de regalo un filtro de photoshop
para que proceses tus propias imágenes
.

Un caso para Oliver Sacks

“Soy un artista de bastante éxito que acaba de cumplir sesenta y cinco años. El 2 de enero de este año iba conduciendo mi coche y choqué con un pequeño camión en el lado del copiloto de mi vehículo. En la sala de urgencias del hospital de mi barrio me dijeron que sufría una conmoción cerebral. Mientras me reconocían la vista descubrí que era incapaz de distinguir las letras o los colores. Las letras me parecían griego. Mi visión era tal que me parecía estar contemplando un televisor en blanco y negro. Al cabo de los días fui capaz de distinguir las letras y mi vista se volvió de águila: podía ver un gusano retorciéndose a una manzana de distancia. La agudeza de enfoque era increíble. PERO ESTOY COMPLETAMENTE CIEGO AL COLOR. He visitado oftalmólogos que no saben nada de este asunto de la ceguera al color. He visitado neurólogos, sin resultado. Bajo hipnosis sigo sin distinguir los colores. Me han sometido a todo tipo de pruebas. Cualquiera que se le ocurra. Mi perro marrón es gris oscuro. El zumo de tomate es negro. La televisión en color es un batiburrillo.”

Esta es la carta que recibió el neurólogo y divulgador Olivers Sacks en 1986 de Jonathan I., un pintor profesional que había, horror, perdido la visión del color; aunque sería más correcto hablar de la transformación de su percepción del color.

Sacks relata esta historia en el primer capítulo, El Caso del Pintor Ciego al Color [texto completo en castellano], de su libro Un Antropólogo en Marte.

Acromatopsia Cerebral

En el citado texto Sacks nos habla de una vieja patología cerebral, conocida durante siglos, que es la Acromatopsia Cerebral, es decir, la incapacidad por parte del cerebro (y no del resto de órganos de visión) de apreciar el color.

En el caso que nos ocupa, el de Jonathan I., esto supuso inicialmente un mazazo absoluto y fuente de desesperación, pues era un experto en color que era capaz de dar hasta los códigos pantone de muchos de ellos. Hasta su apreciación de la música, que apreciaba sinestésicamente como color, desapareció. Era incapaz hasta de imaginar los colores.

Sin embargo, con el tiempo el pintor acabaría viendo esta anomalía como una peculiaridad inimitable y personal, y a los dos años del accidente ya realizaba cuadros abstractos usando blanco, negro y un tercer color. Tan satisfecho estaba con su nueva percepción de la realidad, que cuando un día se le ofreció un tratamiento experimental para tratar su problema se ofendió muchísimo y lo rechazó en redondo: su “anomalía” ahora era un regalo.

Eso sí, la vida cotidiana de Jonathan I. se resintió enormemente, al menos inicialmente: la transformación de sus patrones de percepción de colores fue tan brutal que era incapaz de distinguir muchos alimentos, las luces de los semáforos (que identificaba por su posición) y un sinnúmero de puñetas diversas. Lo peor de todo es que tanto la comida como las personas (bueno, en su caso las mujeres) dejaron de resultarle atractivas. Como el mundo en general, que le parecía un lugar sucio y feo.

¿Qué es lo que hace el cerebro de Jonathan con el color?

Todo lo anterior se entiende cuando analizamos la naturaleza de esa transformación. Aunque en el libro se describe, lo hace de manera dispersa; pero tras reunir las distintas informaciones expuestas a lo largo del ensayo, esta transformación se puede describir grosso modo:

  • Todas las imágenes son en blanco/negro con un contraste exagerado, con pocos matices y casi ausencia de degradados.
  • Con respecto a la luminosidad, se aprecia un oscurecimiento general acompañado con disminución del contraste: el negro sigue siendo negro, pero el blanco se ha convertido en una especie de gris sucio.
  • Los colores rojos, naranjas, amarillos y verdes se convierten en grises muy oscuros, casi negros.
  • Los azules, sin embargo, se vuelven grises claros.
  • La agudeza visual es soberbia, como si la antigua capacidad cerebral de proceso de colores se invirtiera en añadir nitidez a las imágenes.

Sacks explica estas anomalías como consecuencia de un accidente en la zona V4 del cerebro, una pequeñísima región del córtex visual que sin embargo es esencial para una adecuada percepción del color. Pero lo más increíble de todo es que, a diferencia de los seres humanos que somos capaz de reconocer los colores en una enorme variedad de condiciones de iluminación, Jonathan I. percibía enormes diferencias en los objetos según el tipo de iluminación que recibían; incluso a la luz del día los objetos cambiaban su apariencia en función de la posición del sol.

De ahí se deduce que Jonathan I. percibe las frecuencias puras de la luz, tal como el ojo las detecta, antes de que el córtex cerebral transforme estas frecuencias en colores. Y es que los colores NO son una propiedad física. Es por ello que la TV se convirtió en un horror para este pintor, ya que la generación de los colores de las pantallas de TV se realiza como combinación exclusiva de tres frecuencias puras: por ello veía de modo completamente distinto un objeto en la realidad que representado en la TV.

Teniendo en cuenta que en las retinas disponemos de detectores de color para el rojo, el verde y el azul, deduzco (y es sólo una suposición) que el cerebro de Jonathan interpreta como oscuridad la señal de las células-cono retinales encargadas de los rojos y verdes. Y, al contrario, la señal de los conos detectores de azul como claridad.

En el córtex visual de Jonathan I.

Llegados a este punto, queda exponer el motivo de este artículo. Y es que los libros de Sacks son interesantísimos, pero tienen la desagradable costumbre de hacernos la boca agua, metafóricamente, para después dejarnos con las ganas. En El Caso del Pintor Ciego al Color, Sacks no ilustra con imágenes el mundo visual interior de Jonathan I. lo suficiente, con lo que el lector se queda algo frustrado.

No obstante en Astropuerto nos hemos trabajado un filtro de Photoshop que, a partir de las premisas expuestas en el ensayo de Oliver Sacks, es capaz de transformar cualquier imagen en lo que, suponemos, es algo parecido a lo que ve este inusual pintor. Aquí las tenemos:

Una rueda cromática es un buen comienzo para comprobar, color a color, la transformación. Lo único que no se ha alterado en esta imagen es el blanco del fondo.

Los colores no sólo se convierten en grises, sino que además los matices de los degradados se pierden.

El cielo sufre especialmente esta anomalía, ya que nubes y azul se funden, convirtiéndose en una especie de lienzo manoseado.

Es increíble como el color amarillo se transforma en un gris tan oscuro

Las hortalizas se convierten en prácticamente indistinguibles, y la pérdida de luminosidad las hace lúgubres

La piel de las personas se convierte en una masa grisácea que las hace poco atractivas.

El filtro para Photoshop CS3

Si el lector o lectora dispone de este software, o compatible, y quiere probar en su casa el comando de Acción que hemos creado para transformar las imágenes anteriores, aquí se lo puede descargar: ceguera_color_oliver_sacks_astropuerto.atn. Descárguelo con el botón derecho. De nada.

1 comentario Ir al formulario  RSS de estos comentarios Trackback URL

¡Genial! :)

Comment by — 15 febrero, 2012 @ 16:13

Deja un comentario

(requerido)
Si te ha gustado este artículo, puede que te interese también
6 febrero, 2012
¿Existe una realidad etérea superpuesta a nuestro mundo cotidiano? ¿Existe la materia sutil? ¿Es manipulable? ¿Está entre las orejas? ¿Explica la mitad de todo? El Reverendo hace un repaso a algunas ideas —muy atrevidas— al respecto.
 
Astropuerto es una revista online fundada en 2011 y coordinada por Alberto V. Miranda.

Esta revista es plural y respeta la libertad de expresión de sus autores y colaboradores; en ningún caso se responsabiliza de la información y opiniones expresadas por estos.

Cada artículo aquí publicado es propiedad de su autor o autora y no puede ser reproducido sin permiso explícito por escrito.
Facebook Way of Living  
Política de Cookies

Astropuerto funciona con WordPress

Tema visual 'Astropuerto' creado por Voet Cranf

Contacta con nosotros por email