24 mayo, 2012

Eckhart Tolle, a pesar de su fama en la cultura New Age, es un autor con mucha más sustancia de lo que parece. Y es que, por una vez, debajo del traje de colores parece haber cosa seria.

Una honrosa excepción

El Poder del Ahora es el título de un libro de espiritualidad escrito por un curioso personaje llamado Eckhart Tolle. Lo he acabado de leer esta semana.

Pensaréis que hablo de él para despellejarlo, ya que se trata de un best-seller de autoayuda (como odio la palabreja) que muchos ya conoceréis, aunque sea de oídas, y que hasta ha sido recomendado por Oprah Winfrey. Para nada. Son 10€ bien gastados.

Realmente creo que es uno de los mejores textos contemporáneos de espiritualidad que se han escrito jamás, a pesar de algunas críticas de forma que merece. Por ejemplo, en la manía de utilizar términos científicos donde no hacen falta. Afortunadamente, hace tiempo que aprendí a soplar la paja a la hora de leer y estas cosas ya no me ofenden tanto como hace unos años, cuando gritaba “¡Soy de letras y orgullosa de serlo!”. Quizás porque en su momento leí libros buenísimos con portadas horribles de colores fluorescentes, así como auténticas basuras de sobria encuadernación. El Poder del Ahora también es criticable en algunos capítulos del final por meterse a pontificar sobre cuestiones que no son esenciales, especialmente sobre la condición femenina, y que se pueden ignorar perfectamente. Por no decir que estaba más guapo calladito.

Porque el resto del libro no tiene desperdicio. Eckhart Tolle va al grano, al centro de la experiencia espiritual. Y en ese sentido no deja de machacar una y otra vez lo mismo, el núcleo de esa experiencia, hasta el punto de parecer repetitivo. Y en ese sentido es un auténtico Maestro, porque al entender la esencia de la enseñanza espiritual, en el fondo lo ha comprendido todo. Y la estructura del libro, basada en preguntas y respuestas, es coherente con el modo en el que esta Realidad se ha enseñando siempre, de Maestro a Discípulo, en todas las culturas.

Contenido

¿Cómo se podría resumir, en palabras, la enseñanza que intenta transmitir el autor? No es especialmente difícil. Otra cosa es vivir esa enseñanza, pero eso es otra historia.

Según Eckhart, y todos los verdaderos Maestros, la Divinidad, la Consciencia, o como quieras llamarlo/a, está necesariamente Aquí y Ahora, puesto que si es Real no puede estar en otra parte.

El problema es que nuestra consciencia está enfocada… en otra parte: está completamente absorbida por el ego, que no es más que la vocecita que todos/as tenemos en la cabeza y con la que, erróneamente, nos identificamos. Sí, estamos todos/as como cabras.

El ego no es más que un instrumento, una herramienta, destinada a garantizar nuestra supervivencia. El ego es egoísta: funciona construyéndose a sí mismo a partir de las experiencias del pasado y se proyecta constantemente en el futuro con la función de resolver problemas de supervivencia. Y si no los tiene, los busca: al ego le encantan los problemas.

La función del ego es muy importante para los individuos y la especie pues permite superar situaciones de peligro y adaptarse a ambientes nuevos. Gracias a él estamos aquí. El problema es cuando el ego, la mente inferior, toma el control de nuestra totalidad.

NO somos el ego. Somos algo mucho más profundo, indescriptible, inasible: La yoez (él la llama yoidad pero a mí me gusta más yoez) que todos experimentamos por debajo de esa vocecita interior (que no calla ni para beber) ES la divinidad, la consciencia, el Ser, como Tolle lo llama para evitar que nos hagamos una imagen. Y el Ser es único para todo el mundo. Cuando se vive en el Ser, Todo es Uno y toda aflicción desaparece porque dejamos de ser una entidad separada del resto del Universo.

Es así de fácil. No se trata de conseguir Luz, sino de quitarnos el velo que nos la oculta.

¡No es tan fácil!

Obviamente el ego lucha por su supervivencia, pues es su función: y hará lo que sea por estar ahí. Así que a la hora de la verdad, si queremos desprendernos de él no debemos pelear con nosotros mismos: así sólo se refuerza. Es mucho más fácil ignorarlo y hasta reírse de él. Quitarle importancia, desidentificarse, silenciar la vocecita. Como el ego siempre está volcado entre el pasado y el futuro, cuando por fin conseguimos, por decirlo de alguna manera, apagarlo, el Presente, lo que está Aquí y Ahora, se hace pleno.

Y esto no implica sólamente el fin de toda preocupación, de toda aflicción, de toda ansiedad y de todo deseo. Es mucho más, pero no se puede explicar; sólo se puede vivir. Pero baste con decir que cuando uno/a llega a vivir el Presente, llega a vivir la Realidad, lo único que hay. Como dice el Tao Te Ching, [...] en este Misterio se halla la puerta de toda Maravilla.

Toda enseñanza espiritual, toda auténtica Religión (Re-Ligar, volver a unirse) es coherente con este planteamiento esencial, desnudo, sin adornos. Desde el Zen hasta el Chamanismo pasando por los mensajes de Buda y Jesús: Solo hay una Realidad y ocurre Aquí y Ahora. Y nos la estamos perdiendo.

Recapitulando

Llevo muchos años leyendo literatura espiritual/sagrada y buscando la experiencia mística como todos/as aquellos/as que tenemos la toxina de la búsqueda. Sí, es una toxina. Las personas no buscan la trascendencia cuando se sienten agusto consigo mismas o con la experiencia del mundo que poseen; sólo lo hacen las personas que experimentamos cierto picor, por así decirlo.

Y en todo este tiempo me he tragado un montón de estupideces. Empezando por la memorización irracional de las clases de Religión cuando era niña y acabando por ejercicios para despertar la Kundalini, pasando por el hay-que-ser-buena-para-agradar-a-dios.

En el fondo, BASURA todo. ¿Por qué?

Porque nada de eso sirve si no se ha alcanzado el Punto de Partida. Nada de lo que hagas sirve para algo a no ser que llegues a él.

Como muy bien contaba Gurdjieff, otro Maestro, una persona que no ha alcanzado el Punto de Partida no es más que un amasijo de impulsos, a veces contradictorios, en el que la cabeza dice una cosa, el estómago otra y los genitales disienten. Esa persona no vive en el Mundo, sino que vive en mundos fragmentados, no relacionados, incoherentes. Sus acciones sólo afectan parcialmente a cada uno de esos mundos y no pueden trascender de ningún modo. Sólo cuando la persona unifica ese amasijo a través de la capacidad de autoobservación desde su yoez, sólo cuando alcanza el Centro, a partir de ese momento es capaz de Hacer algo, de Estar en el Mundo, de dotarlo de Sentido. Es lo mismo que dice Tolle, pero de otra manera.

Buda primero lo tuvo todo, luego se privó de todo, y ninguno de estos actos le sirvió. Sólo cuando dejó de darle vueltas a la cabeza y fue capaz de desprenderse de su ego, fuente del Deseo, despertó. Y así el Buda se convirtió en Todo, y Todo en el Buda. Lo mismo que dice Tolle, pero de otra manera. Un dicho sufi pone en boca de la divinidad “Estoy más cerca de tí que tu vena yugular“. Lo mismo que dice Tolle, pero de otra manera. Y podría seguir así, repasando enseñanzas espirituales, de las buenas, hasta el infinito.

En el fondo, el autor de El Poder del Ahora no dice nada nuevo, como es lógico. Pero lo hace muy bien, procurando que cualquiera le pueda entender.

Lo recomiendo vivamente.

11 comentarios Ir al formulario  RSS de estos comentarios Trackback URL

Antes o después. LSD. Antes o después THC. Antes o después Setas.

Sino es mucha teoría pero poca practica.

Y hay información que a unos les parecerá inservible y a otros si.

Comment by Anónimo — 24 mayo, 2012 @ 11:13

Las personas que practican yoga o meditación no tienen ninguna necesidad de tomar ninguna de esas sustancias que dices, aunque hay gente a la que puede ayudar, y también destruir.

Claro que la propuesta de Tolle es muy fácil de expresar verbalmente, y dificilísima de llevar a cabo.

Pero el valor de “El Poder del Ahora” es que dice claramente en que consiste lo que se debe de buscar. No se limita a decir: “repite este mantra”, “haz estas gimnasias” o “dame tu dinero”.

Comment by Emma Torices — 24 mayo, 2012 @ 16:27

¿Y cómo va esa búsqueda, Emma? Yo llevo unos meses de nuevo metido en estos temas, leyendo sobre Zen, Vedanta, a Wilber, a Krishnamurti… Quiero empezar a practicar meditación, pero en fin, no sé si todo esto me llevará a algún sitio, o si para eso me tendría que ir a un monasterio al monte Fuji o algo así… En parte es angustioso, pero por otro lado miro a mi alrededor y no puedo más que pensar que, por las razones que sean, me encuentro más equilibrado y alejado de toda la mierda que nos rodea (productos y más productos, banalidad por doquier) que la mayoría de gente. Supongo que está bien.

¿Llegará un día ese satori o cómo va eso?

Comment by spiff — 26 mayo, 2012 @ 20:14

Me alegra mucho que me hagas esta pregunta.

Creo, o por lo menos es lo que he aprendido, que muchas veces nos planteamos técnicas como la meditación (o peregrinar al monte Fuji) como si fueran el mecanismo que nos va a garantizar algún tipo de respuesta intelectual o razonada a nuestros problemas o a lo que pasa en el mundo.

Pero en realidad todo es mucho más sencillo y tiene que ver con volver a conectar con la esencia de lo que somos, que suena a frase hecha pero no deja de ser verdad. Y lo que somos no es ningún tipo de verdad intelectual, sea “somos hijos de dios” o “somos hijos de darwin”. Tiene mucho más que ver con encontrar la alegría de vivir (que también es muy darwiniana, pues si no, a ver quien aguanta este panorama) y ser completamente honrada contigo misma o contigo mismo.

Casi todo lo que somos es aprendido o “embutido”, incluso el deseo de ser “perfecto como cristo” o “perfecta como la virgen” que a mí me contaban en el colegio de monjas. Pero en realidad no hay que llegar a lo que ya eres. Sólo hay que quitarse de encima los injertos, por llamarlos de alguna manera.

El problema es que no es algo que se consiga en un día o en una semana, sino que, al menos en mi caso, es un labor del día a día en la que en cada momento vas superando unas cosas u otras. Unas veces es decirle a la frutera que no quieres las peras que te pone. Otro día es darse cuenta de que también eres una hija de puta.

Los caminos son tantos, tan variados y tan impredecibles, que lo único que te puede decir es que aprendas a conocerte bien a ti mismo para que puedas ser fiel también a ti mismo, no a dios, ni al buda, ni a tu madre ni a nadie.

Comment by Emma Torices — 27 mayo, 2012 @ 0:44

Otra cosa es que te encuentres en un estado de mucha agitación o mucha confusión. Todo lo anterior sigue siendo válido, pero a veces la preocupación debería ser, antes que nada, acabar con la agitación o la confusión. A veces te puede ayudar un buen psiquiatra que te recete unas pastillas adecuadas para cortar la cosa en el momento (no hablo de largos tratamientos) antes de que te vaya a mayores.

Otras veces te puede ayudar un psicólogo, o un cura culto con experiencia de la vida, o un camarero muy trallado. O simplemente hablar con alguien del asunto. A veces, escribirlo y después leerlo sirve para darte cuenta de que tu problema en realidad no era más que una tontuna. Y si quieres contarme tus penas por correo, aquí te espero. A veces que te escuchen y te respondan sirve para sacarte del pozo.

Comment by Emma Torices — 27 mayo, 2012 @ 0:55

Gracias por tu respuesta. La verdad es que no me encuentro especialmente agitado o confuso. Más bien una apatía un tanto paralizante es mi mayor problema, lo que me está estancando en algunas responsabilidades académicas y laborales. Supongo que mi inquietud se debe también a esta maldita situación económica y política, que me lleva a plantearme cómo podré encajar la vida que me gustaría vivir con todo lo demás…
En cualquier caso, coincido totalmente contigo en el valor que tiene ese análisis continuo de uno mismo. Fijarme en qué me causa rechazo o incomodidad y ser sincero en ese escrutinio me parece fundamental y muy valioso, además de liberador.
Si es que ya está todo dicho, “conócete a ti mismo”.

Comment by spiff — 28 mayo, 2012 @ 10:52

Esa apatía que mencionas puede ser el inicio de una depresión. Importante distinguir depresión de infelicidad a secas, pues la depresión siempre lleva a una pérdida de energía y fuerzas.

Aparte de que la depresión crónica se puede tratar (hay un docu en astropuerto tv), hay otro sentido de la depresión que tiene que ver con abandonar la vieja personalidad y construir una nueva.

Los alquimistas la llamaban la “opus nigrum”, u obra negra. Una vez producidas las bodas alquímicas (la unión de la parte masculina y femenina de la persona), el viejo ser moría y se pudría (depresión) para servir de abono al nuevo ser, a la nueva personalidad.

En todo caso, la depresión (si es que la tienes) es un proceso más.

Comment by Emma Torices — 28 mayo, 2012 @ 11:07

Tolle vale mucho, es otra gran fuente de inspiración. Todos los dedos apuntan al mismo camino, pero tu camino siempre es ligeramente diferente al del vecino. Hay que encontrar el propio pero sabiendo que es un trabajo a tiempo completo, decía Nisargadatta que hagas lo que hagas para encontrar la verdad, la realización, te va a llevar a ella si lo haces con seriedad y a tiempo completo. Y al revés, todo método o idea no te llevará a ninguna parte sin la seriedad a tiempo completo.

No hace atajos o en todo caso tu atajo lo has de encontrar tú solito.

Conócete a ti mismo, sigue siendo la semilla principal.

Buen artículo Emma, gracias.

Comment by — 14 agosto, 2012 @ 11:37

Tolle está bien, ha dado un pequeño giro basado en su experiencia a las enseñanzas Zen y Advaita. Por ejemplo el Zen siempre ha dicho que “cuando como, como y cuando duermo, duermo”, y Tolle dice que cuando come está presente, está en el ahora, está en el estado de presenciación, que básicamente también es lo que se llama el estado del testigo en Advaita. No hay demasiada diferencia. De hecho mucha gente considera a Tolle neoAdvaita aunque no sé si quizá se merece estar un poco aparte.

Quizá has tenido mala suerte con la autoayuda hasta ahora o quizá el mérito de Tolle es que ha creado un puente entre la desprestigiada autoayuda y el Zen o el Advaita, pero desde luego Tolle no relata más que una experiencia de iluminación o realización como tantas otras puedes encontrar en esas dos filosofias mencionadas.

Quizá a la gente le tira para atrás comprarse un libro Zen porque lo asocia con una religión (y por aquí nos hemos vuelto religio-phobos) y le es más fácil comprarse un “sea ústed feliz en cuatro meses”.

Tolle, ha llenado el hueco que quedó en medio y lo he llenado con consejos de valor, creo yo también.

Comment by — 16 agosto, 2012 @ 11:20

Me gusta mucho el artículo, sintetizado pero explicado claramente y con honestidad. Cosa nada fácil por cierto.

Comment by Carlos — 1 febrero, 2013 @ 19:29

Un articulo interesante que entronca con una realidad que a muchos nos llega a veces con la edad y que desde luego la química no llena.

Sin embargo no creo en los consejos ajenos asi que sigo buscando mi propia iluminación. Me estoy planteando un viaje iniciatico.

Comment by Juan Miguel — 23 septiembre, 2014 @ 22:03

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