9 enero, 2012

La hipnosis, disciplina generalmente relegada a la categoría de espectáculo bochornoso o a pseudociencia, no es un espectáculo ni es pseudociencia. Aunque aún no se comprenden todos sus mecanísmos, su carácter científico y terapéutico está más que constrastado.
 
Este artículo incluye de regalo dos inducciones
hipnóticas en mp3 para que compruebes de primera
mano los beneficios de esta herramienta terapéutica
.

¿Qué es la hipnosis?

La hipnosis es una forma de comunicación en la que el hipnotizador colabora con el hipnotizado y le asiste en el proceso de absorber y enfocar su atención en su actividad mental interna. El hipnotizador facilita y guía las asociaciones internas del hipnotizado para producir o reforzar asociaciones terapéuticas orientadas a conseguir una meta.

Esto quiere decir que la hipnosis la realiza el hipnotizado guiado por el hipnotizador, que le va dando instrucciones para favorecer la concentración y atención en su experiencia interna, en aquello que va pensando e imaginando. Juntos van construyendo una experiencia mental, ya sea más abstracta (si se centra en ideas) o más metafórica (si se centra en una historia o escenario), en la que las asociaciones mentales favorecen que el hipnotizado pueda poner en marcha nuevas formas de entender el problema que le permitan activar sus propios recursos, poner en marcha su creatividad y aumentar su motivación para resolverlo, o bien ensayar formas nuevas de manejar las situaciones problemáticas en un contexto seguro.

Mediante la hipnosis se pueden activar los llamados fenómenos hipnóticos, que son evocaciones intensificadas de experiencias habituales que suelen producirse sin control voluntario, para utilizarlas de forma terapéutica.

Un ejemplo es la analgesia hipnótica, utilizada ampliamente en odontología, dolor crónico y en algunos casos en cirugía, cuando la variante química no se puede utilizar por las características del paciente. Todos hemos vivido la experiencia de hacernos una herida sin darnos cuenta, o que nuestro dolor de cabeza se nos olvide mientras estamos distraídos con algo interesante. En hipnosis se utiliza esta capacidad natural de regular el dolor (la sensación, no el daño físico que la produce) para amplificarla y producir la analgesia hipnótica cuando es necesaria.

Otro ejemplo es la disociación. Todas las noches soñamos y mientras lo hacemos el sueño es para nosotros real, aunque lo estemos creando en nuestra mente, porque nuestra atención se disocia de donde estamos y se absorbe en el sueño que estamos teniendo. Cuando imaginamos algo estando despiertos el efecto no es tan intenso, pero bajo hipnosis, aunque sabemos que estamos imaginando la experiencia, para nuestro cerebro es casi real. De esta manera podemos enfrentarnos a temores o ensayar situaciones nuevas, pero contando con los recursos o las capacidades necesarias para superarlos con éxito (por ejemplo añadiendo valor, seguridad en mi mismo, tranquilidad, etc), y que esa experiencia sea para nuestra mente un aprendizaje equivalente a haber tenido la experiencia en la realidad.

Uno de los aspectos importantes de la hipnosis es que permite activar el hemisferio derecho (la mitad del cerebro especializada en la creatividad y las emociones), como revelan los estudios científicos de neuroimagen, de manera que el hipnotizado puede pensar sobre el problema de formas que le ayuden a resolverlo.

¿En qué se diferencian la hipnosis clásica y la hipnosis ericksoniana?

La Hipnosis Clásica es la versión de la hipnosis que predominó hasta mediados del siglo XX. Se basa en producir un estado de absorción de la atención y fomentar la creencia del poder del hipnotizador, para conseguir que el hipnotizado respondiera de manera automática a las instrucciones y órdenes (llamadas sugestiones) del hipnotizador. Es un tipo de hipnosis útil para ciertos problemas, pero en otros casos se encuentra con la dificultad de que las órdenes recibidas se van desgastando con el tiempo porque no han surgido del propio sujeto, sus asociaciones, motivación y soluciones al problema.

La Hipnosis Ericksoniana es el paradigma de la hipnosis que desarrolló el psiquiatra Milton H. Erickson a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y que continúa creciendo hoy en día. Supuso un cambio en la concepción y las técnicas de la hipnosis hacia una mayor eficacia y confianza en los recursos de los pacientes. La hipnosis paso de ser una relación de poder a una relación de colaboración. En esta forma de hipnosis no se pretende programar la conducta del sujeto a través de sugestiones hipnóticas, sino facilitar el cambio a través de proporcionar nuevas perspectivas y asociaciones para que el propio sujeto genere sus recursos creativos y dé solución a sus problemas. En este caso las sugestiones son más indirectas, metafóricas y personalizadas, planteándose como invitaciones a nuevas perspectivas del problema que abran nuevas soluciones.

¿Es la hipnosis científica?

La hipnosis ha sido y continúa siendo objeto de estudio científico. Actualmente está ampliamente demostrada su eficacia en el tratamiento de múltiples trastornos y como ayuda en ciertos problemas médicos. De la misma manera, se ha estudiado mediante neuroimagen, electroenecefalograma y otros métodos en busca de comprender mejor los mecanismos cerebrales que la hacen posible. Hoy en día se publican numerosos artículos acerca de la hipnosis, sus técnicas y sus usos en las revistas científicas, y existen varias dedicadas exclusivamente a su estudio, como la American Journal of Clinical Hypnosis. La Asociación americana de Psicología (APA) ha dedicado su división 30 a la hipnosis, y de igual forma la Sociedad Psicológica Británica ha reconocido su estatus científico.

En todo el mundo existe formación reglada y sistematizada para adquirir los conocimientos y habilidades necesarios para llevar a cabo la hipnosis de forma clínica, muchos de ellos en el contexto universitario.

En definitiva, la hipnosis es científica y su eficacia ha sido y continúa siendo demostrada científicamente, alejándose cada vez más de la concepción inicial de la hipnosis como una forma de Magia.

Cabe señalar que la hipnosis de espectáculo no tiene prácticamente nada que ver con la hipnosis que se utiliza en medicina y psicología, ya que se basa más en convencer a la gente de que represente un papel y crean hacerlo por influencia del hipnotizador. Por desgracia, este tipo de espectáculo continúa transmitiendo ideas erróneas sobre la hipnosis científica y clínica como las que veremos más adelante.

Para acceder a más información sobre el carácter científico de la hipnosis, consulte los siguientes enlaces (la mayoría están en inglés):

¿Para qué sirve?

La Hipnosis es una herramienta clínica que encuentra uso en numerosos campos clínicos.

Por una parte permite mejorar la eficacia de los tratamientos psicoterapéuticos, sobretodo cuando se utiliza en el marco de una orientación psicológica eficaz como la cognitivo-conductual. Algunos de los campos donde más extensamente se ha usado son los trastornos de ansiedad, como ansiedad generalizada, fobias variadas, ataques de pánico, agorafobia, etc.

Pero su utilidad no se reduce a la ansiedad, pues también se utiliza para el tratamiento de la depresión, trastornos obsesivos, trastornos de alimentación, trastornos sexuales, estrés postraumático, etc.

Uno de los campos donde más publicidad ha recibido la hipnosis es en el control de hábitos negativos, como es el caso del tabaquismo, la tendencia a comer en exceso, etc.

Otro campo donde la hipnosis ha mostrado gran eficacia es en el tratamiento del dolor crónico y enfermedades psicosomáticas, así como ayuda en la reducción de las náuseas derivadas de la quimioterapia.

En medicina y odontología se utiliza la hipnosis como ayuda en múltiples patologías, como se expone en el conocido informe de la prestigiosa clínica Mayo (www.mayoclinicproceedings.com abril 2005).

Mitos erróneos sobre la hipnosis

MITO: “El estado hipnótico es como el sueño”

Uno de los mitos más extendidos es el de que la persona hipnotizada está dormida o inconsciente durante la hipnosis: “La hipnosis no tiene nada que ver con el sueño fisiológico o la inconsciencia. Siempre está presente cierto nivel de consciencia de actividades, incluso en los estados más profundos de hipnosis” Weitzenhoffer. De hecho, hay formas de hipnosis en las que la persona está haciendo ejercicio físico, por ejemplo en una bicicleta estática. Durante la hipnosis la persona es consciente de todo lo que sucede y de que está bajo hipnosis, aunque su concentración en lo que está haciendo sea muy grande y la hipnosis profunda, sabe que es un ejercicio que está realizando en colaboración con el hipnotizador.

 
MITO: “Se puede quedar ‘atrapado’ en el estado hipnótico”

También existe el temor a no poder “salir” o “despertar” del estado hipnótico, o no poder hacerlo por si mismo. En realidad, la persona puede interrumpir la actividad en cualquier momento que lo desee, de la misma forma que uno puede abandonar la lectura de un libro apasionante en la que está muy concentrado. Si la persona cree que no puede salir del estado hipnótico puede no intentarlo y por tanto no hacerlo, pero en realidad está en su mano interrumpir el proceso cuando lo desee, si así lo quiere.

 
MITO: “Sólo los débiles son hipnotizables”

La hipnosis no es un estado pasivo de obediencia y pérdida de voluntad, es una actividad mental intensa en colaboración con el hipnotizador. Requiere esfuerzo, atención y concentración. No se trata de que para ser hipnotizable haya que ser débil mentalmente, sino al contrario, las personas con problemas mentales como demencias o retraso mental grave encuentran dificultades o les resulta imposible realizar la hipnosis.

La hipnosis implica colaborar en una actividad mental guiada y es posible para todo el mundo, salvo que la persona no desee colaborar en el proceso. La mayoría de los casos en los que no se puede hipnotizar a una persona, se trata de temores erróneos sobre la hipnosis que hacen que la persona no se implique en el proceso, pero una vez aclarados, la persona puede colaborar y la hipnosis puede llevarse a cabo. Existen diferentes métodos de hipnosis precisamente para adaptarse a las formas que resultan más fáciles y cómodas para cada persona.

 
MITO: “La hipnosis pone a la persona bajo el control del hipnotizador”

La hipnosis es una relación de colaboración y confianza, no una relación de poder. En realidad toda hipnosis es una autohipnosis guiada. El hipnotizador ayuda a la persona a alcanzar el estado hipnótico y a utilizarlo de manera terapéutica, guiando la experiencia del cliente, pero sólo puede hacerlo si la persona colabora y se lo permite.

 
MITO: “El hipnotizador puede obligar a la persona actuar en contra de su voluntad”

Los hallazgos experimentales muestran fracasos repetidos al intentar inducir al sujeto hipnotizado a realizar actos objetables, contra sí mismos o contra otros, incluso aunque muchos de los actos sugeridos fueran aceptables para el sujeto en estado normal de vigilia (Erickson 1939). La persona mantiene su sistema de valores y sus principios intactos y no hará nada que no quiera hacer, ya que para hacer lo que se le indica tiene que desear colaborar y el hipnotizador no tiene más forma de obligarle bajo hipnosis que la que tiene sin la hipnosis.

Este mito se alimenta principalmente de la hipnosis de espectáculo, donde parece que las personas hacen el ridículo bajo hipnosis sin poder resistirse al poder del hipnotizador. En ese contexto, la hipnosis tiene más de trucos y de representación que de realidad. Si alguien sube como voluntario a un escenario con un hipnotizador, donde sabe que le van a pedir que haga el ridículo, entonces claramente no tiene realmente muchas objeciones a hacer el ridículo en ese escenario, bajo la excusa de la hipnosis.

De hecho, el hipnotizador de espectáculo conoce trucos para identificar y seleccionar de entre los voluntarios a aquellos que están más predispuestos a colaborar en el “juego”. Sin embargo, si el hipnotizador le pidiera a la persona que hiciera algo que realmente no quisiera hacer, por ejemplo golpear a alguien, se encontraría que simplemente la persona no lo haría. La hipnosis de espectáculo es un juego compartido que lamentablemente extiende y mantiene muchas concepciones erróneas sobre la hipnosis.

 
MITO: “Bajo hipnosis se dice siempre la verdad y muestra uno su lado oculto”

En estado hipnótico se tiene tanta capacidad de control sobre lo que se dice y los aspectos de uno que se muestran como en un estado normal. Se pude mentir, rechazar responder a una pregunta o retener información sin ninguna dificultad.

 
MITO: “La hipnosis te hace depender del hipnotizador”

Este mito surge de la idea errónea en la que la persona es pasiva y la hipnosis es algo que se le hace y en lo que él no participa. Sabemos que la hipnosis requiere la colaboración y actividad mental de la persona hipnotizada. Como terapeutas debemos ayudar a la persona a ser más independiente y tener una mayor confianza en si misma. La autohipnosis es una forma excelente de fomentar una actitud activa por parte del sujeto e incrementar su autoestima y su autoconfianza.

 
MITO: “La hipnosis puede curar cualquier trastorno”

La hipnosis no es una terapia. Más bien es una herramienta terapéutica que se puede utilizar en una variedad infinita de formas, su uso depende de la orientación teórica del terapeuta que la utiliza. Hay ciertos trastornos que se benefician ampliamente del uso de la hipnosis y otros en los que la hipnosis puede ser una parte dentro de un tratamiento que incluya más técnicas e intervenciones.

Aunque la hipnosis puede mejorar la eficacia y la rapidez con la que un tratamiento funciona, y puede utilizarse en una gran variedad de trastornos y problemas, no es una fórmula mágica que valga para todo.

 
MITO: “Todo lo que se recuerda bajo hipnosis es cierto y fiable”

Las personas pueden recordar cosas que realmente no ocurrieron, pueden recordar fragmentos seleccionados de una experiencia y pueden tomar trozos de múltiples recuerdos y combinarlos en un falso recuerdo (Mc Conkey 1992, Orne 1984, Yapko 1994).

Los recuerdos recuperados bajo hipnosis no son fiables, porque se mezclan con otras experiencias propias y ajenas, con el añadido de que al recordarlos en un estado de concentración intensa se les da mayor credibilidad, aunque no sean ciertos.

 
MITO: “Recordar el trauma es garantía de solución del problema”

Recordar el trauma no garantiza solucionar el problema porque el recuerdo no siempre es fiable, y porque no basta con recordarlo, hay que realizar algún tipo de trabajo de elaboración o superación de una situación traumática para recuperarse de su efecto negativo. Este trabajo depende del tipo de terapia que se esté realizando con ayuda de la hipnosis.

 
MITO: “La hipnosis es peligrosa para la salud”

En términos de daño emocional potencial, la hipnosis en sí no puede causar daño; las dificultades pueden surgir debido al contenido de una sesión o a la incapacidad del terapeuta para guiar de manera efectiva al cliente. Por supuesto, existen las mismas condiciones en cualquier relación de ayuda en la que una persona sienta malestar, vulnerabilidad y busque alivio (Yapko, 1995).

Resumiendo

La hipnosis es una herramienta terapéutica que permite acortar y hacer más eficiente la psicoterapia. Desde sus inicios ha evolucionado desde una concepción de control a una visión de colaboración para activar recursos. La ciencia cada vez aporta más claves para entenderla y demostrar su utilidad en muy distintos ámbitos, mostrando que los mitos no encajan con la realidad terapéutica de la hipnosis actual.


Dos inducciones hipnóticas de regalo

ADVERTENCIA PREVIA: Personas con síntomas neurológicos o con sospecha de padecer algún tipo de afección neurológica deben ser especialmente precavidas con el uso de tecnologías de estimulación cerebral como las que se utilizan en esta pieza de audio. En cualquier caso, el autor NO se responsabiliza de los posibles efectos perjudiciales derivados de la audición de esta obra sonora.

Los siguientes ficheros de audio están pensados para ser escuchados preferentemente con auriculares y constan de:

  1. Un discurso de inducción hipnótica.
  2. Fondo musical con múltiples efectos de tipo phaser de baja frecuencia, de 0.2Hz o menor, destinado a facilitar un ritmo lento para la respiración.
  3. Un pulso binaural de frecuencia variable, inicialmente de 12Hz (ondas alfa, propias de vigilia) que tras 5 minutos cae hasta 4,2Hz (límite entre ondas theta y delta, propias de estados de trance) y permanece ahí durante la totalidad del audio.

Idealmente se deberían escuchar tumbado o tumbada horizontalmente —en una posición similar a la sencillísima postura de yoga conocida como savasana— sobre una superficie cómoda en un lugar tranquilo sin ruidos o luz.

El primer MP3, Voet Cranf – Hipnosis – Relajación 01 [se recomienda usar botón derecho y "guardar como" para descargarlo] tiene como objetivo producir un profundo estado de relajación incluso en personas con graves dificultades para hacerlo. Dura una media hora.

El segundo MP3, Voet Cranf – Hipnosis – Eliminación de Verrugas 01, dura apenas 10 minutos y tiene como intención que el sujeto utilice el estado de trance para eliminar selectivamente las posibles verrugas que pueda tener en su piel. Sobre la eficacia de este tratamiento hipnótico existe innumerable literatura científica, que por lo general concluye que es la terapia más efectiva para el tratamiento de esta infección vírica. Que sepamos en Astropuerto, esta inducción es la única de su tipo, al menos gratuita, que podrás encontrar en castellano en internet.


David es psicólogo clínico e hipnoterapeuta y ejerce en Madrid, España. Pida cita para consulta en el teléfono 671510881.

3 comentarios Ir al formulario  RSS de estos comentarios Trackback URL

Cuando yo era niño, el cura de mi pueblo nos quitaba las verrugas por el procedimiento de comprarlas. Se nos acercaba y decía,

“Te doy un duro por esa verruga.”

Y nosotros cogíamos el duro y contestaba

“Vendré a recogerla.”

Ahora me doy cuenta de que eso era una hipnosis.

Comment by Renatus — 10 febrero, 2012 @ 10:31

yo soy hipnoterapeuta y ejerzo diariamente la hipnosis con mis clientes y os aseguro que funciona,de verdad.

Comment by manolo — 26 marzo, 2013 @ 0:48

Es excelente técnica para eliminar la depresión… les aseguro los cambios tan impresionates…

Comment by Marlon Peña — 9 julio, 2013 @ 19:21

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