22 febrero, 2012

Uno de los pocos científicos reputados que se atrevió a investigar en serio el fenómeno OVNI. Vida y milagros del susodicho de mano de nuestro articulista conspiranoico favorito.

En estos días en los que la Red está multiplicando tanto la cantidad como la calidad de la información a la que podemos acceder, es de esperar que nuestros mitos —alrededor de los cuales organizamos nuestro pensamiento y por lo tanto nuestras vidas— sufran una recombinación importante, si no una renovación radical (así en plan apocalíptico-eroticofestivo).

Uno de los discursos que ha ido generándose durante el siglo pasado y que está solidificando de forma cada vez más persistente en el imaginario colectivo es el de la visita a la Tierra por parte de seres extraterrestres. El mito realmente se ha hecho de proporciones gigantescas y los rumores van desde la existencia de bases subterráneas donde se experimenta para obtener híbridos humanos/extraterrestres hasta la construcción por parte de los militares de inmensas áreas restringidas en donde se intentaría reproducir la tecnología aeronáutica alienígena.

El mito de la intervención ET ha tomado tal fuerza que se ha convertido en una suerte de ortodoxia dentro de la ufología —la disciplina que estudia los Objetos Volantes No Identificados— oscureciendo cualquier otro tipo de propuesta. Fijáos que el acrónimo OVNI implica 1) que el Objeto Vuela y 2) que No está Identificado. Lo de extraterrestre, como el Big-Bang o la radiación de Hawking, es tan sólo una hipótesis.

En el “Interesantes Especímenes Humanos” que hoy nos ocupa analizaremos la perspectiva del —entre otras cosas— ufólogo francés Jacques Valleé, la cual dota al fenómeno OVNI de unas implicaciones de una riqueza impresionante. Estas ideas le han convertido en una suerte de “hereje entre los herejes”, como a veces se autodenomina. Y es que el tío apunta alto:

Aunque me encuentro entre aquellos que creen que los OVNIs son objetos físicos reales, no pienso que sean extraterrestres en el sentido ordinario del término. Desde mi punto de vista presentan un excitante desafío a nuestro mismo concepto de realidad.

Efectivamente: otro hereje metafísico de visión psicotrónica™. Hurra y bravo.

La Metafísica y la Batallita

Si, como veremos las conclusiones de nuestro hombre son realmente excitantes a un nivel metafísico, pero tened en cuenta que Valleé es de todo menos un excéntrico. En realidad es un respetado científico educado en París en el campo de la astrofísica, quien más tarde se especializaría en el campo de la computación: de hecho fue uno de los desarrolladores de DARPA, la red informática militar predecesora de Internet.

El interés por los OVNIs de Valleé surge mientras trabaja en un observatorio, a raíz de haber presenciado como sus colegas astrónomos destruían el registro de los datos concernientes a objetos comportándose de forma anómala. Como en todas partes, entre la gente de conocimiento que no descarta el estudio de las anomalías hay de todo: gente que confunde el narcisismo con lo de ser un diletante, gente que directamente no desentonaría en un frenopático y además (sorpresa) gente seria.

Valleé es de estos últimos, y además hay que remarcar que ha sido alguien que lejos de haberse dedicado a teorizar sobre el sexo de los grises de Zeta Reticuli, ha pasado una parte considerable de su vida haciendo trabajo de campo. Si Valleé se ha convencido de la existencia física de los OVNIs y de la realidad del fenómeno del contacto ha sido porque ha visitado numerosos lugares de avistamiento, ha realizado pruebas científicas sobre estas localizaciones y ha escuchado a centenares de testigos cara a cara.

Cuestionando la Hipótesis Extraterrestre

Valleé se siente en la ufología un poco como en política: del mismo modo que o eres de derechas o de izquierdas, en el estudio de los OVNIs o piensas que nos visitan naves extraterrestres o piensas que directamente todo el asunto OVNI es una gran pila de mierda.

Habiendose convencido de la realidad del fenómeno, y por lo tanto descartando lo de la gran pila de mierda, Valleé también se opone a la hipótesis extraterrestre (HET), según él porque no es lo suficientemente extraña como para explicar todos los hechos.

Las principales objeciones a la HET que propone son:

1) Se trata de un fenómeno masivo: hay demasiadas experiencias de contacto como para pensar que una pequeña flota de exploradores investiga discretamente las característricas de nuestro planeta. Según los cálculos de Valleé —cálculos realizados de “forma conservadora”, y verificados por otros investigadores además—, estaríamos hablando de unos tres millones de casos en el espacio de dos décadas.

2) La conducta de “los visitantes” contradice la idea de que estén llevando a cabo experimentos médicos, genéticos o científicos. Simplemente existen en la Tierra métodos más sofisticados que los que aparecen en los episodios de contacto.

3) La apariencia de estos visitantes es la mayoría de las veces humana: respiran nuestro aire y exhiben patrones emocionales reconocibles. Esto, según Valleé, no solo hace dudoso su origen extraterrestre, sino que implica que los operadores no están haciendo uso de la ingeniería genética para optimizar la misión, algo que presumiblemente debería hacerse en caso de viaje interestelar.

4) Tanto los aparatos como sus ocupantes se comportan de una forma absolutamente bizarra con respecto a la física que conocemos: por una parte, son capaces de materializarse y dematerializarse al instante, pero a la vez dejan huellas físicas. Desde luego, si son naves extraterrestres no se comportan de una forma remotamente parecida a cualquier noción de aeronáutica que podamos tener los humanos a día de hoy.

Magonia

Seguramente conoceréis esta palabra como el título de uno de los blogs “escépticos” más populares de la red, realizado por Luis Gámez, a.k.a. el tipo que pagó un millón de pesetas al investigador (y creador) de misterios J.J. Benítez. Pero nada más lejos de la realidad: Magonia era el nombre del lugar de procedencia de cuatro individuos que estuvieron a punto de ser apedreados en Francia en el siglo IX por brujos. La gente llegó a este tipo de sospecha debido a que los individuos en cuestión salieron de una “nave de nubes”. La historia la registró el Arzobispo Agobardo de Lyons, y constituye uno de los numerosos episodios de contacto del que hace cuenta el folklore de todos los tiempos.

De hecho, y como señala Valleé, lo dificil es encontrar alguna cultura en la que NO se haga mención a pequeñas criaturas que vuelan por el aire y que abducen humanos. Estas experiencias a menudo incluyen el traslado de la víctima a lugares esféricos iluminados en los que se somete al sujeto a operaciones con sus órganos internos o viajes astrales a paisajes desconocidos, intercambios sexuales, interacción genética o incluso distorsiones espaciotemporales.

Algunas de las luminarias que han tenido este tipo de contactos incluyen a Paracelso —el primer cirujano y el primer médico que propusiera la existencia de los mecanismos de infección—, al filósofo Facio Cardan o al mismo Goethe.

OVNIs Psicotrónicos

Otro de los aspectos que la ortodoxia ufológica suele dejar de lado es el de la presencia de fenómenos psíquicos durante las experiencias de avistamiento y contacto, tales como experiencias fuera del cuerpo, precognición, telepatía e incluso curaciones espontáneas.

Las vidas de los sujetos que experimentan este tipo de contactos suelen cambiar profundamente, e incluso se da en ellos la aparición de talentos inusuales, así como una ampliación de las facultades cognitivas: en otras palabras, una expansión de la consciencia.

Muchos de los avistamientos están precedidos de fenómenos como zumbidos, hormigueos en el cuerpo, sensaciones de parálisis, de ligera somnolencia, o incluso una intensa luz brillante, multicolor, acompañada de sonidos extraños que anteceden a la experiencia y que la dota de cierta calidad hipnagógica. Compárese esto con la fenomenología de los estados alterados de consciencia generados por la DMT, y la hipótesis psíquica —sin dejar de ser una hipótesis— adquiere un mayor grado de solidez. Terence Mckenna propuso establecer un vínculo entre la experiencia OVNI y la chamánica.

Metasistema imaginario

Si fuese posible hacer hologramas tridimensionales dotados de masa y proyectarlos a través del tiempo, yo diría que esto es lo que vio el testigo.

Es refrescante saber que, tras toda una vida dedicada al tema, Valleé admite no tener ni idea de lo que son los OVNIs; algo que no puede desde luego decirse de la mayoría de voceros de la contracultura OVNI. Sin embargo la hipótesis que ofrece es verdaderamente sugerente: el fenómeno OVNI consistiría en un mecanismo de control espiritual —control en el sentido de “regulación”— que actuaría sobre la imaginación de los seres humanos.

Según Valleé, los OVNIs no serían sino una proyección de algo que escapa a nuestro entendimiento. De forma similar, cuando vamos al cine estaríamos tomando como real la película que se presenta ante nuestros ojos cuando en verdad existe una realidad más profunda: la cabina de proyección. Esto es inquietantemente paralelo a algo que McKenna solía decir, siendo todavía más inquietante saber que lo escuchó en boca de una entidad durante un trance con sustancias psicotrópicas:

Discutí todo esto una vez con una entidad, y me dijo: “Bien, en realidad nos disfrazamos de una invasión extraterrestre para no alarmar a la gente con lo que realmente está pasando”.

Esta cualidad imaginaria se ve de alguna forma respaldada por el hecho de que muchas veces los avistamientos o los encuentros toman la forma del contexto cultural en el que se presentan; en siglos anteriores se presentaba como ángeles; más tarde como duendes o brujos; a principio de siglo existen avistamientos en los que se muestran como miembros de la aviación, y a medida que nuestro desarrollo tecnológico se ha visto disparado aparecen como seres del espacio exterior.

La línea de pensamiento en la que se tiene en cuenta la cualidad imaginaria de los OVNIs fue de hecho propuesta por Carl Jung, quien en su libro Un mito moderno: Sobre cosas que se ven en el cielo exploró el contenido arquetípico del fenómeno. Ni que decir que Jung, creador de la noción de inconsciente colectivo también hablaba en estados hipnagógicos con “gente que no debería estar ahí”.

De hecho el investigador francés Bertrand Meheust ha establecido un paralelismo entre la simbología que los abducidos contemplan durante la experiencia OVNI y la que se da en los viajes astrales que incluyen los rituales de iniciación de numerosas culturas. Meheust además ha recopilado un gran número de historias y arte pictórico de ciencia ficción que describe toda la imaginería de los OVNIs durante el periodo de 1880-1940, esto es, mucho antes del primer avistamiento de OVNIs por parte de Kenneth Arnold, a quien se suele considerar como la persona que acuñó el término platillo volante, aunque de hecho existe una descripción de estos objetos como “enormes platillos” que data de 1875 y otra todavía más antigua del año 1180, en la que se habla de una “vasija de arcilla”.

Diálogo para besugos

Otra de los aspectos del fenómeno es el tono muchas veces absurdo de las experiencias y comunicaciones que mantienen los humanos y los ocupantes de los OVNIs. En estos momentos estoy pensando en un contactado patrio, El Penumbra, quien decía haberse acostado con extraterrestres con tres tetas.

El fenómeno, dice Valleé, toma este cariz absurdo y construye contradicciones aparentes porque en realidad pretende transmitir verdades que van más allá del nivel semántico, de forma similar a los koanes del Zen. Servidor todavía sigue dándole vueltas a la verdad que pueda encerrar el hecho de acostarse con extraterrestres con tres tetas, pero sospecho que debe ser alguna ley universal todavía no enunciada por la física moderna sobre la importancia de las tetas en el principio antrópico.

De alguna forma, dice Valleé, el fenómeno busca autoinvalidarse, porque de hecho así es como tiene que actuar para poder implantar dudas sobre las asunciones básicas de una cultura: debe proyectar una imágen más allá de las creencias que genere una tensión entre la credulidad de los fanáticos y la estrechez de miras de los debunkers. En este sentido, el fenómeno se comportaría como una especie de trickster, una figura que se halla desprestigiada en nuestra cultura.

Conspiranoia: ¿entonces el Roswell qué?

Hasta ahora hemos hablado de las hipótesis sobre el fenómeno en sí, pero Valleé tiene otra faceta que realmente lo convierte en una especie de artista total de la ufología. Como hemos dicho, Valleé es un hombre de acción y ha estado muy en contacto con toda la escena ufológica y con sus principales protagonistas.

La visión que tiene Valleé de esta escena es realmente desesperanzadora: un montón de fanáticos incapaces de cuestionarse sus creencias junto con otro montón de investigadores, en su mayoría aficionados, buscando ya no investigar, sino afianzar sus propias creencias, como por ejemplo Stanton Friedman con sus poco críticas aproximaciones a los casos de Betty Hill o de los documentos Majestic 12. Valleé es tajante ante el uso de la hipnosis con abducidos y ante el hecho demostrado de que el hipnotizador puede implantar sus propias creencias en el sujeto.

Por otra parte, a Valleé se le han intentado jugar en varias ocasiones, y ha sido testigo de como respetados investigadores se han visto desacreditados por haberse visto mezclados en juegos en los que pueden olerse la huellas de los servicios de inteligencia, y que tienen que ver básicamente con tácticas de desinformación.

Como hace notar Valleé, gran parte de los whistle-blowers han estado en contacto directo con organismos oficiales como el ejército o las agencias de inteligencia. William Cooper, por ejemplo, sirvió en la Marina. Bill Moore, quien desclasificó los infames documentos Majestic 12, admitió públicamente haber trabajado como agente gubernamental en los servicios de inteligencia. John Lear trabajó como piloto para la CIA.

En Revelations, Valleé da buena cuenta de sus encuentros con estas personalidades, y los retrata a todos de forma similar: Valleé no cree necesariamente que estas personas sean mentirosas; al contrario, cree que realmente están convencidos de que saben la verdad. Sin embargo, el sentimiento de urgencia con el que transmiten lo que creen saber —y que es ciertamente contagioso— les ciega a la hora de plantearse, por ejemplo, que podrían ser víctimas de un engaño, y que se les podría estar utilizando para la creación del mito de la HET.

¿Por qué pretenderían los organismos oficiales generar falsas creencias en torno al tema? Valleé es consciente de que no puede hacer otra cosa que no sea especular, pero su lógica es aplastante: insertando dentro de la comunidad ufológica elementos de desinformación para hacerla adoptar creencias exageradamente absurdas, se consigue desacreditar este movimiento a ojos del público general, y por lo tanto el estudio del mismo quedaría en manos de estas organismos; ningún académico querría arruinar su reputación persiguiendo hombrecitos verdes. ¿Los motivos? Quién sabe: quizá haya un estudio en alto secreto sobre el fenómeno OVNI mismo y quiere protegerse. Quizá se trata simplemente del uso de este fenómeno para mantener el secreto sobre la experimentación de prototipos aeronáuticos de alta tecnología. Quizá, y de forma más inquietante y conspiranoica, pretenda usarse el mito extraterrestre para agendas políticas de vete tú a saber quien (o qué).

No sería de hecho la primera vez que algo así ocurre: por ejemplo, durante la guerra en Vietnam y las Filipinas las tropas recibieron órdenes de llevar a cabo tácticas de contra-inteligencia que incluían la utilización de elementos mitológicos como fingir vampirismo para impresionar al enemigo.

Cultos OVNI

Otro de los fenómenos hacia el que se mostró especialmente crítico fue el de los númerosos cultos platillistas que han ido surgiendo durante la segunda mitad del siglo pasado, y que, en contra lo que parece, cuentan con más adeptos de lo que se piensa. El incremento en el número de estos cultos podría deberse precisamente a la negativa por parte del estamento científico de llevar a cabo un estudio sobre el fenómeno, arrastrando a muchos testigos sinceros a falta de otra alternativa. A otro nivel, la negativa ante la inclusión de elementos irracionales dentro del discurso científico no haría sino potenciar esta tendencia.

En su libro Messengers of Deception —que fue de algún modo profético adelantándose en varias décadas a los famosos suicidios colectivos en la secta Heaven’s Gate— Valleé traza algunas inquietantes conexiones entre algunos contactados seminales como George Hunt Williamson o George Admaski con William Dudley Pelley, una inquietante figura de la escena neo-nazi estadounidense.

Como de costumbre Valleé no da respuestas definitivas en cuanto a quienes pueden ser y qué pretenden los manipuladores, aunque suele inclinarse ante una intervención exclusivamente humana, en contraposición a otros ufólogos como Salvador Freixedo o John Keel que proponen la intervención de entidades psíquicas de otras dimensiones.

Lo que sí hace es plantear las consecuencias sociales que podría tener la expansión de este tipo de cultos y que vendrían a ser:

1) el ensanchamiento de la distancia entre el público y el estamento científico.

2) la adquisición de hábitos de sumisión ante fuerzas externas típica de las religiones y que reducen la autonomía del individuo.

3) una pérdida de atención hacia asuntos terrestres que, mal canalizada, podría hacer manipulables a los seguidores de estas sectas.

4) la propuesta implícita de una unificación planetaria que podría tener fines autoritarios.

5) la creación de una nueva religión a nivel global que viniese a suplantar la decadencia de las instituciones religiosas tradicionales.

C’est fini

Dicho todo esto, solo queda recomendaros que cuando os pongáis a examinar las cada vez más numerosas noticias sobre presencia OVNI que se propagan en los medios, como la de los obispos del Vaticano hablando bien de los marcianos, los proyectos de declasificación de información OVNI por parte de los gobiernos, o astronautas o ex-empleados de la NASA hablando de subalternos alienígenas, hagáis lo que cualquier persona racional haría: construirse algún amuleto con la foto de Jacques Valleé y encomendarse a la fuerza cósmica —cualquiera que esta sea— que haya canalizado este señor.

Por supuesto que él negaría esta posibilidad, y nos mola que lo hagas, Jacques, porque te lo has montado de tipo racional. Sin embargo, sabemos que tras las contínuas alusiones en tus libros al ocultismo o a cosas tan bizarras como el ocasionalismo islámico —un pensamiento filosófico con vínculos con el sufismo que incluye conceptos como la sincronicidad— se esconde alguien con alma de mago.

Valleé pensó una vez que la ciencia era suficiente, que llegaría el día en que la ciencia reescribiría nuestro código. “The Invisible College” acaba con la confesión de que ya no poseé dicha fe. La ciencia no puede aportar la clave de nuestra crisis psíquica. ¿Como podría hacerlo? Su compromiso estricto con un método que solo reconoce objetos le impide siquiera admitir la presencia de fenómenos psíquicos, los cuales son sujetos y objetos al mismo tiempo. ¿Como puede un método que niega la realidad del sujeto estudiar las cualidades mágicas y místicas de dicho sujeto?. La respuesta es simple: no puede. Tampoco, dice Valleé, hallaremos la respuesta “en un documento secreto de Washington”. La solución a nuestra crisis psíquica, sugiere en las últimas líneas del libro, “yace donde siempre ha estado: en nuestro interior. Podemos acudir a ella siempre que queramos. O lo que es lo mismo: la solución se halla fuera de los parámetros presentes del método científico y yace en el misterio fundamental de la consciencia humana, en el sujeto que produce la ciencia. Yace en nosotros”.

Authors of the impossible, Jeff Kripal 

Aparte de lo del talismán, por supuesto, podéis leer sus libros. Habiéndome quedado tranquilo tras haber cumplido otra misión cósmica —que desgraciadamente ni cotiza ni desgrava— me despido hasta un próximo exabrupto psicotrónico.

Mutad con cuidado.

20 comentarios Ir al formulario  RSS de estos comentarios Trackback URL

y aquí jacques vallée en una TED Talk hablando de invocaciones mágicas en la historia de la ciencia O_o … http://www.youtube.com/watch?v=S9pR0gfil_0

Comment by Rev. JFK. Tadeo — 30 diciembre, 2011 @ 12:23

que sepas que por tu culpa el finde pasado en el rastro me compré en tapa dura “pasaporte a magonia” en una edición de los 70 por dos euros. y ya me lo leí.

mira que a mí el tema UFO siempre me ha repateado un poco (soy, más bien era, de los de la “gran pila de mierda”) y la verdad es que me gustó por HONESTO, aunque me sorprendió el estilo tan femenino de escritura del tío (el traductor es un hombre, así que no es cosa de él).

la hipótesis del “mundo de las hadas”, como la llama él, me parece muy coherente con una lista de cosas tan larga que casi lo dejo para el otro día.

Comment by Alberto V. Miranda — 30 diciembre, 2011 @ 12:35

viste la parte en la que llega a la conclusión de que la región con más casos OVNI de España es Andalucía? mi hipótesis chorra es que es debido al “dialecto” andalú, más dado al diptongo y por tanto con más dominancia en el hemisferio derecho

Comment by Rev. JFK Tadeo — 30 diciembre, 2011 @ 17:59

no, los apéndices no los llegué a leer; me parecían sin más una recopilación de casos y no estaba muy interesado. no creo que los andaluces tengan el hemisferio derecho más desarrollado por ser más dejados hablando.

si me llamó la atención una “oleada” que hubo en los años 50 durante la cual hubo cientos de testimonios que se iban desplazando desde el noreste de francia hasta italia. esto sí que da que pensar.

Comment by Alberto V. Miranda — 30 diciembre, 2011 @ 18:04

una buena justificación de como los diptongos estimulan el hemisferio derecho se encuentra en “The Japanese Brain”

Comment by Rev. JFK. Tadeo — 30 diciembre, 2011 @ 21:55

… de Tadanobu Tsunoda … ¿por qué te da que pensar esa oleada?

Comment by Rev. JFK. Tadeo — 30 diciembre, 2011 @ 22:05

porque es curioso que unos informes de avistamiento, a lo largo de meses, se desplacen por un territorio igual que las aves migratorias.

el motivo exacto no lo conozco, pero dota de sustancia a todo este asunto: hay un patrón de comportamiento difícil de ignorar, aunque las explicaciones son muchas: una muy simple es que la gente informara de avistamientos (que a lo mejor ninguno era real) en función del boca a boca de sus vecinos o de la prensa.

Comment by Alberto V. Miranda — 1 enero, 2012 @ 13:28

“Lo de extraterrestre, como el Big-Bang o la radiación de Hawking, es tan sólo una hipótesis.”

La radiación de Hawking ha sido comprobada y el Big-Bang no es una hipotesís gracias a la cantidad de evidencias de las que disponemos, es una teoría que es el mayor rango junto con el de ley que puede alcanzar una hipotesís cientifica. Bueno pues nada solo quería apuntar eso, paso a seguir leyendo el artículo :)

Comment by Adrián — 6 enero, 2012 @ 21:36

gracias por el apunte de teoría en vez de hipótesis, la verdad es que soy bastante ignorante de estos temas aunque de lo de la radiación de hawkins si me empapé en su día (se me ha olvidado todo ya) y la idea que se me quedó fue que había bastante debate sobre el tema: http://en.wikipedia.org/wiki/Hawking_radiation#Experimental_observation_of_Hawking_radiation

lo mismo con lo del big bang, pero ya digo, no soy un experto: http://science.howstuffworks.com/dictionary/astronomy-terms/big-bang-theory7.htm

como viene a cuento, aprovecho para pegar uno de mis chascarrillos favoritos del gran terence mckenna:

Realmente no sabemos lo que es un agujero negro; en el centro de un agujero negro se supone que existe una singularidad, y la definición de singularidad es precisamente que no sabes lo que es una singularidad.

En cierto momento de su carrera, Stephen Hawkings estaba muy entusiasmado con lo que se ha venido a llamar mini-agujeros negros. Estos mini-agujeros se supone que miden menos de un centímetro y, de acuerdo con su teoría, se requería la presencia de al menos 1016 de ellos en el Universo. Bien, cuando te das cuenta de que en el centro de cada uno de ellos se supone que existe una singularidad, te dices: demonios, ¿qué clase de Física estás haciendo? O sea, ¿estás haciendo una Física que tiene al menos 1016 excepciones para cualquier regla que te saques de la manga?

—Terence McKenna en “The World and its double”

Comment by Rev. JFK Tadeo — 7 enero, 2012 @ 12:42

(donde dice 1016 léase 10^16)

Comment by Rev. JFK Tadeo — 7 enero, 2012 @ 12:49

y otra más que tenía por ahí:

Al igual que el centro de un agujero negro, el final del tiempo es una singularidad necesaria, un dominio o un suceso en el que las leyes ordinarias de la física no funcionan. Imaginar lo que ocurre en presencia de una singularidad es, en principio, imposible, y por eso la ciencia, de forma natural se intimida ante semejante idea. La singularidad última es el Big Bang, el cual creen los físicos fue responsable del nacimiento del universo: la ciencia nos pide que creamos que el universo surgió de la nada, en un punto concreto y sin razón aparente. Esta noción es el caso definitivo de credulidad. En otras palabras: si puedes creerte esto, puedes creer cualquier cosa. De hecho, es una noción completamente absurda, aunque terriblemente importante por todas las suposiciones racionales que la ciencia desea preservar. Esas llamadas suposiciones racionales fluyen desde esta imposible situación inicial.

—Terence McKenna en “Alucinaciones reales”

Comment by Rev. JFK Tadeo — 7 enero, 2012 @ 13:32

No, onvre, lo que hay que hacer es agarrar a Kurt Gödel de las solapas y gritarle: “eh, tú, qué mierda de matemática es esta”.

Si los agujeros negros son objetos físicamente aberrantes tiene que ver más con el hecho de existir matemáticas “aberrantes” (entre comillas) donde son posibles resultados indeterminados, asíntotas y valores presuntamente infinitos que, estrictamente, no es que sean infinitos sino que no existen.

Quiero decirte que excepciones tienes a patadas ya en la propia matemática.

Eso de los 10e16 agujeros negros pequeñitos no sé de dónde lo sacaste o de dónde lo sacó él, pero precisamente una cosa que demostró Hawkins es que los agujeros negros pequeños se evaporan -literalmente- relativamente rápido.

Comment by Alberto V. Miranda — 7 enero, 2012 @ 15:22

De todos modos quiero dejar claro que la teoría del Big-Bang es uno de los ejercicios intelectuales más fascinantes y estimulantes de todos los tiempos. Hay muchas dudas (y aparecen más cada día que pasa) sobre su pertinencia, pero aun así es un prodigio intelectual.

Comment by Alberto V. Miranda — 7 enero, 2012 @ 15:25

Sólo el hecho de que intentes llegar al propio instante del Big Bang (no digamos “antes”) y sea imposible porque las propias matemáticas se autodescojonan dice mucho a favor de él: “antes del big bang no había nada, ni siquiera matemáticas decentes para explicarlo”.

Comment by Alberto V. Miranda — 7 enero, 2012 @ 15:26

Antes del Big Bang estaba todo.

Comment by ana — 3 julio, 2012 @ 20:58

Quizás estaba todo, pero en potencia. En ese sentido el Génesis es bastante sugerente: Antes de que se hiciera la luz (¡BOOM!), el aliento de Dios flotaba sobre las aguas.

¿Podrían interpretarse estas “aguas” desde la física moderna como la sopa cuántica que permea el vacío?

El Principio de Incertidumbre permite la aparición espontánea de partículas durante periodos brevísimos de tiempo, de tal modo que ni el propio vacío, a un nivel cuántico, puede existir: siempre está hirviendo de potencialidad.

Algunos físicos creen que el Big Bang no fue más que un suceso cuántico extremadamente improbable que se produjo en esta especie de sopa primordial. Quizás sólo somos una pompa de jabón que puede reventar en cualquier momento.

Comment by Alberto V. Miranda — 4 julio, 2012 @ 11:00

Jacques Vallée es enorme. Yo estoy completamente fascinado con este señor. De hecho acabo de marcarme un ensayo sobre metafísica OVNI completamente en deuda con este señor…

Y rianse que yo amuleto no, pero busco una camiseta como un loco!

Comment by paolo2000 — 2 agosto, 2012 @ 12:20

es una lástima que sus libros no estén en castellano … otrosí, hace poco Kairós ha publicado “Autores de lo imposible” de Jeff Kripal y hay un extenso, sesudo y jugoso capítulo dedicado al bueno de Valleé, muy recomendado … ¿puede leerse tu ensayo online, paolo?

Comment by Rev.JFKTadeo — 2 agosto, 2012 @ 12:25

Excelente artículo, estoy por empezar a leer “pasaporte a magonia”, ahora estoy leyendo un libro llamado los”dioses del edén” de william Bramley , yOh sorpresa, antes que Freixedo, alli cuentan que un tal sr charles fort, ya hablaba de la teoría de la granja humana ,a principios de del 1900, estudiando a los sumerios y su religión, está gratis en la red , en la sección libros de un diario digital llamado “alaazul” en http://www.alazul.com/libros, saludos y que lo disfruten

Comment by eva — 2 julio, 2013 @ 21:40

Uuuuuuups, disculpen¡¡ respecto de los “dioses del eden” de william bramley el enlace que sirve para descargarlo de inmediato es
http://deregresoacasa.files.wordpress.com/2010/02/los-dioses-del-eden-william-bramley.pdf
que lo disfruten saludos

Comment by eva — 2 julio, 2013 @ 22:21

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