20 mayo, 2012

Para mucha gente, todo lo que suena a OVNI desprende un tufillo a Iker Jiménez o J.J. Benítez que tira para atrás. Pero, aunque no lo parezca, ha habido investigadores serios sobre el asunto. Hoy presentamos al más relevante de todos ellos.

El rigor en medio de la fantasía

Hace ya unos cuantos años que un amigo abrió un bar en Oviedo: el Laboratorio, dedicado a la música electrónica y hoy desaparecido. Al entrar en él te recibía el retrato de un hombre en pipa. Debajo de él mi amigo había escrito “I want to believe“.

Es el mismo retrato que está aquí a la derecha: Josef Allen Hynek.

Ahora… ¿Quién es este hombre y porque ocupaba tal puesto de honor en ese bar? Pues porque es, como Jacques Vallée, uno de los pocos investigadores serios del fenómeno OVNI.

Antes de continuar quiero aclarar que soy muy escéptico respecto al tema.

Quizás a los jóvenes les suene el asunto de pasada; pero cuando yo era niño, en la década de los 70, los OVNI eran un tema común de conversación y raro era el medio que no ponía, de cuando en cuando, alguna noticia o reportaje sobre avistamientos. Del mismo modo, había un montón de libros sobre el tema en cualquier librería y autores casi obsesionados con el asunto, como J. J. Benítez, el Iker Jiménez de la época. Pero el interés por el tema decayó durante los 80, al menos en España, y hoy en día sigue siendo raro que surja como tema de conversación.

Y mantener una postura escéptica es lógico a poco que se investigue en la literatura dedicada. No por los hechos en sí, que pueden ser más o menos corroborables. No. El escepticismo florece al examinar las chiripitifláuticas teorías que intentaban explicar que eran los OVNIs, especialmente aquellas relativas a su origen extraterrestre y su misión, más o menos divina, en la Tierra. Porque un misterio que sólo parece poder sostenerse con teorías chorras y motivaciones totalmente paradójicas no merece tal calificación.

Y es este punto en el que podemos introducir a Hynek como se debe.

Un expediente brillante

Nacido en 1910 y muerto en 1986 (coincidiendo con las últimas apariciones del cometa Halley), obtuvo su licenciatura en Astrofísica a los 21 años; este fue el punto de partida de una carrera académica brillante y variada, centrada sobretodo en el estudio de la evolución estelar y en el diseño de los primeros satélites artificiales, aparte de otros proyectos notables de carácter militar durante la 2GM. Resumiendo: no estamos hablando de ningún mindundi.

Sin embargo, apenas se le conoce por estos méritos que acabo de mencionar.

En 1948 fue contratado por el ejército USA para el Proyecto Sign, dedicado al estudio del fenómeno OVNI, que en 1947 ya acaparaba las portadas de los periódicos dado que ese mismo año se informó de innumerables avistamientos. No era un asunto baladí: recién acabada la 2GM y con la Guerra Fría en curso, la probabilidad de una invasión extraterrestre por parte de pequeños hombres verdes (¿filocomunistas?) era una preocupación seria para los jerifaltes usamericanos.

La función de Hynek, como buen escéptico, era demoler todas aquellas conclusiones, teorías y supuestos avistamientos que desbordaban a los medios de comunicación. Como buen astrónomo que era, reconocía los fenómenos naturales que transcurren en el Cielo y en la atmósfera y sabía distinguir una nave espacial de un fuego de San Telmo.

Por otra parte, y esto no es oficial, es posible que parte de sus cometidos fuera buscar explicaciones plausibles a fenómenos inexplicables de tal modo que fuera más fácil ocultarlos a la opinión pública, lo que era consecuente con la política del gobierno en aquella época, temerosa de que el tema OVNI causara el pánico y el desorden entre la población. El ejército sospechaba incluso que era todo cosa de los rusos; no en el sentido de que ellos fueran los fabricantes de estos objetos voladores, sino en el de propagar el miedo y la incertidumbre entre la población de los USA.

Del escepticismo a la duda

Hynek cumplió su misión muy bien durante unos años. Pero a partir de cierto momento, tras el estudio de unos casos concretos, él mismo empezó a dudar. Esto no significa ni mucho menos que se convirtiera en un “creyente”. Simplemente pasó de considerar el fenómeno OVNI desde el escepticismo a plantearse que era una disciplina susceptible de estudio científico como cualquier otra, y que la Ciencia disponía de las herramientas necesarias para hacerlo.

Uno de sus primeras reflexiones provino de algo que nadie había probado hasta entonces: ¿Qué tal si preguntamos a los astrónomos profesionales su opinión? Siendo el asunto un tema objeto de ridículo en el stablishment científico y por tanto tabú, Hynek aprovechó su reputación para hablar seriamente sobre el tema con astrónomos y otros científicos del Cielo. Descubrió, para su asombro, que el porcentaje de astrónomos que habían observado en algún momento fenómenos celestes inexplicables era de un 9%, porcentaje muy superior al del público en general.

Hynek no ignoró que los astrónomos son quizás las personas más cualificadas para distinguir un fenómeno celeste conocido de uno desconocido, con lo que su opinión pesaba. También se dió cuenta de que muchos de ellos no se atrevían a hablar abiertamente de sus experiencias con colegas por miedo al ridículo y la exclusión.

Todo esto ocurría a la vez que el Proyecto Sign se convertía en el Proyecto Grudge y este a su vez en el Proyecto Blue Book, tomando progresivamente un carácter más ambicioso. Y a lo largo de este tiempo la relación con sus superiores empeoró progresivamente: Hynek comprobó por sí mismo que el gobierno estaba más interesado en echar arena a los ojos de la opinión pública que en tomarse los OVNIs como objeto de investigación seria.

El problema olía a bolchevique

Llegado a este punto es evidente que el gobierno USA no tenía contacto alguno con extraterrestres, como se insiste desde las teorías conspiranoicas fagocitadas y regurgitadas por espectáculos como Expediente X. Si así fuera, el propio Hynek hubiera sido seguramente una de las primeras personas en estar al tanto de ello. Su denuncia consistía precisamente en el hecho de que el gobierno, en el fondo, no estaba interesado en investigar, sólo en tapar.

Sencillamente el tema era muy incómodo pues USA estaba en plena Guerra Fría, y todo lo que tuviera que ver con luces en el cielo que escapaban a cualquier explicación, sólo servía para temer por la Seguridad Nacional y poner muy nerviosa a muchas personas, fueran ciudadanos de a pie o cargos en las altas esferas. Estos últimos, quizás más que los primeros.

Así que intentó llevar la Ufología más allá de los organismos gubernamentales USA, a los que empezó a criticar abiertamente a finales de los 60, y luchó por la creación de una agencia de la ONU dedicada a estudiar el fenómeno desde un punto de vista científico. A tal efecto dió una conferencia en 1978 en la Asamblea General de Naciones Unidas.

El trabajo independiente

Por otra parte también hizo sus propias investigaciones, que incluían tanto la recopilación de hechos anómalos de carácter incontestable como la elaboración de estadísticas sobre supuestos avistamientos… y sus informantes. Comprobó, entre otras cosas, que muchas declaraciones de testigos de OVNIs correspondían a determinados perfiles psicológicos un tanto patológicos, que la mayoría de testimonios aparentemente auténticos solían contener elementos comunes, y que, por supuesto, había mucho/a mentiroso/a oportunista con afán de notoriedad.

Del mismo modo que Elizabeth Hawley sabe quién, y quién no, ha hecho cima de verdad en el Monte Everest simplemente entrevistándose con el escalador de turno, llegó un momento en el que Hynek, tras oir un testimonio, era capaz de determinar que aspectos de la declaración eran inventados o auténticos.

Eso no quiere decir, insisto, que Hynek, llegado a este punto, se hubiera convertido en un “creyente”. El escepticismo dominó su pensamiento hasta el final. De hecho, al final de su vida opinaba que la mejor explicación posible para el fenómeno OVNI no tenía nada que ver con extraterrestres, sino con seres (¿del futuro?) que compartían la Tierra con nosotros dotados con una tecnología tan avanzada que podían manipular el espaciotiempo y realizar hazañas como moverse entre dimensiones. Por eso mismo, a partir de cierto momento evitó hablar de “extraterrestres” utilizando en cambio la expresión “seres animados”.

La hipótesis interdimensional

He llegado a sostener cada vez menos la idea de que los OVNI son naves espaciales provenientes de otros mundos. Hay demasiadas evidencias en contra de esta teoría. Para mí, resulta ridículo que superinteligencias recorran distancias interestelares para hacer cosas relativamente estúpidas como parar coches, recoger muestras del suelo y asustar a la gente. Pienso que debemos re-examinar la evidencia. Debemos empezar a mirar más cerca de casa.

Apoyaba esta hipótesis por el hecho de que muchísimas declaraciones fiables hablaban de vehículos que cambiaban de forma y tamaño, de aceleraciones inmensas, de apariciones y desapariciones súbitas (tanto a la vista como en pantallas de radar) y de otros fenómenos que se podían explicar, desde un punto de vista geométrico, mediante entradas y salidas de nuestra realidad tridimensional, como las que se describen, haciendo la analogía en 2D, en el famosísimo libro Flatland.

Hynek creía además, con todo su corazón, que llegaría un momento en que los fenómenos físicos y psíquicos podrían llegar a estudiarse desde un paradigma común posibilitando finalmente el desarrollo de una tecnología de carácter trascendental con posibilidades inmensas. Que conste que lo de los seres extradimensionales me chirría bastante; pero comparto la creencia de la unicidad entre el mundo material y mental.

El legado

Como se puede deducir, la influencia de este investigador fue crucial entre los estudiosos serios del fenómeno. Quizás el homenaje más sentido que se le hizo a Hynek en vida fue el que le realizó Spielberg.

Este director contó con él como asesor durante la escritura y el rodaje de Encuentros en la Tercera Fase. No es de extrañar, pues la clasificación de los encuentros con OVNIs en fases es una creación original del propio investigador. ¿Y el homenaje? Pues que cuando los humanos reciben a los ET al final de la peli, podemos ver entre los presentes al propio Hynek con sus características pipa y barba.

Tres casos sin resolver estudiados por Hynek

Es probable que a estas alturas estéis flipando con el hecho de que el señor Alberto se dedique a estos temas. La cuestión es que tras estudiar la vida y milagros del señor Hynek, he repasado, wikipedia mediante, algunos de los casos más notables estudiados por este hombre. Y he encontrado algunos tan misteriosos y corroborados que no tengo más remedio que citarlos.

  • En 1952 y durante varios días, controladores aéreos de tres aeropuertos de la zona de Washington D.C. observaron simultánea, visualmente y por radar hasta 7 objetos voladores con forma de disco luminoso que eran capaces de permanecer quietos para posteriormente realizar maniobras bruscas. En todos los casos los objetos acabaron desvaneciéndose súbitamente de la vista y de las pantallas de radar. La explicación oficial, que hablaba de “inversiones térmicas atmosféricas”, aunque plausible, no era acorde con las condiciones climatológicas de la zona durante ese verano y provocó la ira de Hynek y de los testigos.
  • Lonnie Zamora, oficial de policía de Nuevo México, tuvo en 1964 un encuentro cercano espectacular corroborado por otros testigos a mayor distancia y, ojo, por las huellas sobre el terreno que dejó el supuesto OVNI, examinadas inmediatamente por personal de la Fuerza Aérea. Parece ser que hasta el máximo responsable del Proyecto Blue Book admitió en un memorando interno estar abrumado por los hechos. La hipótesis de que se tratara del ensayo secreto de un vehículo experimental por parte de alguna agencia fue desechada por Hynek por múltiples motivos, detallados en el enlace anterior.
  • Más espectacular aún fue la persecución policial de Portage County en 1966: Varios coches patrulla persiguieron durante media hora un disco que volaba a relativamente baja altura. Otros testigos, incluyendo una cuadrilla de basureros, apoyaron a los policías implicados. La explicación oficial, que aseguró que lo avistado era un satélite de comunicaciones en un primer momento, para concluir al final que se trataba de Venus, ofendió tanto a los implicados como al propio Hynek. La escena de persecución por carretera que se ve en la película de Spielberg está basada en este avistamiento.

Obviamente hay muchos más, como el de las Islas Canarias en 1976 cuya explicación más plausible hoy en día es que se trataba de un ICBM usamericano lanzado desde un submarino durante una operación secreta ahora desclasificada.

Pero si he elegido estos tres es porque son los únicos de todos los que vienen en la lista de avistamientos de la wikipedia que realmente me parecen inexplicables. Son pocos, lo sé: pero su naturaleza basta para confirmar que Hynek fue un visionario cuya búsqueda de la verdad merece, ante todo, respeto.

10 comentarios Ir al formulario  RSS de estos comentarios Trackback URL

El artículo está muy bien, Alberto, muy interesante.

Sin embargo, creo que hay una melancólica contradicción en él, porque, si bién la figura de Hynek puede dar el peso y seriedad que propones, la realidad es que todo el fenómeno OVNI parece haber sido una paranoia propia de una cultura, la de la guerra fría, atendiendo al hecho de que el fenómeno finalizó con la época. Vamos, ya nadie ve OVNIS, o al menos no con la prodigiosa frecuencia de ese ayer; o eso, o me estoy perdiendo algo. E iker también. Y le digo melancólica porque me trae hemosos recuerdos de una época más ingenua y amable, en la que la humanidad miraba al cielo y se permitía soñar, al contrario que ahora, en que vivímos el cinismo del quien cree saberlo todo, mirando todo el santo día una triste pantalla que parece mostrarnos el mundo, pero eso es solo un engaño.

Me parece muy interesante la apreciación que haces sobre una “tecnología de carácter trascendental”, basada en la “unicidad entre el mundo material y mental”. Yo tengo una creencia (y por ahora solo creencia) similar sobre la naturaleza del universo, pero dudo que a tal cosa se le puedam aplicar términos como “tecnología”, o ni siquiera “ciencia”, porque no tiene sentido, partiendo de la propia naturaleza de esta. Pero como las meigas, haberlas, haylas.

Un saludo.

Comment by Luis M. Rebollar Flecha — 20 mayo, 2012 @ 21:18

Dos cosicas que se han quedado en el tintero:

Una, ¿bibliografía? Y por favor, no me remitas a la wikipedia o a internet en general, que me llevo muy mal con ellas. :)

Otra, ¿así que Spielberg conocía a Hynek? Pues ahora tengo claro de donde salen los alienígenas interdimensionales de la película de Indiana Jones… ¡Ya está justificada! ;)

Comment by Luis M. Rebollar Flecha — 20 mayo, 2012 @ 21:28

Uff, una bibliografía… la verdad es que no te la puedo dar porque el tema OVNI lo vivo más o menos como tú, con bastante escepticismo y apenas he leído. Y cuando lo hice, fue prácticamente en la pubertad.

Digamos que me interesa más la figura de Hynek que lo que estudió. Lo que sé de él lo sé inicialmente por un amigo y después por multitud de referencias, muchas de internet.

Aun así, tu observación sobre “ya nadie ve OVNIs” admite un matiz importante que no se refleja en este artículo, sino en el que escribió el reverendo sobre Jacques Vallée, el “otro” investigador serio.

Vallée llega más allá y asegura que tanto el fenómeno OVNI como el mundo de las hadas de la edad media y los seres míticos de culturas tradicionales son expresión de una misma realidad fundamental, que Vallée viene a llamar una “realidad faérica”, muy similar a la que propone Hynek.

Al ser una realidad, siempre según Vallée, que está al límite de nuestra percepción y que los seres humanos no sabemos/podemos interpretar, en cada época le damos una forma distinta: en la edad media, hadas y faunos; en el siglo XX, extraterrestres.

Comment by Alberto V. Miranda — 21 mayo, 2012 @ 9:36

El artículo sobre Jacques Vallée lo tienes enlazado más abajo.

Comment by Alberto V. Miranda — 21 mayo, 2012 @ 9:38

Ok, ¡gracias!

Leyendo el artículo sobre Vallée, veo que no queda muy claro si él cree que el constructo jungiano es producido por experiencias con una realidad imperceptible, o por “agentes” muy terrenales, distinción importante para saber qué opinaba realmente Vallée. En cualquier caso, sí conocía la teoría (incluso he leido una novela de Ian Watson al respecto), y la susodicha apoya lo que te comento, en lugar de matizarlo; si ya no se ven OVNIs, ¿que nuevo “constructo jungiano” los ha sustituido? Porque yo no reconozco ninguno, y veo a nuestro alrededor un mundo se ha vuelto cínico y equivocádamente materialista. Bueno, a no ser que los “gnomos de Zurich” vayan a cobrar de repente una naturaleza mitopéica, o algo… XD

Comment by Luis M. Rebollar Flecha — 21 mayo, 2012 @ 20:47

esa misma cuestión me planteé yo después de responderte antes.

¿qué sustituirá a los extraterrestres como contenido del fenómeno? porque no creas que ha dejado de haber avistamientos. no tienen tanta prensa, pero siguen ocurriendo. por ejemplo: http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_UFO_sightings#21st_Century

después de darle muchas vueltas a qué mitología popular ha calado en las nuevas generaciones, creo que la referencia es el mundo digital y, como paradigma, matrix. quizás en un futuro se hable de puntos de desgarre del tejido de la realidad, abducciones al mundo tras matrix, etc… aunque no deja de ser una suposición.

Comment by Alberto V. Miranda — 21 mayo, 2012 @ 22:26

He encontrado un video bastante interesante sobre uno de los casos más recientes de avistamiento. Al contrario que otras veces, fue grabado por un astronauta desde un transbordador espacial, y es bastante interesante. Me gustaría si alguien me puede confirmar que todo lo que aparece en este vídeo es auténtico. http://www.youtube.com/watch?v=XqMf3towVVI

Comment by Alberto V. Miranda — 21 mayo, 2012 @ 23:08

Bueno, a mi me parece que los avistamientos del S. XXI son decrecientes, anecdóticos, y tienen más que ver con algo inercial y con un fenómenos de nostalgia; algo así como los mods, los rockers o los heavies. XD

Tu suposición sobre el mundo virtual puede ser muy acertada. Pero se supone que para experimentar el fenómeno hay que salir a la calle, ¿no? Así que defícil va a ser… XD

El vídeo es auténtico, pero las explicaciones sin más dispares. Siento poner la wikipedia, de verdad que los siento:

http://en.wikipedia.org/wiki/STS-48

Comment by Luis M. Rebollar Flecha — 22 mayo, 2012 @ 20:31

Después de pensarlo más, creo que el contenido de las visiones en los próximos años va a ser de carácter religioso, más que nada por el cariz apocalíptico que están tomando las cosas, al menos en occidente, y por el auge del fanatismo que podemos esperar de toda época convulsa.

No me extrañaría nada que se empezara a hablar de ángeles con espadas flamígeras, bestias con 10 cuernos y demás fauna del Libro de la Revelación.

Comment by Alberto V. Miranda — 23 mayo, 2012 @ 10:17

Hombre, esa es muy buena también.

Aunque en ese sentido, creo que el imaginario popular y el proceso mitopoéico han evolucionado acorde a una visión más materialista, mucho menos espiritual. Hemos desarrollado otros apocalipsis, como el zombie, Y no, no estoy de coña. :P

Puede que el fenómeno de lugar a experiencias con zomnies, hombres lobo y vampiros buenos. XD

Comment by Luis M. Rebollar Flecha — 23 mayo, 2012 @ 11:14

Deja un comentario

(requerido)
Si te ha gustado este artículo, puede que te interese también
10 noviembre, 2011
Los ufólogos suelen recurrir a ciertos hechos inusuales ocurridos en el cielo de Nuremberg en pleno siglo XVI como ejemplo de un avistamiento OVNI histórico. Sin embargo, muchos de los eventos descritos son perfectamente explicables con fenómenos meteorológicos.
22 febrero, 2012
Uno de los pocos científicos reputados que se atrevió a investigar en serio el fenómeno OVNI. Vida y milagros del susodicho de mano de nuestro articulista conspiranoico favorito.
18 noviembre, 2011
Erich von Däniken no es un charlatán. La verdad, no sabemos lo que es porque todavía no se ha inventado la palabra para describir el morro que le echa este señor.
 
Astropuerto es una revista online fundada en 2011 y coordinada por Alberto V. Miranda.

Esta revista es plural y respeta la libertad de expresión de sus autores y colaboradores; en ningún caso se responsabiliza de la información y opiniones expresadas por estos.

Cada artículo aquí publicado es propiedad de su autor o autora y no puede ser reproducido sin permiso explícito por escrito.
Facebook Way of Living  
Política de Cookies

Astropuerto funciona con WordPress

Tema visual 'Astropuerto' creado por Voet Cranf

Contacta con nosotros por email