6 febrero, 2012

¿Existe una realidad etérea superpuesta a nuestro mundo cotidiano? ¿Existe la materia sutil? ¿Es manipulable? ¿Está entre las orejas? ¿Explica la mitad de todo? El Reverendo hace un repaso a algunas ideas —muy atrevidas— al respecto.

Lo dicen en los programas estos científicos del copetín que se emiten a horas intempestivas: uno de los grandes debates científicos del milenio entrante será el estudio de la mente; aunque claro: por decir se dicen tantas cosas que oye, quequeréisqueosdiga, quéseyo.

Lo que si parece claro a estas alturas del nuevo milenio™ es que la parapsicología sigue siendo orígen de un grueso de conocimientos malditos para la ciencia oficial. No hablemos ya de otras muchas prespectivas sobre el mundo que entrarían  dentro de la liminalidad —y no busquéis este palabro en el diccionario de la RAE porque no aparece. Así de liminal es la cosa— y si aún no sabéis bien de qué estoy hablando, goglead nenes, goglead.

Sobre las perspectivas liminales a la concepción de la mente que manejamos en nuestra cultura versa este artículo. En otras palabras: esto va de fenómenos mentales que no verás aparecer en un programa de Punset, pero que curiosamente son el pan nuestro de cada día en el anime japonés. ¡Ah, los dibujos animados japoneses! Creo que he acabado así de tronado debido a ellos. En honor a estos, ilustraré el presente artículo con instantáneas sacadas de algunas series de estas nipón-sicotrónicas.

Daniel Tammet y el síndrome del Sabio

Daniel Tammet es un jóven británico aquejado del denominado “síndrome del sabio”. Veamos en qué consiste tal síndrome:

[el] individuo afectado por este estado patológico se distingue por un conjunto de síntomas y signos muy particulares, generalmente discapacidades físicas, mentales o motrices; en contraste posee una sorprendente habilidad o habilidades mentales específicas, propias de super dotados intelectuales o superiores.

Lo cierto es que, patológico o no, las habilidades mutantes de Tammet son asombrosas: recitó 22.514 dígitos de Pi de memoria en 5 horas, habla 11 idiomas —aprendió islandés en una semana como respuesta a un reto de un programa de televisión— y es capaz de llevar a cabo complejas operaciones matemáticas en cuestión de segundos. Veamos como explica uno de los investigadores esta última habilidad:

Tammet contesta instantáneamente a las fórmulas o problemas matemáticos que se le presentan, pero lo más curioso de su caso, es que es capaz de ver los números como si fueran sombras, colores y texturas. De hecho, la forma en que se representan los números en su cabeza es muy lógica: al multiplicar dos números ve dos sombras; al instante aparece una tercera sombra que se corresponde con la respuesta a la pregunta. Imágenes mentales. Asombroso. Las habilidades de Tammet escapan de la super inteligencia, ya que se acercan más a cualidades mentales extraordinarias.

Lo dice de otra forma el Dr.Samuel Sagan, quien ha estudiado durante años las prácticas médicas de las culturas orientales antiguas:

Desde un punto de vista convencional, no hay nada más abstracto e intangible que un pensamiento. Sin embargo, desde el punto de vista de los cuerpos sutiles, un pensamiento es una forma tangible hecha de materia astral. Puede verse y sentirse, palparse; una vez desarrollado el órgano no físico adecuado que permite percibirlos, el tercer ojo.

Aunque claro, si incluímos en la ecuación a la glándula pineal y a la DMT lo de órgano no-físico no sería sino otra dualidad innecesaria.

Lo abstracto-palpable

Antes de seguir con lo de la materia astral, dejemos que el psiconauta Jim de Korne haga un pequeño inciso sobre dicho término:

La palabra “astral” no resulta demasiado afortunada dada su asociación semántica a los astros, pero ha sido usada durante tantos siglos para denotar la materia supra-física que ahora sería difícil deshacerse de ella. Posiblemente fuese elegida por los primeros observadores como consecuencia de la apariencia luminosa del astral e comparación con la materia física.

En estas se hallaba también el médico y parapsicólogo Andrijah Puharich, de quien se dice que aparte de ser el mentor del psíquico Uri Geller trabajó a las ordenes de la CIA en diversos experimentos sobre control mental. Puharich desarrolló en su una teoria sobre esta materia dándole un marco científico que por falta de espacio no explicaremos aquí—aunque si tenéis curiosidad os remito a su libro “Beyond Telepathy”. Puharich la bautizó como psicoplasma y resumen la idea de la suigiente manera:

El punto que estoy tratando de establecer es que el cerebro es un área en la que se concentra la célula energética del cuerpo. Llamaré a esta célula energética “dinámica”. Me arriesgaré a decir que la transferencia de esta dinámica de una persona a otra es posible. Todos sabemos que hay personas que pueden estremecer o exhilarar a uno, mientras que otras simplemente te agotan o te fatigan. Esto implicaría que hay una transmisión de esta substancia vital sin necesidad de contacto. Si estas dinámicas pudieran ser transferidas de un organismo a otro, ¿por qué no podrían otras funciones de la mente—por ejemplo, el pensamiento—ser transferidas de una mente a otra? Es incluso concebible que estas dinámicas no solo circularan libremente entre personas, sino que también se disiparan en la atmósfera.

Daniel Tammet relata en sus libro “Nacido en un día azul” cómo la epilepsia, la sinestesia y el síndrome de Asperger le acompañaron durante toda su infancia. En otras culturas, estos síntomas se interpretan muchas veces como una llamada al oficio de chamán. Pasemos seguidamente a escuchar las palabras de la antropóloga Edith Turner, quien recuerda haber visto una “forma espiritual” en un ritual de exorcismo en Zambia:

Ví con mis propios ojos un pegote de plasma gris emerger de la espalda de la mujer enferma. Entonces supe que los Africanos estaban en lo cierto, que exite la afecciones del espíritu, que no es una cuestión de símbolo, metáfora o incluso psicología. Y empecé a ver como los antropólogos han perpetrado una infinita serie de desprecios ante los numerosos eventos espirituales de los que han participado–participado de forma amablemente pretenciosa.

Comedores de pecados

¿Hace falta irse hasta Zambia para encontrar este tipo de prácticas? Quizá no sea necesario. Los folkloristas hablan de la tradición de los comedores de pecados, la cual al parecer se practicó en Inglaterra, Escocia y que podría haber sobrevivido hasta la época actual en el País de Gales:

Los comedores de pecados tienen, por ejemplo, una visión diferente a la de la Biblia de lo que constituye un pecado. En su tradición, no nacemos con un pecado original que solo puede ser redimido por Cristo. Más bien el pecado es una energía que creamos al llevar a cabo acciones no-espirituales sobre la Tierra, y que podemos eliminar mediante nuestros propios esfuerzos. Mientras la energía del pecado persista, forma una especie de imperfección o peso en el alma que puede mantenernos atrapados en una especie de purgatorio en vida o en el limbo cuando morimos.

Esta energía puede ser disipada, pero, a través de hacernos conscientes de nuestras acciones, expiándolas o, en el último de los casos, empleando al comedor de pecados para devorar esta energía tras nuestra muerte, de forma que nuestras almas vuelvan al equilibrio.

Debido a esta revolucionaria filosofía ante la ortodoxia de la Iglesia, los comedores de pecados fueron considerados “falsos salvadores y profetas”, del mismo modo que los chamanes han sido siempre espíritu revoluciarios demonizados por la religión.

De hecho, esta bioenergía plasmática o etérica es moneda de cambio en numerosas culturas. Como señala Mantak Chia en “El hombre multiorgásmico”:

El doctor John Mann y Larry Short, autores de “The body of light”, nombran cuarenta y nueve culturas de todo el mundo que cuentan con una palabra para designar el chi; las palabras usadas por estas culturas son tan variadas como prana en sánscrito, neyatoneyah en sioux dakota, o num, que significa punto de ebullición, utilizada por los !kung del Kalahari. La cultura occidental quizá sea la única que carece de un término equivalente. En Occidente, decimos que nos sentimos energetizados o que estamos bajos de energía, pero, con algunas notables excepciones, tendemos a ignorar este aspecto tan importante de nuestro cuerpo físico.

Chia añade en el mismo capítulo:

«La mente se mueve y el chi la sigue». Dondequiera que enfoques la atención dentro de tu cuerpo, el chi tenderá a reunirse e incrementarse en ese punto. La experimentación en biorretroalimentación ha confirmado que el hecho de centrar la atención en un área de nuestro cuerpo puede producir un incremento de la actividad en los nervios y músculos de esa zona. Cuanto mayor sea la concentración, tanto mayor será el movimiento del chi.

Tulpas

Demos un paso más adelante en todo esto de lo abstractopalpable y examinemos  una de las más famosas aventuras de la multifacética Alexandra David-Néel, de quien se dice fue entre otras cosas orientalista, periodista, exploradora, anarquista y espiritualista. Extraemos el siguiente texto —ligeramente retocado— directamente desde su entrada en la Wikipedia:

A raíz de sus famososo viajes y largas estancias en el Tibet, [Néel] fue adquiriendo gran conocimiento de los lamas budistas. Alexandra llegó a pasar largos años de enseñanza y su nervio curioso la motivaba a querer elevar siempre más su conocimiento.

En especial, una práctica, un juego peligroso fue el inicio de su particular infierno: Alexandra se mostró muy interesada por una practica budista denominada creación de un tulpa. Los lamas budistas le advirtieron que era una enseñanza nada recomendable, consistente en la creación de un fantasma generado a través de nuestra mente. Alexandra fue advertida de que estas creaciones podían volverse peligrosas e incontrolables. Alexandra estaba fascinada con la idea e ignoró la advertencia de sus educadores.

Bajo la concepción del mundo según los lamas, el universo en el que vivimos es una proyección creada por nosotros mismos: no hay fenómeno que exista si no es concebido por el espíritu humano. Los tulpas son entidades creadas por la mente de los lamas y son generalmente utilizados como esclavos. Son figuras visibles, tangibles, creadas por la imaginación de los iniciados.

Alexandra se alejó del resto de sus compañeros y una vez aislada de todo comenzó a concentrarse en dicha práctica. Ella visualizó en su interior lo que quería crear, imaginando un moje de baja estatura y gordo. Quería que fuese alegre y de inocente actitud. Tras una dura sesión, aquella entidad apareció frente a ella.

Aquella entidad era algo así como un robot: sólo realizaba y respondía a los mandatos de su creadora. Con una sonrisa fija en su rostro, el monje accedía sin rechistar a lo que ella le ordenaba. Lamentablemente, no siempre fue así y aquel tulpa comenzó a realizar actividades que no les había sido encomendadas. Tal era la independencia de aquel fantasma de apariencia corpórea que los demás monjes lo confundían con uno más. Su creadora comenzó a sentir miedo: aquella entidad comenzaba a ser un ser con voluntad propia.

A medida que iba siendo más independiente, los rasgos físicos que aquel bonachón monje fantasma fueron cambiando. Su afable sonrisa fue cambiada por otra más pícara: su mirada pasó a ser malévola y nada afable para todos los que convivían con aquel extraño ser. La propia Alexandra comenzó a sentir miedo.

En su libro “Magic and Mystery in Tibet”, Alexandra David-Néel narra los seis duros meses que duró el invertir aquel proceso para conseguir que su creación se desvaneciera. Aquel monje se había hecho insoportable y Alexandra tardó lo suyo antes de conseguir invertir aquel proceso.

¿Tulpas inconscientes?

Es remarcable la reflexión final que hace Alexandra David-Néel sobre su aventura:

“No hay nada extraño en el hecho que pueda haber creado mi propia alucinación. Lo interesante es que en estos casos de materialización, otras personas ven las formas de pensamientos creadas.”

Y ciertamente todo esto se vuelve todavía más extraño al ponerla junto a una anécdota extraída de “El Universo Encantado”, del parapsicólogo Scott Rogo:

Un buen ejemplo de este tipo de fenómeno sucedió durante la primera guerra mundial. El 29 de septiembre de 1914, el London Evening News publicó un relato, escrito por uno de los mejores cuentistas de Gran Bretaña, Arthur Machen, titulado “El ángel de Mons”. Con su acostumbrada habilidad para el relato fantástico, Machen narraba una historia sobre la protección angélica que san Jorge y sus arqueros fantasmas habian brindado a las tropas inglesas durante la batalla de Mons, librada en Francia. Y aunque Machen insistió con firmeza en que todo aquello era producto de su imaginación, no pasó mucho tiempo sin que los arqueros fantasmas fueran vistos aqui y allá, por toda Europa.

No creo que los soldados que vieron a los arqueros fantasmas sufrieran alucinaciones. En mi opinión, lo que ocurrió fue que los crearon. Sus deseos y fantasias, despertados por el maravilloso relato de Machen, adquirieron consistencia fisica. Los arqueros estaban realmente alli, protegiéndoles. No eran huestes angelicas, sino creaciones psiquicas de sus propias mentes.

Se comenta que fue a raíz de que Withley Strieber publicase su libro “Communion” —describiendo sus encuentros con los llamados grises en la mitologia ufológica— cuando los informes sobre abducción por parte de los susodichos empezaron a proliferar en los Estados Unidos. ¿Fantasía colectiva? ¿O quizá Strieber fue el primero en recibir a estos seres? Qué fue primero: ¿el huevo o la gallina?

OVNIs etéricos

Rogo, junto con gente como el ufólogo John Keel piensa que gran parte de los OVNIs podrían ser —al menos parcialmente— creaciones de la propia mente de los testigos.

El también ufólogo Trevor James Constable, sin embargo, va más lejos y asegura que el fenómeno es más complejo: por una parte, piensa que gran parte de los OVNIs son de hecho criaturas biológicas basadas en el plasma que viven en nuestra atmósfera; sin embargo, piensa también son naves construidas con materia etérica y tripuladas por habitantes de lo que él llama “Eteria”. Extraemos este fragmento desde “The Cosmic Pulse of Life”—a su vez desde “The Ether Ship Mystery” de Meade Layne:

Etería está aquí… ¡si solo supiésemos lo que significa! Está aquí junto a nuestro mundo, fuera de nuestro mundo. Porque nuestro mundo, la llamada materia densa de los objetos de nuestro mundo, es de hecho una rarefacción. Está espaciada como una vasta red, una red de enormes mallas. Imagina si quieres una red con celdas de un kilómetro de anchura. ¿No fluirían el viento y el agua a través de la red como si esta no existiese? Quiza provocaran una pequeña fricción. Bien, pues en esos hilos de la red es en donde vivimos: ahí reside la llamada materia densa del mundo. Miramos a través de la malla y no vemos nada en ella, ni oímos ni sentimos nada en ella, y por lo tanto la llamamos espacio vacío. ¡Palabras sin sentido de en los abismos de la locura!. Vemos, sentimos y escuchamos las otras cuerdas de la malla y las llamamos nuestro mundo sólido, firme y material. Lo llamamos cosas reales y substanciales. Pero los “espacios” entre nuestra malla son miles y decenas de miles más grandes que la sustancia de las cordeles.

¿Qué hay en esos espacios de la malla de nuestra “materia”? ¿Espacio? El espacio no es que no sea nada. El espacio son cosas, el espacio es materia, la materia que compone el éter: más densa—no menos, sino mucho más densa que las rarefacciones de nuestro mundo. La materia del mundo etérico.

Si piensas que esto es imaginación, pregúntale al físico o al matemático. Te dirán que no hay nada en el omniverso sino espacio; y el espacio es ,de nuevo, algo. Hay ahí cosas del mundo, cosas de la mente, cosas de la vida: no hay vacío en ninguna parte. Y es por ello que eteria está aquí, pero está también en todas partes.

Conclusión Imaginal

¿Conformarían pues este tipo de fenómenos la puerta hacia lo que el estudioso de la tradición mística islámica Henry Corbin denominó el mundo Imaginal?: 

un mundo tan ontológicamente real como el mundo de los sentidos y el mundo del intelecto, un mundo que requiere una facultad de percepción que le pertenece, una facultad que es una función cognitiva, de valor noético, tan plenamente real como las facultades de percepción sensorial o la intuición intelectual. Esta facultad es el poder imaginativo, que hay que evitar confundir con la imaginación que el hombre moderno identifica con “fantasía” y que, de acuerdo a él, produce sólo lo “imaginario”.

¿Estaría habitado el mundo imaginal? ¿Hasta que punto participamos los humanos de él? ¿Somos sus creadores exclusivamente o jugamos un papel más bien secundario? ¿Cómo afecta el mundo imaginal a nuestro mundo? ¿Existe una división clara entre ambos?

Muchas preguntas, y con pocas respuestas, me temo. Os dejo de nuevo con unas palabras de Trevor James Constable para acabar de redondear todo este tema y que enlaza con las regiones más descerebradas de las teorías de la conspiración:

Es el espacio interior, y no el exterior, la ruta escogida por las fuerzas Ahrimánicas. Una “quinta columna” dentro de la mente humana hace las fuerzas externas innecesarias. Washington ya ha sido invadido desde el espacio interior. Moscú ya ha sido ocupado por invasores espaciales internos.

¡La Diosa nos coja confesados!

6 comentarios Ir al formulario  RSS de estos comentarios Trackback URL

Como complemento a este artículo hemos añadido en AstropuertoTV un documental sobre Daniel Tammet.

Comment by Alberto V. Miranda — 6 febrero, 2012 @ 8:44

yo no calificaría a tammet como “idiot savant”, dado que el tipo conserva el número suficiente de funciones para valerse por sí mismo … no es por ejemplo un kim peek, que te leía y te memorizaba simultaneamente una página con cada ojo pero que prácticamente no podía valerse por sí mismo …

Comment by RevJFKTadeo — 7 febrero, 2012 @ 19:24

Tienes toda la razón. Intentaba dar a entender que tenía cualidades mentales que sólo se encontraban en los conocidos como idiot-savant (que así es) pero no que lo fuera. Soy un gusano.

Comment by Alberto V. Miranda — 7 febrero, 2012 @ 23:08

Recuerdo que en una charlilla el ponente comentaba un caso en el que una mujer habia perdido a un ser muy muy querido. La mujer, negándose a aceptar la perdida, siguió actuando como si realmente esa persona estuviese viva, le ponía el plato de la comida, etc. Un buen día parece ser que la mujer empezó a ver una presencia que correspondía al ser perdido y participaba en la vida rutinaria de la casa. Tanto es así que el ponente comentaba que en un incendio que hubo en la casa la presencia ayudó a que no pasase nada.
Siempre me pregunto si esta historia era cierta o era una burda mentira, pero parece ser que hoy he aprendido que esa mujer había ¿creado? un tulpa.
Si existen esas presencias y pueden ser vistas por varias personas, ¿pueden ser captadas por cámaras?

Comment by Pablosco — 9 febrero, 2012 @ 22:13

Me he dado cuenta que no me he presentado, vengo aquí porque solía leer de cuando en cuando el glob de voet y éste aconsejó astropuerto en una entrada, he leído unas cuantas y me he animado a comentar en esta, un saludo y buen trabajo.

Comment by Pablosco — 9 febrero, 2012 @ 22:16

Gracias Pablosco, ¡claro que me acuerdo de ti!

Comment by Alberto V. Miranda — 10 febrero, 2012 @ 1:32

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