17 enero, 2012

Físicos, astrónomos y científicos en general suelen criticar a la Astrología desde el total desconocimiento de sus fundamentos. Este artículo recopila los argumentos erróneos más frecuentes que utilizan los cientifistas para atacar. Así en el futuro podrán hacerlo mejor.

Introducción

Ha llegado el momento de sincerarme con muchos lectores de esta revista. Una minoría ya lo sabe, pero la mayoría no: soy un estudiante serio de Astrología desde hace quince años.

Lo que me diferencia de la mayoría de interesados en esta disciplina —no la llamo ciencia a propósito porque no lo es y no sé si algún día podrá llegar a considerarse como tal— es que tengo una formación científica sólida. De hecho, a causa de los peores defectos de esa misma formación fui un gran escéptico hasta el año 1997, en el que una persona muy querida que estudiaba con seriedad el asunto me fue mostrando ejemplos reales de aquello en lo que consistía la Astrología, hasta que me convencí por mí mismo ya no de su plena veracidad, puesto que sigue teniendo supuestos muy discutibles, pero sí de su fondo de autenticidad y de su eficacia.

Pretendo enumerar aquellos argumentos que los detractores de la Astrología suelen utilizar. Como se verá, en la mayoría de los casos reflejan un gran desconocimiento de algunos de los supuestos básicos cuando no cierta capciosidad interesada.

Lamento mucho que muchos científicos, o personas con formación científica, elijan, en contra del espíritu de su propia disciplina, agarrarse a prejuicios antes que la posibilidad de encontrarse con un mundo mental nuevo. Incluso en algún caso en el que he podido discutir con personas a las que se supone un bagaje intelectual y científico potente he visto, más allá de los posibles prejuicios que se puedan tener sobre la Astrología, una pobreza humanística y una cerrazón mental que contradice totalmente el espíritu universitario, que como su propia etimología indica, habla de universalidad: concretamente, visión universal.

En resumen, con este artículo no pretendo a toda costa convencer a nadie de la validez de la Astrología; ese no es mi problema. Pretendo, por el contrario, dejar claro que para juzgar una disciplina compleja con una tradición de siglos es necesario conocerla antes.

MITO 1: LA GRAVEDAD DE LA MATRONA INFLUYE MÁS QUE LA DE MARTE (POR EJEMPLO)

Durante mucho tiempo pensé que este era el argumento contra-astrológico más poderoso de todos. Sin duda, en una habitación cerrada, la única influencia reconocida por la ciencia que puede recibir de un planeta un recién nacido es su gravedad. Pero, sin embargo, tras mucho meditarlo, encuentro el argumento del “pulso” gravitatorio simplista y hasta tramposo.

Cierto es que si aplicamos la fórmula gravitatoria de Newton, el resultado es desolador para la Astrología. Pero hay que tener en cuenta que la posible acción astrológica sobre el individuo NO es un flash gravitatorio recibido en el momento del nacimiento. Es necesario considerar el fenómeno de la resonancia.

RESONANCIA, UNA POSIBLE EXPLICACIÓN

¿Qué es la resonancia? Un físico contestaría: es una solución especial de la ecuación del oscilador armónico forzado. En términos más asequibles, que dos fenómenos que tienen la misma frecuencia tienden tanto a reforzarse mutuamente como a entrar en fase, es decir, a sincronizar cada una de sus etapas, por leve que sea su interacción mutua.

Se ve mejor con un ejemplo cotidiano: cuando damos impulso a un columpio, basta que la mano que empuja y el columpio actúen al mismo ritmo. Por pequeño que sea el impulso que demos, se acumula con el tiempo hasta el punto de poder aumentar la amplitud de la oscilación enormemente, por grande que sea la masa que movamos. Esto es el refuerzo.

Otro ejemplo: Cuando varias mujeres cohabitan, las pequeñísimas cantidades de hormonas que comparten unas con otras mediante la respiración o el contacto físico provoca que acaben teniendo la regla a la vez. Esto es entrar en fase. El mismo fenómeno explica que si ponemos dos relojes de péndulo descompasados en los extremos de una pared, no tardan en sincronizar sus tics en base a las microperturbaciones que se transmiten por ella.

Más aún: se comprueba que los planetas resuenan entre sí. Por ejemplo, Júpiter y Saturno tienen una resonancia 5:2, lo que implica 5 órbitas de Júpiter por cada 2 de Saturno. Y si calculamos la aceleración mutua que se produce, según Newton, entre estos cuerpos en su máxima cercanía, vemos que ronda la cienmillonésima parte de la aceleración que produce la Tierra sobre nosotros. Aún así, acaba estableciéndose una resonancia orbital entre ambos planetas. Y entre el resto de cuerpos del sistema solar.

Si asumimos que la acción planetaria no es puntual, sino que provoca fenómenos resonantes debida a una acción duradera extendida por millones de años, vemos que el efecto de la gravedad de la comadrona no es más que ruido; Pero el de Marte, por leve que sea, es persistente y periódico, como en el caso de la mano y el columpio. Y para ello hay que considerar…

CIERTO CHAUVINISMO ELECTROMAGNÉTICO

Cuando un científico piensa en ciclos, muchas veces lo único que viene a su mente es el espectro electromagnético, desde las ondas de radio de baja frecuencia hasta los rayos gamma y los casi increíbles rayos cósmicos. Sin embargo, suele olvidarse que absolutamente TODO en el Universo tiene naturaleza cíclica.

Es lógico que sea así, pues cualquier sistema no cíclico, en un Universo inestable y cambiante como es el nuestro, se acaba descomponiendo a no ser que su conclusión suponga un nuevo principio. Esto es cierto tanto para el electrón que gira alrededor de un protón como para un planeta que gira alrededor de una estrella. El mundo que percibimos sólido y estable es, visto a la escala adecuada, una especie de apocalipsis continuo que se destruye y regenera incesantemente de modo cíclico.

Debemos por tanto completar el espectro de frecuencias con toda clase de rangos de ciclos: latidos del corazón, respiración, el sueño y hasta generaciones humanas, pasando por revoluciones políticas y todo fenómeno con periodicidad medible; y asumir que por diversas que sean las causas que los animan, la más mínima y posible interacción que se pueda producir entre los fenómenos, por dispares que sea sus naturalezas, conducen a fenómenos resonantes. Sobre este tipo de interacciones “poco creíbles” hablaré unos párrafos más adelante, cuando trate la interacción comprobada —pero aún no explicada por la ciencia— de la gravedad lunar con organismos vivos.

A donde quiero llegar es: todo fenómeno persistente en el tiempo posee al menos una frecuencia de resonancia con la que se acaba acoplando a otros fenómenos con los que puede interactuar.

MITO 2: LA PRECESIÓN DE LOS EQUINOCCIOS

Efectivamente: la posición de las estrellas se desplaza con el tiempo. Aproximadamente 1º cada 72 años, dando una vuelta completa al cielo aproximadamente cada 26000 años. Esto es porque la tierra se mueve de modo parecido a una peonza, cuyo eje de rotación acaba describiendo un cono a medida que la peonza gira y gira.

Este hecho lo conocía la mayoría de pueblos antiguos. Sin duda. Ese desplazamiento, para quien se dedique a estudiar el Cielo, es evidente dentro de la duración de una vida humana. Para que os hagáis una idea, la Luna tiene un diámetro aparente de sólo 1/2º, con lo que ese 1º de desplazamiento implica el ancho de dos lunas llenas.

Pero es que el argumento de la precesión no tiene ningún sentido a la hora de criticar la Astrología. La posición de las estrellas es irrelevante en la Astrología occidental: importa el punto vernal, es decir el punto que marca el equinoccio de primavera. Y este se desplaza con la precesión, con lo que no es afectado por esta.

MITO 3: EL DISTINTO ANCHO DE LAS CONSTELACIONES

El mismo argumento se extiende al ancho aparente de las constelaciones y el desplazamiento de su posición.

La relación entre patrones de estrellas y las divisiones zodiacales son espúreas y no deben ser tenidas en cuenta, ya que el Zodiaco se establece a partir de principios fundamentalmente simbólicos y geométricos, como explicaré más adelante. En el gráfico adyacente se puede comprobar la actual correspondencia entre signos astrológicos y las constelaciones reales. Fíjemonos que la constelación de Virgo casi abarca dos signos, mientras que la de Escorpio apenas ocupa la mitad de uno.

El desplazamiento de las constelaciones de casi 30º con respecto a sus signos correspondientes, lógico tras los dos milenios transcurridos desde la elaboración de las constelaciones actuales, es debido a la ya mencionada precesión. Queda aclarar que ésta no es ignorada del todo en el contexto astrológico. Existe en las tradicciones esotéricas, como en la de los Rosacruces, una relación entre la Historia humana y lo que se ha pasado a denominar las Eras Astrológicas, determinadas por el fenómeno de la precesión. De hecho, todo el pensamiento antiguo está empapado de esta simbología. Otra cosa es que se digan muchas tonterías sobre la Era de Acuario y otras modas.

MITO 4: LOS ANTIGUOS ERAN TONTOS Y CRÉDULOS, LOS MODERNOS SOMOS LISTOS Y RACIONALES

Tengo mis dudas sobre que los modernos seamos listos y racionales; pero de lo que no tengo NINGUNA duda es de que los antiguos NO eran tontos.

Existe una evolución del Pensamiento en la historia humana. Y no hablo de mera Filosofía, sino, literalmente, de la manera de pensar de los seres humanos.

Al grano. Hay dos hechos históricamente innegables:

El primero es que la Astrología ocupa un lugar central en el pensamiento de todos los pueblos de la antigüedad. Hay que tener en cuenta que, a diferencia de ahora, la Humanidad vivió la casi totalidad de su historia con el cielo muy presente sobre sus cabezas, sin bombillas, sin contaminación lumínica nocturna. Esto es especialmente evidente en el caso de los pueblos del desierto. Los tuaregs visten de azul, “porque es el color del mundo”… obviamente no hablan de la arena. Resumiendo: los pueblos antiguos tenían el cielo mucho más presente que nosotros, urbanitas, que apenas distinguimos las estaciones por el termómetro o la programación de la tele.

El segundo, que la parcelación del conocimiento es un invento relativamente moderno. Hasta hace 500 años todos los grandes pensadores y técnicos eran polímatas, es decir, dominaban multitud de disciplinas. Al contrario que ahora, donde la especialización prima sobre el generalismo, se asumía con naturalidad que el espacio del conocimiento, como el mar, la tierra, o el cielo, era único.

LA POTENCIA DE LOS SÍMBOLOS

Para hacer esta unificación del conocimiento posible, debemos establecer categorías generales donde ubicar las cosas. El gran mérito del pensamiento antiguo -y esto es una aseveración mía- fue la de percatarse de que los espacios simbólicos, convenientemente representados, experimentan simetrias y son explicables mediante modelos geométricos. Lévi-Strauss, después de inventar los pantalones -es broma- y los estructuralistas en general investigaron mucho sobre esto, aunque no exactamente desde el mismo enfoque.

La matemática actual comprende y maneja perfectamente este tipo de relaciones gracias a la obra de un matemático del siglo XIX asesinado en duelo mientras era adolescente, Galois.

Y a raíz de las simetrías presentes en los espacios simbólicos, los pensadores de la antigüedad pudieron unificar sistemas de símbolos con las mismas propiedades combinatorias, creando supersistemas: uno es el Zodiaco.

El Zodiaco es un inmenso mapa, desplegado en dos dimensiones, que se define plenamente por diversas relaciones entre los componentes que lo forman y representado por metáforas de naturaleza asociativa. ¿Es esto útil? Sí. Sin duda.

Si yo puedo ubicar dos sistemas en símbolos zodiacales concretos, puedo deducir las propiedades de su interacción mutua simplemente correlando la que existe entre los dichos símbolos. Un ejemplo muy llano: seguir una rutina (virgo) y viajar (sagitario), son cosas difíciles de hacer a la vez. Y tener que viajar por rutina, horrible. La relación zodiacal de 90º, conocida como cuadratura, entre ambos signos, explica este conflicto entre ambos tipos de actividad.

¿Es un pensamiento especialmente útil para, por ejemplo, desintegrar el átomo o trasplantar un corazón? Pues no.

Pero su intención no es la misma que la del pensamiento científico/racional/moderno/progresivo/dirigido (táchese lo que no proceda) actual. Nuestro pensamiento está bien diseñado para operar sobre el mundo y analizarlo. El pensamiento antiguo para adaptarse a él y comprenderlo.

Pero eso no significa que el pensamiento antiguo fuera “tonto”.

MITO 5: NO EXISTEN EVIDENCIAS DE CARÁCTER CIENTÍFICO

Me temo que sí existen. Quizás no sean todo lo directas y contundentes que desearíamos pero existen, si no pruebas, al menos indicios poderosos, observables y demostrables.

MICHEL GAUQUELIN

Este artículo no estaría completo sin hablar de Gauquelin. Matemático nacido en una familia de astrólogos, luchó tanto por encontrar una herramienta científica por invalidar la Astrología (que aborrecía) que al final, sin pretenderlo, acabó convirtiéndose en uno de sus principales valedores, que no defensores. Hasta su muerte (por suicidio cuando pasó Plutón por su Sol en los 80, manda narices) rechazó la Astrología a un nivel profundo porque, a pesar de sus estadísticas favorables, no era capaz de hallar una explicación racional/física para su funcionamiento. Correlación no implica causalidad.

Lo que distingue a Gauquelin de otros científicos que intentaron lo mismo que él fue su conocimiento profundo de la disciplina compartido con un escepticismo implacable y un bagaje matemático/estadístico riguroso.

Así, diseñó su experimento a partir de una de las aseveraciones de la Astrología: que los planetas que están más cerca del horizonte, del cenit o del nadir (el punto opuesto al cénit) suponen una influencia poderosa en la psicología y vida de la persona. Así, Gauquelin intentó demostrar que NO existía correlación entre esos planetas situados en estas posiciones especiales y la profesión de esas personas mediante el estudio de miles de cartas astrales.

Se llevó el trastazo de su vida. Encontró correlaciones entre la Luna y los artistas, Júpiter y los políticos, Saturno y los científicos, etc… siendo su hallazgo más famoso el Efecto Marte, que muestra la predominancia de Marte en la carta natal de los atletas. Este estudio tuvo un efecto tan demoledor (e indignante) sobre todos los supuestos que el establishment científico tenía sobre la Astrología que hoy en día sigue siendo objeto de polémica, más de 50 años después de su publicación, como se puede leer en el enlace anterior. El trabajo de Gauquelin, por cierto, ha sido sistemáticamente ignorado a nivel académico.

Este experimento tiene dos implicaciones reseñables: en primer lugar, que las correspondencias planetarias que obtuvo coinciden con las que otorga la Astrología clásica, lo que supone un apoyo considerable para esta.

Y en segundo lugar, y considero esto importantísimo, supuso un avance considerable para la propia Astrología.

Efectivamente, esas posiciones mencionadas son importantes, pero no exactamente como la Astrología hasta entonces asumía: el análisis demostró que los planetas eran más poderosos ANTES de esas posiciones que DESPUÉS, como afirmaba erróneamente la tradición. Esto sirvió para que instituciones como la Escuela Huber de Astrología desarrollara posteriormente conceptos muy útiles como el de planeta estresado, punto de reposo, etc… (no es este el lugar para comentarlos en profundidad, quizás un día), conceptos que mi propia experiencia, tras el análisis de docenas de cartas y de la mía propia, demuestra que son correctos. Gracias, Michel.

Sencillamente es necesaria más investigación en Astrología si queremos que algún día pueda considerarse Ciencia. Lamentablemente, su peculiar modus operandi dificulta muchísimo el diseño de experimentos y en la mayoría de los casos sólo se puede recurrir al análisis estadístico.

La cuestión es que Gauquelin, tras su experimento, se dedicó a recopilar toda la información posible sobre conexiones entre nuestro entorno cósmico y los fenómenos terrestres; muchos de ellos fueron analizados en su libro Los Relojes Cósmicos (en la actualidad difícil de encontrar, aunque yo lo encontré en un rastro y está disponible online) que debería ser de obligatoria lectura para cualquier astrólogo aficionado o profesional, pues es revelador.

En este libro se mencionan fenómenos que en algunos casos se refieren a supuestos enarbolados por la Astrología y en otros simplemente revelan conexiones entre fenómenos terrestres y celestes sencillamente inexplicables desde un punto de vista físico.

JOHN NELSON

Del primer tipo destaca el estudio de John Nelson, un ingeniero de la RCA que encontró correlación entre la calidad de las comunicaciones por radio y la posición relativa de los planetas, siendo esta coherente con premisas astrológicas tradicionales, pero obteniendo mejores resultados con las posiciones heliocéntricas de los planetas, en vez de las tradicionales geocéntricas.

Nelson tenía que hacer, en su trabajo, cuatro previsiones al día sobre el “clima radioeléctrico” que iba a haber.

Sus predicciones llegaron a tener un 90% de exactitud una vez que concluyó que la observación de los ángulos que formaban los planetas entre sí con respecto al Sol era relevante. Finalmente llegó incluso a determinar que todos los patrones que observaba estaban formados a partir de dos ángulos elementales significativos: 7,5º y 18º.

TODOS los aspectos astrológicos tradicionales, armónicos e inarmónicos, pueden ser expresados como múltiplos de estos ángulos básicos. Mas aún, a partir de ellos aparecen también aspectos basados en simetría pentagonal (36º, 72º, 144º) que raramente se usan en Astrología, pero son conocidos y utilizados por algunas escuelas muy minoritarias. De nuevo, como en el caso de Gauquelin, la investigación científica parece aportar novedades y sustancia a esta disciplina.

El apoyo definitivo a la tradición astrológica por parte de Nelson se produce cuando afirma que la mejor calidad en las comunicaciones ocurre cuando los planetas se relacionan en ángulos de 60º y 120º, y la peor cuando se relacionan en ángulos de 90º. También añadió que otras relaciones angulares posibles tenían mucho menor carácter predictivo comparadas con la anteriores. En cualquier caso, esos ángulos, sus propiedades armónicas/inarmónicas y su fuerza relativa son todos viejos conocidos del astrólogo.

¡OSTRAS!

Del segundo tipo de investigaciones que menciona Los Relojes Cósmicos me impactó mucho un experimento con ostras que sincronizan su apertura y cierre con las mareas (que, recuerdo, están provocadas por la Luna y el Sol). Cuando esas mismas ostras eran desplazadas miles de kilómetros y se introducían bajo techo en un acuario (donde, recuerdo, no existen mareas), tras un breve periodo de latencia sincronizaban su apertura con la que correspondería a la marea del nuevo emplazamiento… si la hubiera.

¿Cómo detectan las ostras su nueva posición geográfica? La única explicación plausible es que de algún modo son capaces de detectar la posición de la Luna. ¿Cómo? Misterio. Pero desde el momento en el que un sistema biológico se demuestra sensible a una influencia de estas características, el argumento de la matrona citado al principio de este artículo pierde fuerza.

LOS AÑOS DE PRÁCTICA

Por otra parte, y esto ya es terreno personal, tantos años dedicados al estudio más o menos intermitente de la Astrología no hacen más que reforzarme en su validez e, importante, también a ignorar muchas premisas que en un principio creí ciertas y que progresivamente veo como se diluyen: por ejemplo, que el mero análisis de la carta astral de una persona recoge su personalidad. Es verdad, dice muchísimo; pero conocer a la persona en cuestión es esencial para entender cómo la persona VIVE su carta, algo mucho más profundo que el mero análisis de personalidad. Hace muchos años que no juego a “adivinar” mediante herramientas astrológicas.

Con esto quiero decir que no soy un mero creyente. Actualmente utilizo la Astrología como una herramienta de (auto)conocimiento y como una de las explicaciones del mundo que nos rodea, sometido a la implacable dinámica de los ciclos. No como un instrumento para “adivinar” nada.

MITO 6: LOS HORÓSCOPOS DE LOS PERIÓDICOS NO COINCIDEN, LUEGO LA ASTROLOGÍA ES UNA FALACIA

He tenido que oir muchas veces esta frase y variantes de ella. Y tras superar mi impulso original de liarme a bofetadas, explico siempre lo mismo:

Cuando una disciplina está desprestigiada y/o exige un esfuerzo de años para su comprensión, charlatanes y vividores se aprovechan de ello. Ocurre con la Astrología pero también con la Física Cuántica. A mí me ofende horrores cada vez que veo una supuesta revista de divulgación científica como la Muy Interesante aseverando en artículos cosas del tipo: “si hacemos un nudo marinero a una supercuerda se puede viajar en el tiempo”. No hablemos ya del new-age cuántico, que está tan de moda como mal entendido.

Pero existe una diferencia entre la percepción popular de Física y la Astrología. Cuando un físico en una institución educativa dice F=ma, asumimos la afirmación como verdadera y sin rechistar basándonos en el principio de autoridad. Cuando un astrólogo dice que los tauro somos propensos a las enfermedades de garganta, surge toda clase de recochineo.

No hago con esto situar al mismo nivel a la Física y la Astrología. Para nada. Me sitúo en el contexto de la percepción existente sobre ambas disciplinas. De hecho, probar que F=ma es más difícil de lo que parece. La primera vez que medí el valor de la gravedad en mis años de facultad, g (aprox 9,8m/s2) obtuve 2,38; y mi experimento no estaba demasiado mal hecho (era todo culpa del rozamiento del eje de la polea). Con ello no quiero decir que la ecuación de Newton sea falsa. Pero si los alumnos al escuchar la ecuación se rascaran la cabeza y fueran inmediatamente a intentar comprobarlo por sí mismos obtendríamos un montón de físico-escépticos, al menos momentáneos.

Volviendo a la Astrología: la ausencia de instituciones astrológicas implantadas y organismos reguladores de la actividad hace que, como en el caso de la Muy Interesante, se suelten toda clase de paridas sin que exista un criterio extendido, actitud mental o bagaje popular de conocimiento astrológico (más allá de soy de tal signo) que se dediquen a establecer un filtro adecuado a esta información.

Así, periódicos y revistas literalmente barajan fichas con mayor o menor cantidad de tonterías cotidianas correspondientes a cada signo y generan un informe al azar que se publica en el periódico cada día. Las fichas de tauro siempre hablan de dinero y de que no seas cabezón, las de libra de relaciones de pareja, etc… Pero les falta toda seriedad, aun habiendo honrosas excepciones.

Este apartado no estaría completo sin contar una anécdota que me ocurrió una noche de juerga. Resulta que me presentaron en un bar a la que, por lo visto, era una “gran astróloga” que tenía mucha curiosidad por hablar conmigo. La “gran astróloga” era “gran” porque se dedicaba a interpolar los enunciados de la sección del horóscopo de distintos periódicos y revistas, como ella misma me explicó durante el primer minuto de conversación. Con un panorama humano así, no me extraña que la Astrología acabe siendo una disciplina tan vilipendiada.

EL NUEVO SIGNO OFIUCO, ESA ESTUPIDEZ

Algunos supuestos astrólogos encima echan leña a la hoguera y se sacan estupideces como la aparición del “nuevo signo” Ofiuco que, madredediós, ya aparece hasta en la posición de las Lunas que publica el Calendario Zaragozano.

Ofiuco está muy bien para causar polémica, ganar fama y vender muchos libros. Pero es una patada de base a los fundamentos geómetricos y simbólicos de la Astrología y supone un total desconocimiento/desprecio de la disciplina.

Insisto: No existe conexión real entre el dibujo/posición de las constelaciones y el zodiaco. El “nuevo signo” Ofiuco es una perversión inventada por morningsingers diversos que se alimentan de la ignorancia y credulidad del público. Punto.

MITO 7: PERSONAS DEL MISMO SIGNO DEBERÍAN SER ESENCIALMENTE IGUALES, Y NO LO SON

En este punto confluyen tres factores que por lo general son ignorados por el lego.

En primer lugar, el signo de una persona sólo denota la posición del Sol en el momento de su nacimiento, ignorando todos los demás cuerpos implicados. Incluso dentro del mismo signo hay variantes según se sea del principio, mitad o final del signo.

En segundo lugar, la carta astral de una persona es una red tupida de relaciones planetarias que fluctúan a lo largo de la vida de la persona, no una monolítica programación. Unos planetas tienen más actividad que otros y a veces es muy difícil determinar cuales predominan.

En tercer lugar, que mucha gente asume que la acción y posiciones de los planetas implican relaciones lineales o graduales. Error: minutos de diferencia en el nacimiento puede implicar diferencias drásticas en el sentido de la carta o en la actividad o cualidad de determinados planetas. En mi propio caso, menos de una décima de grado en la posición de Júpiter en mi carta astral suponen una diferencia cualitativa abismal en mi vivencia de ese planeta. De haber nacido sólo un minuto después probablemente sería una persona muy distinta.

Los astrólogos recurrimos, de hecho, a una técnica llamada rectificación. Si conocemos a una persona lo bastante y sabemos su hora aproximada de nacimiento, es posible en muchas ocasiones ajustar la carta al minuto. Cuando esto se consigue, o cuando se conoce a priori la hora exacta de nacimiento, el grado de precisión de la carta astral es máximo.

Aun así, existen casos excepcionales en el que personas nacidas el mismo día y en el mismo lugar —suponemos también que exactamente en el mismo momento— han tenido vidas paralelas. Es el caso de Humberto I de Italia y su doble. Reproducimos el texto de este enlace:

El 28 de julio de 1900, el rey Humberto I se encontraba cenando en un restaurante de la localidad de Monza, a la que había acudido para presidir un concurso de atletismo que allí se celebraba. En ese restaurante, tuvo la sorpresa de su vida: el dueño, que había acudido personalmente a darle la bienvenida a su establecimiento, era físicamente idéntico a él… hasta el punto de que los presentes creyeron ver gemelos que solo se distinguían por sus trajes.

Intrigado por semejante encuentro, el rey le preguntó por detalles de su vida: resultó llamarse igual que él, habían nacido en la misma fecha y misma ciudad (Turín, la vieja capital de los Duques de Saboya) y sus esposas llevaban el mismo nombre de pila, Margherita, con las que se habían casado el mismo día. Como guinda final a tal cúmulo de extrañas coincidencias, resultó que Humberto I había sido proclamado rey el mismo día en que su alter ego (o su Doppelgänger como dirían los alemanes) inauguraba su restaurante.

Muy divertido, el monarca salió del restaurante despidiéndose calurosamente del dueño e invitándole formalmente a que viera con él, la competición que iba a celebrarse en el estadio, desde el mismo palco. Las curiosas coincidencias fueron prontamente contadas a todo el séquito que acompañaba al rey.

Al día siguiente, acudió al evento por el cual se encontraba en Monza. En el curso del mismo, el monarca se extrañó al ver que el asiento que había reservado a su doble seguía vacío. Poco después su ayudante, con gravedad, le comunicó que su invitado Humberto, el dueño del restaurante donde habían cenado la noche anterior, acababa de fallecer asesinado de un pistoletazo a las puertas del estadio.

El soberano, mientras dejaba el palco y se dirigía a su carruaje, asombrado a la par que inquieto por la noticia, apenas pudo percatarse cómo un anarquista italo-americano que respondía al nombre de Gaetano Bresci surgía de entre la multitud para dispararle tres veces casi a bocajarro, dándole muerte.

CONCLUSIÓN

He detallado algunos de los principales argumentos/mitos que suelen surgir en las discusiones sobre la validez de la Astrología, expuestos desde el punto de vista de un aficionado de años que comparte además formación científica.

No es mi intención tanto convencer (ese no es mi problema, es tuyo) como arrojar luz, desde mi experiencia y formación dual, sobre polémicas y discusiones que son en el fondo espúreas cuando no un mero diálogo de sordos.

Desde aquí he querido tanto criticar al científico cerrado de mollera lleno de autosuficiencia como al charlatán de feria me-invento-un-signo-nuevo o al astrólogo “creyente” que no cuestiona su propia disciplina.

Ni la Ciencia, con mayúsculas, abarca todo, conoce todo o está completa, ni la Astrología puede renunciar a la busca de unos cimientos sólidos desde los que despojarse de todo lo accesorio y erróneo, así como de los complejos.

Para mí, el descubrimiento de la Astrología supuso uno de los mayores hallazgos intelectuales de mi vida; y llegó en un momento en el que mi admiración y pasión por la Ciencia estaba en crisis. Notaba que faltaba algo, que el átomo y las supernovas se podían reducir a ecuaciones, pero que en el mundo de el medio, el humano, el de las turbulencias, faltaba algo, por no decir todo. No puedo resumir en un párrafo, o incluso en un artículo entero, la satisfacción personal que supone el poder compartir e integrar dentro de mi cabeza ambas explicaciones del mundo, la astrológica y la científica.

49 comentarios Ir al formulario  RSS de estos comentarios Trackback URL

Interesante a la vez que discutible. Habría mucho que estudiar y no tengo ni idea de astrología, así que refrenaré mi impulso de criticar sin saber.

Varias dudas:
1) sobre el concepto de resonancia, ¿no sería más lógico que la madre le transmitiera su propia frecuencia al feto con mucha mayor eficacia que un planeta por muy cercano que estuviese?
2) hay varios libros sobre astrología (ahora mismo recuerdo el de Linda Goodman) en el que distingue el carácter no sólo según el signo si no también según nuestra relación con el resto. Así habla de cómo serían para un mismo signo la pareja, el jefe, el padre, el hijo, el amigo, etc.
3) dos personas nacidas en a la misma hora y en el mismo lugar (no sólo casos de gemelos, sino en el mismo hospital o en la misma ciudad), ¿serían astrológicamente iguales?
4) la gente que fue abandonada al nacer o los niños huérfanos que no saben a qué hora nacieron, ¿pueden llegar a conocer su carta astral a partir de cómo son, en lugar de saber cómo son según su carta astral?
5) lo que comentas de las ostras, a falta de contrastarlo, resulta muy curioso (lo que me recuerda que tengo pendiente revisar la asignatura de cronobiología que di en la facultad). ¿Seguiría funcionando el mismo modelo para los futuros e hipotéticos casos de personas nacidas en el espacio o en otros planetas?

Comment by Eloy Carrera González — 21 abril, 2012 @ 12:47

1) ¿Qué es eso de “frecuencia de la madre”? No hay tal cosa, incluso llevando la Power Balance, que tiene una frecuencia dentro :P .

2) Ese libro de Linda Goodman, Los Signos del Zodiaco y su Carácter (no confundir con el infame Los Signos del Zodiaco y las Estrellas) es uno de los mejores libros de introducción para legos. En el caso de este libro, habla de generalidades, casi caricaturas, sobre los arquetipos de los signos y como estas se expresan según el contexto (hombre, mujer, jefe, empleado y niño). Muchos escépticos flipan con este libro, pues es muy acertado y entretenido.

3) Leíste el artículo por encima, pues ya contesto a eso en él. Aun así, matizaré.

De dos personas nacidas el mismo día (y no digamos a la misma hora) podemos encontrar multitud de paralelismos y de rasgos comunes; aunque por lo general, el contexto y el ambiente pueden hacer destacar unos sobre otros. Es el caso de los gemelos que menciono. Por otra parte, al estar acoplados a la misma fase de los mismos ciclos, es frecuente que en su vida halla multitud de paralelismos en acciones y fechas.

Una de las conversaciones más interesantes que he tenido en mi vida fue con una chica turca que en 2002 se puso a chatear conmigo porque habíamos nacido el mismo día. El chateo, que duró unas 3 horas, me confirmó que habíamos tenidos vidas y crisis paralelas: no digamos la mentalidad. Desgraciadamente perdí el contacto.

Pero tenemos un documento genial al respecto, que acabo de incluir en el artículo (se me había pasado por alto) pero lo reproduzco también aquí:

En 1900, el rey Humberto I de Italia estuvo cenando en un restaurante cuyo propietario había nacido en el mismo día y ciudad que el monarca, además de ser muy parecido a él físicamente. Ambos se casaron el mismo día y con una mujer del mismo nombre. El dueño del restaurante había abierto el establecimiento el mismo día en que Humberto I de Italia fue coronado rey. Tales fueron las coincidencias que el monarca le invitó a un campeonato de atletismo que se celebraba al día siguiente. En el mismo instante en que comunicaron al rey que su invitado había sido asesinado a balazos, el anarquista Bresci le disparó causándole la muerte.

4) Sí, en teoría sí. A nivel práctico, te puedo decir que a veces las madres están a otras cosas, en vez de estar pendiente de la hora. Así, me han llegado a dar fechas de nacimiento con varias horas de error que pude rectificar gracias a rasgos muy evidentes.

De todos modos, la carta NO adivina como eres. Es un paisaje, digamos que tu paisaje interior, y aunque el astrólogo lo vea desde fuera, por lo general no sabe, a priori, qué partes de ese paisaje conoces o te producen problemas, aunque a veces se puede barruntar.

Como evidencia curiosa, cuando hago la interpretación de una carta me suelo encontrar más acuerdo con ella cuando se trata de una persona inteligente (y que se conoce a sí misma) que cuando se la hago a cualquier persona garrula. Y por contra, se cumple mejor en el caso garrulo que en el de la persona inteligente.

De hecho, sólo procuro hacer cartas a gente inteligente porque ya sé lo que hay.

5) Lo de las ostras es curiosísimo. Sabemos, por mera anatomía, que no llevan giróscopos en el interior; y aunque muchos organismos consten de “acelerómetros” biológicos, me resulta imposible creer que sean tan precisos como para detectar microvariaciones en la gravedad.

No creo que haya necesidad de pensar en rayos invisibles para explicar el fenómeno, y que probablemente se trate de algo explicable físicamente con lo que ya sabemos. Pero del mismo modo que se comprobó que la orientación de las palomas mensajeras se ve alterada cuando se le ponen imanes en la cabeza, habría que probar con diferentes condiciones experimentales. Pero… ¿cómo consigues financiación para algo así?

Comment by Alberto V. Miranda — 21 abril, 2012 @ 13:29

Interesante a la vez que discutible

Efectivamente, de eso se trata. No pretendo decir que la Astrología es una ciencia, porque (¿todavía?) no lo es. Pero, desde luego, si la demonizamos de principio, es imposible que llegue a serlo algún día.

La física no nació hasta que alguien se planteo “¿Y si Platón está equivocado y al tirar la misma piedra con la misma fuerza la piedra acaba cayendo en el mismo sitio? Quizás la esfera terrenal no sea TAN imperfecta.“. De ahí la balística medieval, Galileo, etc… hasta el actual LHC.

Comment by Alberto V. Miranda — 21 abril, 2012 @ 13:34

Alberto,

Muy buen artículo! Gracias!

Solo una cosa … podrías poner una pequeña bibliografía básica para los que queramos iniciarnos en el tema ?

Puedes poner 2 o 3 libros para novatos y 2 o 3 para avanzados.

Por cierto, tu comienzo del artículo me ha recordado a una confesión de alcohólicos anónimos : Buenas tardes, ante todo, he bebido demasiado durante demasiado tiempo. jajaja

Saludos

Comment by uno del camino — 21 abril, 2012 @ 14:24

Por cierto te paso 2 links por si son de tu interés :

http://www.youtube.com/watch?v=fXlq6Y5Ipmg

http://homepage.mac.com/eeskenazi/Menu11.html

Comment by uno del camino — 21 abril, 2012 @ 14:36

Bueno, la confesión es porque ya me imagino que un montón de lectores/as se rasgarán las vestiduras cuando me vean hablar de lo que consideran magufadas, más con el historial que tengo.

Con respecto a los libros… tengo el problema de que hace mucho que no leo libros de astrología, y los que tengo tienen más de 10 años, con lo que es fácil que estén descatalogados. Por otra parte, no recomendaría en exceso aquel con el que comencé, Introducción a la Astrología, de Lisa Morpurgo, ya que tiene carencias importantes.

Como iniciación es bueno, sin duda, el libro de Linda Goodman, Los Signos del Zodiaco y su Carácter (no confundir con el infame Los Signos del Zodiaco y las Estrellas). De este modo es fácil ir reconociendo las características y familiarizándose con los signos.

A un nivel que implica ya la elaboración de cartas astrales, recomiendo con reservas Introducción a la Astrología, de Lisa Morpurgo, porque es fácil de encontrar. Pero es bastante mejor Astrología: Tratado Completo Teórico y Práctico de N. Semenstovsky-Kurilo, editado por Planeta.

A nivel avanzado recomiendo las obras de Robert Hand, Liz Greene, Howard Sasportas (todos ellos leyendas contemporáneas de la Astrología) o los de la escuela Huber http://www.escuelahuber.org , por ejemplo El Yo Emocional: La Luna en los Signos del Zodiaco de Louis Huber (bastante flipante). Astrología Kármica y Reencarnación de Geraldyn Waxkowsky y Marysol González Sterling (a la que me encontré comentando en “La Pizarra de Yuri”) puede tirar para atrás por su enfoque (me repatea el concepto de reencarnación) pero es uno de los mejores análisis sobre los Nodos Lunares jamás escrito.

Y a un nivel muy avanzado, Investigaciones en Astrología de Demetrio Santos: uno de los libros más sorprendentes que he leído sobre el asunto.

En general es dífícil juzgar los libros sobre el asunto por la portada, que muchas veces está llena de colorinos y cosas horteras. Pero creo que lo que puedas encontrar de la editorial especializada Urano estará bastante bien, aunque tendrías que asegurarte del nivel.

Comment by Alberto V. Miranda — 21 abril, 2012 @ 14:39

No conocía al Enrique Eskenazi, pero aunque no me parece ningún tonto, creo que (yo) debería leer y escuchar más de lo que escribe y dice antes de pronunciarme sobre él.

Comment by Alberto V. Miranda — 21 abril, 2012 @ 14:50

Muchas gracias Alberto, es más que suficiente por ahora.

Saludos.

P.D : Que les den a los talibanes del cientificismo. Allá ellos y sus vestiduras rasgadas.

Comment by uno del camino — 21 abril, 2012 @ 14:50

Jeje, lo de la frecuencia de la madre lo preguntaba porque cuando comentas lo de la matrona creí entender que los astros nos imprimían una frecuencia que quedaba registrada en nuestra identidad al nacer, por lo que nosotros también tendríamos una frecuencia o algo así y las madres al llevar al feto durante 9 meses en su interior le transmitirían la suya (o al menos, así concluí erróneamente).

El caso de Humberto I es una serie de hechos tan sorprendentes que cuesta descartar que se deba a una serie de coincidencias (me recuerda a un documento que circulaba por ahí sobre las similitudes entre las vidas de Abraham Lincoln y J. F. Kennedy, aunque algunos de los datos que exponía eran falsos).

Lo que sí que tengo claro es que la ciencia “respetable” discrimina de mano muchos hechos para los que no se sabe a qué son debidos, y creo que hay que prestar atención a todo tipo de evidencias (la observación es la primera etapa del método científico).

Comment by Eloy Carrera González — 21 abril, 2012 @ 18:01

grande el artículo! eloy, sobre lo que dices de la frecuencia al nacer leí en “The Japanese Brain” que efectivamente habían registrado un sonido –creo, cito de memoria, lo leí hace tiempo– cuya frecuencia aumentaba una vez al año, justo el día del nacimiento; por otro lado, ¿habéis leído “Cosmos y Psique” de Richard Tarnas? La astrología no es mi fuerte, pero me parece un buen libro como introducción.

Comment by ReVJFKTadeo — 21 abril, 2012 @ 21:03

Hola, Reverendo. Una duda: el sonido que comentas ¿era originado por ondas cerebrales? Es que me parece algo muy curioso y confuso a la vez, por eso comentaba en un mensaje anterior cómo iba eso de la frecuencia y si había algo tal como un acoplamiento entre la de la madre y el feto. Desde ese punto de vista tendría sentido también lo de signos incompatibles y signos compatibles sin tener que recurrir al carácter de los distintos signos, ya que podría entenderse como un acoplamiento de frecuencias habiendo mayor armonía entre personas que están en una fase similar en lugar de tener que forzarse las pulsaciones de ambas frecuencias para que se acoplen, ¿podría tratarse de algo así?

Comment by Eloy Carrera González — 22 abril, 2012 @ 11:07

Ni idea, tendría que mirártelo y ahora mismo el libro no lo tengo a mano. Creo recordar que el sonido se encontraba en el oído interno, pero ya te digo, hasta que dé con el libro de marras no te lo puedo decir con certeza. No me estoy enterando bien del rollo que os lleváis con las frecuencias y el carácter, la verdad, pero supongo que podría argumentarse que cada frecuencia puede verse asociada con una tendencia de carácter, ¿no? De todas formas, ¿has leído algo de Stanislav Grof? En “La psicología del futuro” hablaba bastante sobre influencias en la psique (algunas a nivel arquetípico) durante la gestación y creo recordar que también acababa trayendo a colación rollos astrológicos (también lo leí hace un porrón y tampoco lo tengo a mano :D )

Comment by ReVJFKTadeo — 22 abril, 2012 @ 11:59

Gracias de todos modos. A ver si Alberto nos despeja algunas dudas porque creo que yo tampoco me estoy enterando de mucho, jeje, entre otras cosas porque soy un auténtico neófito en este tema y tampoco he leído ningún libro al respecto.

Comment by Eloy Carrera González — 22 abril, 2012 @ 12:38

Desde ese punto de vista tendría sentido también lo de signos incompatibles y signos compatibles sin tener que recurrir al carácter de los distintos signos, ya que podría entenderse como un acoplamiento de frecuencias habiendo mayor armonía entre personas que están en una fase similar en lugar de tener que forzarse las pulsaciones de ambas frecuencias para que se acoplen, ¿podría tratarse de algo así?

Has acertado de pleno. Efectivamente, a un nivel último, la astrología admite esa descripción puramente abstracta. De hecho, cuando se habla de signos y carácter estamos hablando de Astrología Psicológica, que trabaja ya a unos niveles de complejidad considerables.

Del asunto ese del sonido del feto no me entero, la verdad. La suerte es que el libro que menciona el reverendo me lo compré en el rastro hace unas semanas y lo tengo en la cola de entrada.

Comment by Alberto V. Miranda — 22 abril, 2012 @ 13:20

Ok, gracias. Si al final va a resultar que lo comprendo mejor de lo que pensaba, jeje. A ver si le echo un ojo al libro de “Los Signos del Zodiaco y su Carácter”, que todo el mundo habla bien de él.

Comment by Eloy Carrera González — 22 abril, 2012 @ 18:32

La anécdota del rey Humberto I ¿está registrada oficialmente de alguna manera o flota en el aire nebuloso de las leyendas?

Comment by — 2 mayo, 2012 @ 13:49

Buena pregunta: en las wikipedias inglesa, española o italiana no mencionan la anécdota. De todos modos, al prácticamente coincidir con su asesinato probablemente no se considere relevante.

Sin embargo recuerdo haberla leído ya en mi niñez en algún libro o revista, y se dice que en la época hubo multitud de testigos.

También recuerdo haber leído sobre gemelos que habían sido separados al poco de nacer y que tras reencontrarse décadas después habían descubierto que habían tenido vidas muy similares en periodos y fechas.

Comment by Alberto V. Miranda — 2 mayo, 2012 @ 14:06

Algunas cosas sobre la “resonancia” Alberto que no veo nada claras.

Hasta donde puedo ver el concepto de resonancia orbital no existe, puesto que dichos cocientes exactos no se dan. El caso Marte venus es una simple aproximación (Marte 686,971 días, Venus sideral 224,701), 14 días de desfase respecto a la relación 3-1 implican que después de unas pocas órbitas la posición relativa de ambos planetas ya no tenga nada que ver con la que fue unos “años” atras.

En segundo lugar ¿sobre qué se produce dicha resonancia?. La resonancia se produce cuando un fenómeno transmite a través del medio parte de su energía al segundo reforzándolo al producirse ambos con la misma frecuencia. En el caso del columpio y la mano, es el momento cinético de la segunda la que se transmite al primero. ¿Las órbitas sobre mis genes?

La afirmación “El mismo fenómeno explica que si ponemos dos relojes de péndulo descompasados en los extremos de una pared, no tardan en sincronizar sus tics en base a las microperturbaciones que se transmiten por ella.” no es cierta. Si puedes demostrar empíricamente eso mandamos a Galileo a la mierda y tu tienes un premio nóbel garantizado. Dos péndulos con la misma longitud que comienzen a oscilar desacompasados, no se acompasan jamás.

Que las hembras de cualquier mamifero tiendan a coordinar sus mestruaciones se puede explicar por simple evolucionismo darwinista sin necesidad de “resonancias” indefinibles.
Se escapa mejor de los bichos cuando las hembras cordinan sus mestruaciones y la mayor parte del año todos los miembros del grupo pueden correr. Ergo, nuestras hormonas permiten a los individuos de un mismo grupo facilitar ese comportamiento.

Yo no sé si la astrología funciona o no funciona. Tampoco sé que pinto en este planeta y eso no quiere decir que yo no exista.

Pero no le busquemos argumentos técnicos. No los tiene.

Comment by Abelardo Fernández Bagüés — 4 mayo, 2012 @ 17:31

Hasta donde puedo ver el concepto de resonancia orbital no existe

Pues no ves mucho, ya que tenías el artículo de la wikipedia enlazado en la misma sección. Repito aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Resonancia_orbital

Bien es cierto que el ejemplo marte venus está rematadamente mal escogido, porque lo dije de memoria, y ya lo he cambiado por un ejemplo mejor, el de Júpiter y Saturno.

¿Las órbitas sobre mis genes?

No, sobre la totalidad de fenómenos que puedan resonar con los periódos orbitales. ¿Si acaba (a la larga) actuando en los genes? Por supuesto, y si no, pregúntale a las ostras de Gauquelin.

Dos péndulos con la misma longitud que comienzen a oscilar desacompasados, no se acompasan jamás.

*modo irónico on* Christian Huygens estaba equivocado, Abelardo tenía razón. *modo irónico off*

Que las hembras de cualquier mamifero tiendan a coordinar sus mestruaciones se puede explicar por simple evolucionismo darwinista sin necesidad de “resonancias” indefinibles. Se escapa mejor de los bichos cuando las hembras cordinan sus mestruaciones y la mayor parte del año todos los miembros del grupo pueden correr. Ergo, nuestras hormonas permiten a los individuos de un mismo grupo facilitar ese comportamiento.

El argumento darwiniano es un argumento que apoya muy bien las sesiones de caza, pero NO tiene absolutamente nada que ver, esté Darwin o no, con el mecanismo de acoplamiento entre mujeres, que es bien conocido.

De hecho, en 1971 se descartó la influencia de la luz de la Luna en dicho acoplamiento.

Pero no le busquemos argumentos técnicos. No los tiene.

Y con esta actitud tan científica y abierta de mente, te acabaste de retratar.

Comment by Alberto V. Miranda — 4 mayo, 2012 @ 20:11

Tienes razón en tus indicaciones sobre resonancia orbital. Entiendo que para que un sistema orbital permanezca estable durante mas de 4000 millones de años tiene que haber ciertas regularidades que hagan que las atracciones entre los planetas se vayan compensando en uno y otro sentido a lo largo del tiempo de forma que sus orbitas permanezcan estables. Así pues la función y razón de dichas sincronicidades es la simple estabilidad orbital del sistema solar. Si no fuera así, esos planetas ya no estarían.
Y en cualquier caso cualquiera de estos efectos sigue siendo irrelevante con relación a cualquier otro efecto gravitacional terrestre, y aquí también los hay de caracter periódico (las nubes, las corrientes tectónicas, los pájaros al migrar…) y todas mucho más importantes que la atracción de júpiter sobre nosotros cuando entra en resonancia con Saturno cada 22 años.

No entiendo que tienen que ver las ostras con la rotación de júpiter. No utilices la luna, cuyo efecto sobre la vida en la tierra es evidente, con el resto de astros. Creo que no es un argumento.

Desconocía que Christian Huygens hubiera afirmado que dos pendulos separados se sincronizaran por “las micropertubaciones entre ellos”. De hecho lo debe desconocer el mundo entero. No haces un comentario irónico, sino ,en mi opinión, irrelevante.
Si hay algúna publicación científica o algún vídeo en el que pueda observar el mágico fenómeno de la sincronización de péndulos por “microperturbaciones” me gustaría saberlo.
Ló unico que he visto ha sigo el truco de obligar a los metrónomos a oscilar sobre una rampa sostenida sobre cilindros para obligarles a moverse al compás. Pero eso no es una “microperturbación entre ellos”, es que dos metrónomos desacompasados tiran de los cilindros en sentido opuesto, perdiendo impulso hasta acompasarse, simplemente.

Afirmar que el acoplamiento de mestruaciones entre mujeres de existir, no tiene un origen evolutivo, es gratuito. No das explicación alternativa -concreta-. En cualquier caso los estudios empíricos sobre el tema vienen a poner de duda dicho acoplamiento. http://en.wikipedia.org/wiki/Menstrual_synchrony

Sé que tienes una formación científica robusta. Pero no soy capaz de ver tus argumentos o comprender en qué medida pueden probar que los planetas ejercen ninguna influencia gravitacional sobre nosotros. Supongo que habrá gente mucho más culta e inteligente que yo que tampoco puede verlos. Lo siento.

Comment by Abelardo Fernández Bagüñes — 4 mayo, 2012 @ 21:09

He encontrado el origen de tu cita sobre Huygens, pero es el mismo problema. No se trata de una “microperturbación”. Compartian la misma pared y por lo tanto, la movian.

En cuanto Huygens los separo a lados diferentes de la habitación,

jamás volvieron a sincronizarse.

http://puntomatic.blogspot.com.es/2008/04/spontaneous-synchronization_7070.html

Comment by Abelardo Fernández Bagüñes — 4 mayo, 2012 @ 21:19

Viñu, imaginando que la Astrología tuviera un fondo de verdad (que para mí reconozco es mucho imaginar, más allá de arquetipos psicológicos muy bien hechos)

¿No sería posible imaginar también que la explicación a la astrología pudiera estar en algo que no tuviera relación con la gravitación y que aún no comprendemos?

Al fin y al cabo la propia gravitación es ejercida por la masa, que a su vez parece ser una manifestación del modo en que se pliega el espacio tiempo (es la masa una propiedad del espacio-tiempo o el espacio-tiempo una propiedad de la masa)

mucho más allá de mis posibilidades…dedícale un artículo, sería fascinante.

Comment by Abelardo Fernández Bagues — 4 mayo, 2012 @ 21:53

Sobre la prueba de Gauquelin una pregunta:

Está empíricamente demostrado que hay muchísimos más deportistas de élite nacidos a primeros de año que a finales. La razón es sencilla, compitieron con ventaja cuando eran escolares por ser mayores que los demás niños de su año y fueron seleccionados antes y con mayor proporción.

¿Interfiere esta observación con la prueba de Gauquelín sobre el efecto marciano?

Comment by Abelardo Fernández Bagues — 4 mayo, 2012 @ 22:04

Pero eso no es una “microperturbación entre ellos”, es que dos metrónomos desacompasados tiran de los cilindros en sentido opuesto, perdiendo impulso hasta acompasarse, simplemente.

No se me ocurre una palabra mejor para describir las pequeñas fuerzas que se ejercen entre ellos y que acaban teniendo efectos tan notorios.

¿No sería posible imaginar también que la explicación a la astrología pudiera estar en algo que no tuviera relación con la gravitación y que aún no comprendemos?

Se me hace duro a estas alturas que la ciencia no haya descubierto ningún “rayo” especial que venga de los planetas. Una cosa es el chauvinimo electromagnético y otra pasarse al extremo opuesto de “esencias invisibles”.

A mí se me hace cada vez más plausible entender que la posible influencia se realiza por la acumulación de interacciones muy sutiles, del mismo modo que el viento acaba formando olas en el mar (fenómeno bastante más extraño de lo que pudiera parecer a primera vista).

Está empíricamente demostrado que hay muchísimos más deportistas de élite nacidos a primeros de año que a finales. La razón es sencilla, compitieron con ventaja cuando eran escolares por ser mayores que los demás niños de su año y fueron seleccionados antes y con mayor proporción. ¿Interfiere esta observación con la prueba de Gauquelín sobre el efecto marciano?

Como hipótesis no está mal, pero habría que comprobar hasta que punto una diferencia de unos meses puede ser reseñable en la capacidad física (un niño de 7 años puede ser más deportista que uno de 9) y la relación de esta correlación con otras, como la que confirma que los niños nacidos en mayo suelen ser más altos que los de noviembre.

Comment by Alberto V. Miranda — 5 mayo, 2012 @ 11:09

A ver si te encuentro algun paper. Pero lo de los deportistas de enero esta aceptado en economía (la economía hoy en día se define tanto por su método como por su objeto) La idea es sencilla, si tienes 11 años y otro 11 años y 11 meses es mas probable que el otro sea seleccionado por el entrenador por tener mejores marcas mientras tu abandonas y te retiras a jugar al futbolín. En el fútbol por ejemplo este fenómeno es muy notable y la mayoría de los futbolistas profesionales son de primera mitad de año. Deberías leer freakeconomics, te encantaría. Son estudios de economistas sobre temas sociales explicando por ejemplo, que relación hay entre el aborto y la delincuencia, o que pasa si enseñas a un montón de monos a usar el dinero.

Comment by Abelardo fernandez bagues — 5 mayo, 2012 @ 23:24

Si la idea la entiendo, onvre, pero tenía mis dudas respecto al factor cuantitativo.

Fíjate también que no deja de ser una especie de analogía de lo que quiero expresar con la idea de interacciones entre ciclos.

En este caso tenemos que distinguir el ciclo anual (desde tu propio nacimiento), el ciclo escolar y el ciclo de reclutamiento de deportistas. Los 3 tienen exactamente el mismo periodo (1 años), pero distintas fases (dependiendo del mes de inicio). Pues bien: en función de la fase entre tu propio ciclo anual y el ciclo de reclutamiento, tendrás más o menos posibilidades o te irá más o menos bien. No hay interacción electromagnética o gravitatoria en este ejemplo.

Por supuesto que leí freakonomics. Lo de los abortos, interesantísimo y muy revelador.

Comment by Alberto V. Miranda — 6 mayo, 2012 @ 10:55

Alberto, no conocía la página, llegué buscando información de astrología en internet. Soy ingeniero en sistemas y hace unos meses empecé a estudiar astrología. Tu artículo me pareció fantástico, muy enriquecedor, muy claro y también, por qué no, muy novedoso (visiones como la tuya y desde tu lugar sabrás que no abundan).

Desde que terminé la carrera sentí que necesitaba un conocimiento más holístico, que trascendiera un poco las limitadas barreras de la ciencia, tan sujeta a la coyuntura económica y social de la época, y entonces me topé con un libro de Liz Greene que recomiendo a todos, tanto curiosos como astrólogos: Relaciones Humanas. A partir de ahí, he leído cuanto he podido acerca de astrología, y estoy aprendiendo muchísimo.

Y te escribo desde un lugar diferente al de la mayoría, más como ávido estudiante de astrología que como científico buscando refutarla, porque creo que con tus conocimientos mixtos podrás darme una mano con algunas dudas que se me presentan y aún no encontré fuentes para evacuarlas. Escribo estas inquietudes a continuación:

1. Todavía no termino de entender completamente cómo podemos convalidar los estudios astrológicos anteriores a los descubrimientos de Neptuno (s. XVI) y Plutón (s. XX), siendo que actualmente estos planetas rigen signos conjuntamente con otros. Es decir, ¿cómo pueden ser válidas las cartas natales previas a estos dos planetas si el sistema estaba incompleto? Además se trata de planetas que tienen significados cabales y tanto peso como el resto, para nada triviales, por lo cual no entiendo cómo representaban estas características antes de que fueran encontrados. Leí por ahí que justamente porque no los conocíamos no formaban parte de nuestras “energías sincronizadas”, por lo cual no tenían importancia, pero no termina de convencerme esa explicación.

2. ¿Cómo se definieron originalmente los significados de los planetas, signos y casas? ¿Quién sentó esas bases teóricas sobre las cuales se monta luego todo el análisis astrológico? Me refiero a en qué forma se descubrió que Marte representa la fuerza, Júpiter la expansión y Mercurio el conocimiento, por ejemplo. Siendo que estos conocimientos son tan ancestrales (hay registros milenarios que asignan esos atributos a los planetas), resulta muy difícil identificar su génesis. ¿Creés que la psicología jungiana con su teoría del inconsciente colectivo y los arquetipos podría explicarlo?

Bueno, sólo me resta felicitarte por el artículo y ojalá puedas echar un poco más de luz sobre el tema respondiendo a mis consultas.

¡Un fuerte abrazo desde Buenos Aires!

Nicolás.

Comment by Nicolás — 18 octubre, 2012 @ 15:44

Gracias por tus gracias, valga la redundancia.

Efectivamente, propones una cuestión muy interesante y que podría formar parte de un artículo llamado “Cosas que efectivamente no están claras de la Astrología y que los científicos pueden utilizar para machacarla”.

A mí también me sorprende sobremanera el hecho de que los planetas exteriores, descubiertos en época histórica, puedan tener significados astrológicos tan claros. Por lo que sé, puedo señalar los siguientes puntos:

- Algunos autores, poco o nada científicos defienden que el descubrimiento de estos nuevos planetas coinciden con expansiones en la consciencia humana. Así, encuentran paralelismos entre el descubrimiento de Urano y el estudio de la electricidad, la fundación de los USA, la revolución francesa (entre otros). A Neptuno lo asocian con el nacimiento de la química moderna, de los anestésicos y un revival del misticismo (como efectivamente existió en el siglo XIX). Del mismo modo Plutón se asocia a la energía atómica y la destrucción masiva.

- Existe, al respecto de esta sincronicidad, una explicación lógica: y es que el avance y la creciente complejidad del conocimiento y las sociedades corre paralelo a la tecnología que permite descubrir estos objetos.

- ¿Por qué Plutón “funciona” tan bien siendo no sólo diminuto, sino sólo uno más de los miembros de un cinturón de objetos transneptunianos? De nuevo sólo parece existir una explicación “mística”.

- ¿Por qué hasta los nombres de los planetas parecen estar tan bien escogidos? Tanto en el caso de Urano, Neptuno y Plutón no se podrían haber escogido mejores denominaciones. Incluso en el caso de Quirón, que algunos astrólogos consideran, la correspondencia astrológica con la mitología del nombre es asombrosa.

Para ser honrados, desconozco totalmente, al menos desde un punto de vista respetable científicamente, la casuística que está presente en estos hechos.

* * *

Sobre tu segunda cuestión… fácil respuesta: sólo tienes que pasarte media vida de pastor en el monte para que las estrellas y los planetas se conviertan en algo tan habitual como para ti el ordenador o la TV.

Adicionalmente, el evidente efecto del Sol (estaciones) y la Luna (menstruación, diferencia en la visión nocturna, comportamiento animal) sobre el ambiente pudo invitar a buscar la posible relación de los otros cuerpos móviles y objetos terrestres. Se me ocurre, a bote pronto, la relación entre un ciclo de júpiter, de 12 años, y la pubertad femenina.

De todos modos no debemos olvidar que la astrología moderna provino de Kepler, y que en sus orígenes pudo tener formalismos mucho menos elaborados. Al respecto creo que, más que división en signos, las primeras referencias fueron las propias estrellas fijas.

Comment by Alberto V. Miranda — 18 octubre, 2012 @ 16:25

La Astrologia es una idiotez, no se condice con la realidad, Carl Sagan estubo siempre en lo cierto al respecto.

Comment by andres b. — 5 diciembre, 2012 @ 20:40

Pues si Carl Sagan “estubo” en lo cierto, no hay nada más que decir.

Comment by Alberto V. Miranda — 6 diciembre, 2012 @ 10:04

Si después de miles de años de existencia, aún sigue considerándose una pseudociencia, será por algo. En la wikipedia, especialmente en la versión inglesa, aparecen críticas interesantes, por ejemplo, sobre los supuestos trabajos científicos que la apoyan. También es interesante el siguiente enlace:
http://www.astrology-and-science.com/d-arti2.htm

Comment by Alejandro — 11 marzo, 2013 @ 13:18

Alejandro, en el párrafo DOS de este artículo digo:

no la llamo ciencia a propósito porque no lo es y no sé si algún día podrá llegar a considerarse como tal

Comment by Alberto V. Miranda — 11 marzo, 2013 @ 15:04

andres b: Carl Sagan es el autor de varias falacias contra la astrología, algunas de ellas refutadas en este artículo.

Alejandro: Si cualquiera que la estudia se convence de que es real, incluyendo escépticos y científicos, será por algo.

Ningún escéptico aceptará que se ha equivocado, su orgullo es muy grande. La reacción ante esto siempre será “¡No importa, sigue siendo falsa porque tiene que serlo!”

Buen artículo.

Comment by Juan — 16 marzo, 2013 @ 21:38

Algo que no me quedó claro del experimento de Nelson: ¿qué aspectos tenían mayor importancia, los que se calculaban a partir de los 7,5° y 18°, o los de 60°, 120° y 90°?

Comment by Juan — 16 marzo, 2013 @ 22:52

Podemos construir sobre cimientos más que dudosos verdaderas obras complejas, eso pasa con la astrología, hemos decorado el ático con muebles de lujo, moderneces tipo cuántico, y todo lo que quieras, pero es en los cimientos dónde hace aguas completamente, ya que nada de lo que dices se puede demostrar y como bien dices no es una ciencia.
Sólo funciona para quién quiere creer en ella y cree que aciertan en lo que dicen, está más que estudiado y es el efecto forer.
De hecho podríamos construir cosas parecidas a la astrología a cientos y mucha gente creería que le funciona. Véase rezar a la virgen, hadas, pitufos, reptilianos y cosas similares.
Es una simple cuestión de creencias y fe, el problema de hoy en dia es que se igualan las creencias con hechos demostrables y eso no es así.

Es tan absurdo creer que las constelaciones a las que los humanos les hemos dado forma y les hemos llamado “Osa mayor” en lugar de cacerola, y basar rasgos personales en esas humanizaciones, obiar los miles de millones de estrellas que existen (y me quedo corto), en fin, nunca hasta ahora me había molestado en escribir sobre lo absurdo de la astrología por qué no necesita argumentos, se cae sola, pero si a alguien le funciona y se siente más seguro en su vida y hay una persona honrada que no quiere “sacarle los cuartos”, creo que la libertad de cada uno prima (incluso si le sacan los cuartos).
Mientras no se enseñe en la escuela o no se legisle en base a eso cap problema.

Comment by joan — 20 julio, 2013 @ 20:17

1) Joan dice:

Es tan absurdo creer que las constelaciones a las que los humanos les hemos dado forma y les hemos llamado “Osa mayor” en lugar de cacerola”

2) El autor dice:

La relación entre patrones de estrellas y las divisiones zodiacales son espúreas y no deben ser tenidas en cuenta

ergo,

3) Joan no se ha leído el artículo, ni falta que le hace.

Comment by Alberto V. Miranda — 22 julio, 2013 @ 8:35

:) lo reconozco, no todo entero, mea culpa

Comment by joan — 23 julio, 2013 @ 9:53

No, la culpa es mía por no hacer otro artículo titulado “Puntos Débiles de la Astrología” como complemento a este.

Comment by Alberto V. Miranda — 23 julio, 2013 @ 10:04

“- ¿Por qué hasta los nombres de los planetas parecen estar tan bien escogidos? Tanto en el caso de Urano, Neptuno y Plutón no se podrían haber escogido mejores denominaciones. Incluso en el caso de Quirón, que algunos astrólogos consideran, la correspondencia astrológica con la mitología del nombre es asombrosa.”
Por qué se ha construido toda una filosofia en base a su nombre? es como tener la respuesta y crear las preguntas que la sustenten.
La luz al final del túnel, las sensaciones de las ECM son por qué hay una vida después? o quizás como es algo generalizado en humanos desde hace miles de años, se ha construido toda una filosofía sobre éstos hechos que pasan científicamente?

Comment by joan — 26 julio, 2013 @ 0:25

Hola Alberto. Gracias por el artículo, que he encontrado inspirador.
Creo que sigues leyendo los comentarios… Si es así, sabes de algún estudio sobre la heredabilidad de los rasgos astrológicos?
De todos es conocido que los hijos heredan algunos rasgos de personalidad de sus padres (o de sus abuelos), incluso cuando intentan hacer todo lo posible por diferenciarse de ellos. Normalmente decimos que es por imitación inconsciente, pero aunque esto sea así, no debería reflejarse en la carta natal?
No termino de entender bien lo de que hay una diferencia entre la carta y la manera en que uno “vive” o expresa su carta. Creo que sé por dónde va, pero entonces, cómo puede uno saber a priori qué cosas se van a reflejar en la carta y cuáles no para hacer pequeños experimentos?
Gracias y un saludo.

Comment by victor — 5 octubre, 2013 @ 18:33

Buenas preguntas, pero también complejas.

1) RASGOS HEREDADOS

Esta es una cuestión que trasciende lo astrológico y abarca cuestiones más generales.

Los biólogos, por ejemplo, distinguen entre genotipo y fenotipo. Genotipo es lo heredado, mientras que fenotipo es cómo se expresa.

Aunque hay una relación muy estrecha entre genotipo y fenotipo, el fenotipo también es muy influido por el ambiente.

Un ejemplo perfecto es el de dos gemelos que se separan al nacer. Si uno se cría en Dinamarca y el otro en Etiopía, las abismales diferencias de ambiente marcarán diferencias visibles. En otras palabras, genotipos iguales pueden producir fenotipos completamente distintos.

2) EL AMBIENTE EN LA CARTA

Viene reflejado parcialmente, ya que cómo bien dices, la acción del inconsciente es muy poderosa, pero no fatal.

Una persona que tenga Luna-Plutón no necesariamente va a tener una mala madre, con perdón; pero es muy probable que reaccione ante ella como si lo fuera.

Al respecto de la transmisión generacional, no he estudiado el tema desde el punto de vista astrológico, pero una eminencia al respecto es Alejandro Jodorowsky.

3) VIVENCIA DE LA CARTA

La escuela Huber, que toma elementos de la Psicosíntesis de Assagioli ( http://en.wikipedia.org/wiki/Roberto_Assagioli ), entiende que cada planeta o punto de la carta es un aspecto de la personalidad.

Esta escuela afirma que el carácter de las personas no es monolítico, sino que está compuesto de “subpersonalidades”.

Por poner un ejemplo, dentro de ti, entre otros personajes, existen un Víctor niño y un Víctor adulto. Estaríamos hablando concretamente de tu Luna y tu Saturno.

Si por alguna razón has rechazado los valores de disciplina o de enfrentamiento con la realidad, entonces no estás viviendo tu Saturno. Lo contrario también puede ser cierto; si bloqueas tus emociones hasta el punto de no sentir, entonces estás ignorando a tu Luna.

A lo largo de la vida (y esto lo marcan profundamente los tránsitos astrológicos) nos vemos obligados a trabajar con las distintas subpersonalidades. La Psicosíntesis, de hecho, trata de su integración. Y en ese sentido la Astrología, bien aprovechada, deja de ser un asunto de adivinación y espectáculo para convertirse en una herramienta de conocimiento y crecimiento.

Espero haber respondido a tus preguntas.

Comment by Alberto V. Miranda — 5 octubre, 2013 @ 22:00

Hola de nuevo,

y gracias por tus respuestas y tu tiempo. Cuanto más leo de astrología más me parece que el testarla con experimentos al uso es tarea casi imposible, o por lo menos titánica. Me apunto las referncias de Jodorowsky y escuela Huber.

Si te puedo preguntar, en tu experiencia personal, cuánto tiempo tardaste en comprender la astrología como para usarla de forma útil? Me parece un sistema complejísimo de por sí, y si además le añadimos el tema de los aspectos que puedes no expresar…

Te confieso que arrastro un bagaje muy grande con la astronomía y la astrofísica, y aunque tu forma de explicar el tema -y algo que he leído de Jesús Navarro de la Universidad de Zaragoza- me han abierto los ojos, todavía no me he librado de toda mi desconfianza… Por otro lado lo confieso, el sistema es mucho más elegante y hermoso de lo que imaginaba.

Un saludo.

Comment by victor — 11 octubre, 2013 @ 1:46

Pues te estás metiendo en un mundo muy interesante, pero también muy oscuro a causa de 1) el charlatanismo de unos, 2) el escepticismo de otros y 3) la ausencia de investigación con valor más o menos científico a causa de los señores 1 y 2.

Mi manera de aprender fue leyéndome TODO lo que caía en mis manos y aplicar el sentido crítico para filtrar el 90% de basura que uno se puede encontrar.

El contacto con otros aficionados también es muy importante, pues abre puertas nuevas y refrescantes, aunque muchos no tengan nada que decir en muchos casos o tengan un enfoque irracional del asunto.

Comment by Alberto V. Miranda — 11 octubre, 2013 @ 9:36

Gracias de nuevo por tus consejos.
Espero que algún día volvamos a coincidir física o virtualmente y podamos charlar un rato y decirte cómo me va la exploración.
Un saludo.

Comment by victor — 11 octubre, 2013 @ 11:40

Bueno yo tengo una duda, en el artículo de la wikipedia que enlazas, comentan que Gauquelin podría haber fallado en la estadística:

http://en.wikipedia.org/wiki/Mars_effect#Statistical_explanation

¿Por qué después de 1950 no pudo encontrar correlaciones en sus experimentos?

Comment by bloodykefka — 4 septiembre, 2014 @ 11:03

Aquí en español explican la crítica.

http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/el-efecto-marte-la-astrologia-funciona

Sergio Parra no es santo de mi devoción (un periodista cientifista, que ya ha hecho artículos discutibles, como uno de estadísticas en jotdown, quejándose del anumerismo en los miedos sin tener en cuenta que recopilar estadísticas absolutas es muy cuestionable), pero como lo que hace es recopilar el dato, creo que se puede usar para el debate.

Comment by bloodykefka — 4 septiembre, 2014 @ 13:25

[...] los trabajos de investigación más proclives al formalismo académico encontraran un lugar en las publicaciones astrológicas al [...]

Pingback by A propósito de la Astrología: Apuntes para un Debate - Espaço Astrologico — 7 agosto, 2015 @ 14:17

[...] los trabajos de investigación más proclives al formalismo académico encontraran un lugar en las publicaciones astrológicas al [...]

Pingback by A propósito de la Astrología: Apuntes para un Debate — 13 septiembre, 2015 @ 23:44

Excelente artículo, me alegra ver que hay más gente de la que pensaba que apuesta por una comprobación científica de la astrología.

Hay una página web que publica regularmente artículos de comprobación científica de la astrología, para mejorar su difusión y que el conocimiento llegue a todo el mundo, tanto a los propios astrólogos como a los escépticos. Si les interesa:

se llama http://www.astrologiaexperimental.com

Un saludo!

Comment by Oriol — 15 noviembre, 2016 @ 16:59

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