13 octubre, 2011

En Astropuerto avanzamos, en absoluta primicia, capítulos del libro de próxima publicación “Guía para la Interpretación de los Sueños”. El texto de hoy corresponde al símbolo del coche.

¡Antes de nada!

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El COCHE, una metáfora muy evidente

Mucha gente, conductora o no, sueña a menudo que conduce un automóvil o un vehículo de motor. Como en el caso de la casa, el significado de estos sueños suele ser fácil de descifrar.

El coche en el sueño, y especialmente la manera de conducirlo, es una alegoría de nuestra vida y de cómo la llevamos.

Es sorprendente como la psique, cargada de simbolismos universales y ancestrales, es capaz de actualizar su lenguaje: en este caso, utilizando como significante un objeto que hace apenas cien años que forma parte de la vida de la gente.

Guía básica para interpretar el coche en el sueño

El coche se refiere a la vida, pero no en cualquier acepción: se refiere a la vida en cuanto independencia y autonomía. Más concretamente, en el grado de control que tenemos sobre ella.

Es de reseñar como en el lenguaje común, aunque de modo un tanto arcaico, se recoge esta relación entre el coche y el sueño mediante una metáfora: tomar las riendas de la vida. Esta expresión resume a la perfección aquello de lo que nos está hablando el sueño.

El acto de conducir admite muchísimas variantes, tanto respecto a nuestra actitud durante el acto de conducir durante sueño como al estado y el tipo de coche que conducimos. Dejaré esta última cuestión de lado y me centraré en el aspecto de la actitud, no sin recordarme a mí misma y mis lectoras que, ante la duda respecto al significado de un elemento concreto que aparezca en nuestro sueño, siempre puede resolverse con la misma pregunta: “qué significa esto PARA MÍ“.

La actitud al volante

Conducir durante un sueño puede vivirse como delicia o como pesadilla; y curiosamente, esto no tiene que ver especialmente con el hecho de saber conducir o no en la vida real.

Si eres una persona que no sabe conducir o sencillamente no le gusta, pero que en el sueño se limita a disfrutar yendo de un sitio para otro en coche, pasándolo en grande, el significado es clarísimo: debes ganar en autonomía y coger definitivamente las riendas de tu vida. Es posible que ahora estés en una situación vital cómoda, pero dependiente y estancada. Lucha por tu independencia y cuando la tengas, la disfrutarás con deleite.

También es posible que no sepas conducir (o que sepas y durante el sueño misteriosamente te hayas olvidado de cómo se hacía, o que el vehículo sea extraño) y que en el sueño estés obligada a sentarte al volante, viviéndo la situación como algo angustioso. En este caso el mensaje es el mismo que en el párrafo anterior. Pero aquí los obstáculos son mayores y deben abordarse con paciencia.

A este respecto un buen consejo, si aún no sabes conducir, sería matricularse en una autoescuela y vencer el miedo mediante exposición a lo que lo causa. Porque el miedo a conducir es miedo a la vida, a un nivel muy profundo. Y ciertamente es más importante el miedo a vivir que el miedo a conducir; pero vencer este último puede ser una terapia excelente a la hora de ganar seguridad en una misma.

Otras veces se pueden manifestar actitudes peligrosas, como por exceso de prudencia o de velocidad, que acaban con accidentes o situaciones embarazosas. Aquí el mensaje es muy claro: cambia de manera de conducirte en la vida o te buscarás problemas. En el primer caso, el enemigo es la timidez. En el segundo, la temeridad.

La pérdida de control

El sueño se convierte en pesadilla cuando no tenemos control sobre el vehículo. Esto puede suceder de muchas maneras: que los pedales de acelerador y freno no coincidan, que las piernas se crucen constantemente, que el coche no responda a nuestras órdenes o vaya a más velocidad de la deseada, o incluso que el coche vaya lanzado sin nadie al volante y que la persona que sueña esté en el asiento del pasajero.

En este caso podemos estar ante un caso de miedo casi patológico, o, más probablemente, el mensaje sea que no estamos yendo por buen camino, que no estamos gestionando bien nuestra existencia, consciente o inconscientemente. Aquí ya se impone la necesidad de un trabajo profundo sobre nosotras mismas y de poner orden en nuestra vida.

A veces ocurre que dentro del sueño, en una situación como la que acabo de describir, tenemos un accidente del que salimos ilesos; pero el coche queda inutilizado, con lo cual no hay más remedio que proseguir la ruta (o volver a casa) andando. Lo que ocurre a continuación (o los sitios que recorremos) durante nuestro periplo a pie contiene importantes claves sobre lo que estamos haciendo bien o mal en nuestra vida. Los sueños muchas veces nos cuentan el problema, pero también la solución. En cualquier caso, es siempre nuestra responsabilidad poner orden en nuestra existencia.

Cuando nos llevan

A veces la pérdida de control sobre nuestra vida no se refleja oníricamente de manera tan drástica como en los párrafos anteriores. Puede simplemente que en nuestro sueño nos subamos a un autobús, o cualquier otra clase de transporte público en el que nosotros no conducimos. Esto no es necesariamente bueno o malo, pues está muy condicionado por el contexto.

Si no tenemos claro a dónde nos conduce el transporte público, la gente que nos acompaña es completamente desconocida u hosca, el paisaje es oneroso, o el conductor nos ignora, el significado es bastante claro: hemos cedido, total o parcialmente, las riendas de nuestra vida. Es responsabilidad nuestra identificar los elementos, en la vida real, que han contribuido a ello y ponerles remedio.

También puede que durante el viaje en autobús estemos en buena compañía y que tengamos muy claro donde vamos. En este caso se describe una situación vital en la que estamos luchando por nuestra independencia; pero todavía es pronto para alcanzarla sin ayuda de otras personas.


CASO REAL: El camión perdido

Recién acabado, en la vida real, un curso del paro, estaba en el aire la posibilidad de que nos ofrecieran un trabajo a los que habíamos participado. A los pocos días soñé que estaba en la calle y, de repente, aparecía un camión al que estaban subidos mis compañeros de curso que con muchos aspavientos me decían que subiera sin pensarlo que sólo iba a parar unos segundos. El estado del camión era lamentable y mis compis ni siquiera iban sentados sino tirados de cualquier manera en la caja del camión sin ningún tipo de medidas de seguridad y en condiciones más propias de ganado que de personas. Mientras pensaba si subir o no, de repente, el camión arrancó y prosiguió su marcha y yo me quedé en tierra mientras veía a mis compañeros alejarse. Al día siguiente sentía un remordimiento como de oportunidad perdida y ni siquiera me acabaron llamando para ese trabajo.

El significado del sueño es clarísimo y no hay nada que lamentar. Las condiciones en la que viajaba tus compañeros en el camión indica claramente que no iban a ser bien tratados en su trabajo y que no era el mejor destino que podían coger.

CASO REAL: El conductor supremo

Se repetía hace unos años en un momento vital que ya pasó en el que todo me iba sobre ruedas y mi vida era perfecta, con todos mis objetivos cumplidos de años y sin apenas preocupaciones. En él yo iba sentado en mi coche y me dirigía de un lugar a otro, a voluntad, sin necesidad de tocar el volante, los pedales o las marchas. Pero es que yo no conducía el coche, sino que lo hacía un familiar al que no le veía la cara; pero que sabía que estaba sentado en el asiento de detrás de mí y desde ahí conducía por mí. Cómo lo hacía no lo sé. Este familiar, por si sirve de algo, trabajó de chófer muchos años y es muy buen conductor, puede que el mejor que conozco, muy prudente además. Quedé muy intrigado por el significado del sueño.

Lo que te está transmitiendo el sueño es que habías alcanzado una situación vital en la que no eres tú realmente quien conduce, sino una fuerza superior, espiritual, divina, como quieras llamarlo. Es probable que tu sueño indique que por actuar de manera recta y en consonancia de la voluntad del universo estés de alguna manera siendo guiado.

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