9 junio, 2012

Burroughs es quizás el escritor underground más conocido del siglo XX. Pero, una vez más, el mito parece haber devorado al hombre. Este artículo reivindica su enorme talla intelectual y rechaza la simplona imagen de “artista yonqui” atribuida por quienes no le han leído.

INTRODUCCIÓN

tenía cierta obsesión con las pistolasWilliam Seward Burroughs (1914-1997) es un personaje completamente inclasificable. Se le considera ante todo un escritor experimental, pero es posible que esa sea sólo parte de la verdad sobre el personaje. Yo descubrí gracias a él que la literatura puede expresar cosmovisiones extremadamente poderosas y personales, mucho más allá de las que puedan plantear la ciencia o la filosofía.

Es posible que algunos lectores/as de Astropuerto hayan leído, o por lo menos intentado leer, algunas de sus novelas más famosas, como Nova Express, El Almuerzo Desnudo o La Máquina Blanda. Y también que hayan desistido de intentar entender algo del galimatías aparente en el que consiste buena parte de su obra. Pero hete aquí que este caos es precisamente parte esencial del mensaje que intenta transmitir el autor. Porque este es quizás el gran problema de Burroughs: que es extraordinariamente difícil de seguir y entender como escritor, al menos en el grueso de sus obras, aunque ello no ha supuesto un obstáculo para tener una fama y una influencia permanente en el mundo de la cultura.

Pero, sin duda, el lector o la lectora que se afana en leer y entender a Burroughs —no tanto un libro individual como el conjunto de su obra— obtiene una gran recompensa, ya que pocos escritores han alcanzado a dibujar un mundo propio tan original, tan poderoso y a la vez tan descarnado y terrible. Y llegado este punto debo decir que muchos supuestos “expertos” en Burroughs apenas se dedican a hacer un catálogo de sus peculiares lugares comunes y obsesiones, omnipresentes en casi todos sus libros, sin comprender realmente que por encima de la anécdota, y no siempre escondida entre líneas, existe una cosmovisión aglutinadora, aunque sea sólamente esbozada, y, rizando el rizo, darse cuenta de que precisamente por la propia naturaleza caótica y destructiva de esa cosmovisión, ésta no no se puede más que esbozar.

Ciertamente esta parrafada anterior puede parecer confusa y un tanto enigmática, pero a medida que avance el artículo todas estas cuestiones se irán aclarando. Advierto que por momentos se te pondrán los ojos como platos.

INFANCIA Y JUVENTUD

La biografía de Burroughs, y especialmente su relación con la adicción y la dualidad cuerpo-mente, es imprescindible para entender su obra.

uno de los primeros modelos de la empresa burroughsNació en una familia acomodada gracias a que su abuelo inventó una máquina mecánica de sumar que sería el cimiento de una de las empresas de tecnología de oficina más importantes del siglo XX, la Burroughs Corporation. Esto le permitió ir a la universidad, donde estudió Literatura Inglesa y Antropología, aunque no la llego a acabar. Su naturaleza extremadamente independiente y rebelde le haría renegar de una vida fácil y de su propia familia, un tanto neurótica y antisocial.

Él mismo, un niño bastante retraido y con una imaginación desbordante, dedicará la mayor parte de su tiempo a encerrarse en lecturas y ocasionalmente a escribir. Ya de púber se obsesiona con la figura del héroe solitario que sigue su propio camino al margen de la ley y la civilización. Este rechazo de lo establecido será agravado por el omnipresente tabú, en aquellos tiempos, hacia todo lo homosexual: Y Burroughs a los 15 años no sólo es consciente de su propio gusto por otros hombres, sino que a esa edad ya ha tenido incluso relaciones sexuales con un amigo. Ello no le impedirá casarse siendo estudiante con una mujer judía, Ilse von Klapper, durante un viaje a Europa con la intención de librarla de un campo de concentración nazi. Posteriormente, una vez estando ella segura en USA, se divorciarían, aunque seguirían teniendo una buena relación durante años.

CON LOS BEAT

Así que, tras abandonar la universidad, decidió sobrevivir haciendo trabajos aquí y allá mientras establecía, a partir de 1943, una profunda relación artística y de amistad con otros dos enormes heterodoxos: el grandísimo poeta Allen Ginsberg y el reconocido escritor Jack Kerouac. Efectivamente, a Burroughs se le considera uno de los miembros por derecho propio de la Generación Beat, aunque se suele obviar que él hizo el papel de mentor de los otros escritores, por su posición y edad; era algo así como el abuelo, un tanto lúgubre, del grupo.

ginsberg y kerouac, 1953. foto del propio burroughs.

Por entonces Burroughs ya es una persona que vive al día, consciente de su sexualidad y absolutamente seguro de sí mismo en su rechazo a los valores dominantes; aunque curiosamente está casado (por segunda vez, con la inteligente y liberal Joan Vollmer) y hasta tiene dos hijos que cría durante su vida bohemia y sinceramente antisistema.

Pero es un alma torturada. Y aunque escribe desde los 8 años, tiene una relación mórbida con la escritura y el lenguaje, de los que no se fía, que condicionará su futuro estilo. Pero más mórbida aún es su relación con la heroína, que consume por esa época y le hace abandonar todo lo demás. Es cierto que la Generación Beat defiende la experimentación con drogas, sobre todo la marihuana, como una herramienta de conocimiento para alcanzar estados de consciencia alternativos, pero Burroughs no lo ve de la misma manera: su relación con la droga es más enfermiza.

Uno se hace adicto a las drogas porque carece de motivaciones fuertes que lo lleven en cualquier otra dirección. La droga llena un vacío.

No parece una afirmación del todo sincera, porque en esos años la curiosidad intelectual de Burroughs era enorme e invertía gran parte de su tiempo en estudiar toda clase de disciplinas relacionadas con el lenguaje, la mente y la consciencia: está literalmente obsesionado con Wilhelm Reich y sus teorías sobre la sexualidad, la Semántica General de Korbzybski, las civilizaciones antiguas y los fenómenos paranormales.

Aun así, la heroína podrá con él durante dos décadas —y casi le matará— durante las cuales su aportación más relevante a la literatura consistirá en ser uno de los personajes, Old Bull Lee, en la pelín sobrevalorada novela En el Camino, de Kerouac.

Tenía derecho a enseñar porque se había pasado la vida aprendiendo. Su cátedra podría estar en cualquier lugar, como ese rincón que permanecía siempre con las persianas bajas. Se había convertido para nosotros en un verdadero maestro.

Jack Kerouac
EN EL CAMINO

EXILIO

Finalmente, debido a las dificultades crecientes para conseguir heroína en USA, Burroughs se marchó con su mujer a México huyendo de la justicia por sus problemas con las drogas. Su relación con el país es de amor-odio, aunque por aquel entonces escribe a Ginsberg diciéndole:

México es siniestro y tenebroso y caótico, con el caos propio de los sueños. Es mi hogar y a mí me encanta.

Y aunque consigue un suministro barato y constante de buena droga, Burrough siente que algo no va bien en él. Se siente literalmente poseído. Y así, un día, decide jugar a Guillermo Tell con su mujer y un revólver.

Y la mata.

dos fotogramas del triste episodio de “guillermo tell” extraídos de la película de david cronenberg (¡quién mejor que él para adaptar a burroughs!) el almuerzo desnudo

Burroughs, hablando posteriormente del acontecimiento, declaró con su habitual sinceridad que en lo primero que pensó no fue en ella, sino en como librarse él mismo de la cárcel; pero también reconoció que

Hay errores demasiado monstruosos como para que el arrepentimiento pueda modificarlos o coquetear con ellos.

HUIDA

A partir de ese momento la vida de Burroughs se convierte en una huida hacia adelante, acompañada de la exploración cada vez más extrema de drogas crecientemente exóticas. Recorrerá Sudamérica, donde probará la ayahuasca (una droga con supuestas propiedades telepáticas tomada por una tribu del Amazonas colombiano), volverá a USA y posteriormente, rechazado como pareja por Ginsberg y totalmente consumido por las drogas duras, acabará malviviendo en Tánger, Marruecos…

…pero antes de acabar allí Burroughs hará sus primeros coqueteos con la literatura, pequeños escritos autobiográficos que pasarán totalmente desapercibidos: Queer (Marica), Yonqui y Cartas del Yagé —otro nombre para la ayahuasca—, que en realidad recoge su correspondencia con Allen Ginsberg durante su estancia en el Amazonas.

TÁNGER Y LA ESPIRAL DESCENDENTE

Esta ciudad marroquí se convertirá para Burroughs en el modelo de los paraísos infernales que impregnan su obra, ciudades imaginarias, como la recurrente Interzonas. Hablamos de lugares extremos más allá de cualquier ley, movidos por el sexo y la droga; de ciudades que convierten a Sodoma y Gomorra, por comparación, en pueblos ejemplares.

Y Tánger es, en efecto, el paraíso y la perdición: follarse chicos y conseguir derivados de la morfina es extremadamente fácil; tanto, que los intentos por escribir y desengancharse son totalmente infructuosos: literariamente apenas consigue elaborar un montón de notas dispersas (rutinas, que llamaría) y vitalmente es un cadáver andante.

Aun así, conseguir salir adelante tras ser llevado a París por sus amigos (donde conocerá gente que influirá en su estilo literario, como Gregory Corso) y curarse posteriormente en Londres de su adicción a los opiáceos utilizando apomorfina. La apomorfina se convertirá dentro de su obra en una especie de droga-panacea que mencionará repetidas veces.

EL PERIODO CUT-UP

Tras recuperarse de su adicción, Burroughs es un hombre nuevo y en forma, tanto que (sic) tiene miedo de que le gusten las mujeres. Se dedica con pasión a escribir y, por fin, salen a la luz las novelas que le harán famoso: El Almuerzo Desnudo, Nova Express y el resto de novelas escritas mediante el uso de la técnica cut-up inventada por los surrealistas y recuperada por Brion Gysin, un amigo escritor y poeta que había conocido en Tánger y luego le había acompañado en París.

Esta técnica, que se puede aplicar con papel, cinta de audio y otros soportes, consiste en la redacción de textos que luego son cortados y pegados al azar, generando un discurso más o menos caótico. Y en ese collage semialeatorio precisamente consisten las novelas de Burroughs de esta época, que carecen de argumento o continuidad en el sentido esperado. Lo más reseñable de todo es que la forma de la novela intenta reflejar el caos de su fondo.

La grabadora de audio es una extensión del sistema nervioso.

En estas novelas Burroughs habla de la droga como si fuera un virus utilizado conscientemente para infectar a las personas y robarles su energía aplicando el Álgebra de la Necesidad, concepto acuñado por él. Más aun, intenta dejar claro que si esto funciona así es porque nuestra propia naturaleza como seres humanos, de todos nosotros, es de adictos capaces de cualquier cosa por conseguir lo que necesitan… que no tiene porque ser precisamente droga.

Así, el mundo retratado, se convierte en un caos de seres humanos (y alienígenas, y ciempiés gigantes) intentando dominar y explotar a otros seres humanos adormecidos por leyes y normas, que ignoran la gran verdad: Todo Está Permitido, como aseguraba Hassan-I-Sabbah, otro de los personajes recurrentes de Burroughs y que en la realidad fue el líder de una secta fanática musulmana del siglo XI —Los hashshashin, de donde viene la palabra asesino—.

Corporaciones, anos parlantes, religiones, suicidas, gobiernos, torturas, extraterrestres y freelancers habitan este conglomerado de oscuros intereses en lo que lo único seguro es que nadie está seguro de nada y todos están contra todos. Desviaciones sexuales, drogas, crímenes, automutilación y tecnología salpican todos los mecanismos de control que intentan dar orden a un mundo que se desmorona y en el cual cada personaje —menos el propio Burroughs y sus afines, claro— esconde un cerebro completamente lavado y programado para los intereses de no-se-sabe-muy-bien-quién-o-qué.

El mundo narrado por Burroughs en esta época, que es SIEMPRE NUESTRO MUNDO, es una pesadilla psicótica sin principio, fin o motivación, empapada de un humor negrísimo y una evidente misoginia.

Así que importó esa raza especial de escorpiones y los alimentó con caballo y los escorpiones se volvieron de un azul fosforescente y soltaban como un zumbido. “ahora tenemos que encontrar un recipiente de los buenos”, dijo — Entonces agarramos a un viejo artista del sedante y le pusimos el escorpión y se volvió medio azul y se veía que estaba inyectado con caballo — Esos escorpiones podían viajar en una onda de radar y servir a los clientes una vez que Doc tenía la pasta — Pero todos esos yonquis de escorpión empezaron a brillar en la oscuridad y si no se pinchaban al instante se transformaban en escorpión allí mismo.

LA MÁQUINA BLANDA, página 13, Ed.Minotauro

“EL LENGUAJE ES UN VIRUS”

He dicho que el mundo desquiciado retratado por Burroughs es NUESTRO mundo ¿Cómo es esto posible? Burroughs parece contar las cosas como si él fuera el único que se da cuenta de lo que pasa de verdad, y el resto de nosotros estuviera con las anteojeras puestas, incapaz de apreciar el caos y el horror de la existencia. ¿Qué es lo que nos diferencia de Burroughs? Que nosotros estamos dominados por el Virus Lenguaje, que se inocula a través de las palabras. De ahí lo insatisfactoria de estas.

Gentil lector: La palabra se arrojará sobre ti, cortará tus dedos, atrapará tu semen, se enroscará a tus muslos, como una serpiente venenosa, y te inyectará el rancio ectoplasma.

Para Burroughs, el Lenguaje es una entidad —extraterrestre— que habita nuestras mentes y se reproduce mediante el habla y la escritura, tomando control de nuestros cuerpos y anulando nuestra auténtica naturaleza de habitantes del ESPACIO MULTIDIMENSIONAL SILENCIOSO para introducirnos totalmente en la falacia llamada TIEMPO LINEAL HABLADO.

El lenguaje nos controla con más eficacia que la droga.

No asegura que siempre haya sido así. Burroughs cree que el lenguaje inicialmente fue útil y sirvió como herramienta mientras no tuvo una función predominante en nuestras mentes. Pero posteriormente se convirtió en un cáncer que nos destruye. La intención última de Burroughs, con su estilo de escritura, es destruir la sintaxis, el armazón que mantiene vivo al lenguaje en nuestras mentes.

Los libros de Burroughs se convierten así, con plena intención por parte del autor, en una especie de vacuna orientada a acabar con el poder del lenguaje en la mente del lector.

¡Prisioneros de la Tierra! ¡Escapad! ¡Faltan minutos! ¡Corten las líneas de palabra! ¡Irrumpan en el cuarto gris! ¡Los vastos cielos están abiertos! [...] ¡Nos enfrentamos a un arma biológica que reduce a los hombres de mente limpia a abyectas babosas humanas!

[...] Nuestros modelos psicológicos [que ignoran la naturaleza vírica del lenguaje] podrían haber sido diseñado por nuestras entidades poseedoras, ya que nada es más peligroso para ellas que ser vistas por el huésped que han invadido.

Porque llegado a este punto, la Tierra, la Humanidad entera, se enfrenta a una situación crítica, a una Guerra Total contra su propio parásito. El lenguaje y los sistemas de símbolos han dividido y alienado a los seres humanos: o el lenguaje, o nosotros. Y no hay mejor manera de luchar contra el lenguaje que volver a sentir la carne, el placer y el dolor, el miedo y el peligro.

¡Y ESTO VA EN SERIO! …aunque el escritor nos lo cuente desde un contexto de ciencia ficción repleto de conspiraciones cruzadas, monopolios secretos, ametralladoras “Venus”, drogas metálicas y aberraciones sexuales que están más allá de la muerte del cuerpo físico.

La cruel realidad es que nuestra Realidad, según Burroughs, no es más que un campo de batalla cósmico:

Lo que llamamos realidad es un efecto de una película biológica. [...] No hay realidad verdadera. [...] La realidad que aceptamos como tal es una película impuesta por el poder en control de este planeta. El film-realidad [...] es el espectáculo más lóbrego jamás presentado a un público cautivo. [...] Cualquiera que cuestione la realidad será expulsado de ella. [...] El universo que conocemos está pre-grabado y pre-filmado. [...] Para combatir a los fabricantes del film-realidad se debe en primer lugar desarrollar inmunidad al virus-palabra y posteriormente atacar el lugar donde la película es fabricada.

EL RECONOCIMIENTO Y LA FAMA

Todas estas ideas fueron pergeñadas y publicadas durante finales de los años 50 y mediados de los 60, coincidiendo con el emerger de la contracultura hippie. Burroughs, aunque quizás menos comprendido de lo que presumían sus admiradores, se convirtió en una estrella. Él sobrellevó este papel con cierta resignación. La gente que le rodeaba era joven, y él bastante mayor. Pero desde luego, la diferencia generacional era lo de menos: lo que no llevaba bien era todo el rollo de paz-y-amor. Burroughs se ha forjado en el conflicto y es amante, casi obsesivo, de las armas de fuego.

escucha atentamente (están en español) los dos primeros minutos de este obra de laurie anderson, y apreciarás la influencia burroughsiana

Fuera del ambiente contracultural su fama también crece, pero no tanto por original como por perturbador. La polémica provoca juicios por obscenidad y críticas encendidas, y otros escritores consagrados le defienden o le machacan: unos le consideran un genio, otros un payaso. Todo este guirigay le abre puertas, pero también le cierra otras.

Vive entre Londres y USA, y artistas de todo tipo quieren trabajar con él; acepta, aparentemente encantado. Aunque durante la década apenas escribirá nada, el número de colaboraciones multidisciplinares con artistas consagrados y otros que lo acabarán siendo es enorme y la época se puede considerar, sin duda, fructífera.

Pero tampoco está agusto con el personaje que le ha tocado vivir, y sufre el sambenito de ser identificado con las drogas —especialmente la heroína— cuando en realidad, a estas alturas, ¡está completamente en contra de ellas!… aunque acabará de nuevo consumiendo heroína, esta vez esporádicamente, desde 1979 hasta su muerte.

A finales de los 70 vive en un búnker sin ventanas, completamente pintado de blanco, sito en uno de los barrios más conflictivos de Nueva York. Casi nunca sale de él porque no tiene necesidad, y un continuo desfile de visitas lo tiene bastante entretenido. Finalmente pasa su vejez en una pequeña ciudad rural de Kansas desde 1981 hasta su muerte.

LA MADUREZ COMO ESCRITOR

Todo lo contado hasta ahora, este resumen de ideas, están implícitas en sus primeros libros de la era cut-up. Quizás mi lector/a esté pensando en dejar de leer ya este artículo y salir corriendo hacia la librería para comprarlas. Pero no lo debe hacer todavía, porque es posible que se lleve una decepción. Aún sabiendo de que pecan y qué hay que buscar en ellos, son libros muy poco accesibles.

Afortunadamente, Burroughs buscó ser fiel a sí mismo durante sus últimos años de gloria y aprovechó para depurar su estilo, sin renunciar a su lucha contra el Virus Lenguaje, pero haciéndolo más accesible. Sus últimas novelas de madurez, la Trilogía de la Noche Roja, comparten elementos, obsesiones y lugares con las anteriores, pero prescinden de la técnica, a veces horrible, del cut-up para centrarse en el uso de un discurso un tanto caótico —pero no tanto como el de anteriores obras— y en ocasiones de una gramática aberrante que no resistiría un análisis sintáctico, pero que forma imágenes en la mente plenas de sentido y poderosamente sensuales.

-¿Puedo acariciar la calavera?
-Desde luego. Todos vosotros podéis.
El Tío Mate se llega hasta la puerta y llama al Guardían de la Calavera. Y la trae en un cojín de seda y la ponen en una mesa de madera pulida petrificada. Y todos nos apelotonamos alrededor para acariciarla. Puedo sentir como el hormigueo me sube por los brazos, una blanda quemazón, y el olor de flores marchitas y junglas y decadencia y olores animales de almizcle… Kim respira hondo y llena los pulmones de ese aroma.
-Cuando la toqué sentí una picazón que me subía por el brazo en pulsaciones rítmicas. Es una cosa viviente, cálida y resinosa al tacto, como el ámbar.
-Estoy acariciando un olor de agua estancada de pantano, jardines que se vuelven a convertir en junglas, y un penetrante y rancio olor animal.
Aroma de una criatura tan extraña que Kim siente náuseas al intentar imaginarse la clase de criatura que podría oler así. Sabía que la calavera procedía del planeta Venus. Había experimentado vívidas visiones oníricas de Venus y tenía la intención de escribir una guía… Hacía bocetos y algunas veces le decía a Tom:
-Saca una foto de eso. Es puro Venus, querido mío…
Y Urano, donde los uranianos se sientan en sus casas azules de pizarra en frío silencio azul… Kim quería explorarlos todos… Ansiaba nuevos peligros y nuevas armas, «mares peligrosos en desolados países de hadas». Ansiaba drogas y placeres desconocidos y una distante estrella llamada HOGAR.

EL LUGAR DE LOS CAMINOS MUERTOS, página 164, Ed.Cátedra

Estas novelas son, por orden, Ciudades de la Noche Roja (1981), El Lugar de los Caminos Muertos (1983) y Tierras del Occidente (1987). Todas están ubicadas en el contexto de la Guerra Cósmica en la que se encuentra inmersa la consciencia humana, como las anteriores; pero en este caso, cada una de las novelas trata de un “infiltrado” —sin duda el propio Burroughs— que viaja en el tiempo para ayudar a construir diversas utopías en distintos lugares, algunos históricos —la República de Libertalia, El Salvaje Oeste— y otros míticos —La Tierra de los Muertos del antiguo Egipto— pero que indistintamente no acabaron prosperando.

Son novelas con argumento claro y relativamente cómoda lectura que se podrían resumir y explicar perfectamente en este artículo, como cualquier obra más convencional. Pero voy a renunciar a hacerlo sencillamente porque se trata de OBRAS MAESTRAS que recomiendo encarecidamente a mi amigo/a lector/a. Más aún, diría que conque se leyera sólamente estas tres obras podría hacerse una idea bastante precisa del universo burroughsiano. Y no dudo que, si gustan, conducirán al resto de la producción de este genio.

En cualquier caso, la producción literaria durante el final de su vida no se limitó a estas tres novelas; también escribió algunas obras menores, siendo la última El Fantasma Accidental, de 1992. Y por supuesto continuó colaborando con multitud de artistas en proyectos de todo tipo.

Los años 90 son una época sin ninguna gracia, una década deprimente. Una década deprimente y asquerosa.

REFLEXIÓN FINAL

Lo que más me sorprende de Burroughs, en cierto aspecto, es el hecho de que las ideas reflejadas en su obra podrían haber pertenecido no a un escritor, sino a un filósofo o incluso a un mesías. Como dije al principio de este largo artículo, él me enseñó que la Literatura, con mayúsculas, permite contener todo aquello que no cabe en la ciencia o la filosofía.

Porque ¿de qué otro modo podría haber expresado Burroughs la esclavitud del lenguaje SIN cargárselo? Un sesudo y ordenado ensayo sobre la naturaleza vírica del lenguaje —que los hay, posteriores a su obra— no tendría quizás el mismo efecto perturbador que cuando se relata desde el caos casi psicótico de un discurso fragmentado. Es precisamente en ese contraste entre su escritura y la “escritura de nuestra propia cabeza” donde el efecto mágico se produce. Burroughs es enormemente consecuente con su estilo, y una vez captado su mensaje, es cuando nos damos cuenta de que no podría expresarlo de otra manera.

Sí es verdad que es posible que esa magia no sea capaz de transformar nuestras pequeñas mentes, o por lo menos a todo el mundo. Pero hablando desde un punto de vista literario, se puede decir que hay un antes y un después de Burroughs, y las implicaciones de su obra desde entonces en el mundo de la narrativa, del arte y de la filosofía le convierten en uno de los más grandes pensadores, o antipensadores, del siglo XX.

4 comentarios Ir al formulario  RSS de estos comentarios Trackback URL

Muchas gracias por tan buen artículo. Y tienes mucha razón a cerca de la dificultad de entrar en la literatura de este hombre. Yo estoy con “El almuerzo desnudo” y lo tengo que leer muy dosificado, me cuesta seguir o quizá buscar la linea argumental o de pensamiento.

Comment by tyler — 6 diciembre, 2011 @ 12:46

pa flipar: http://web.archive.org/web/20091128185433/http://www.ccru.net/archive/burroughs.htm

Comment by Rev JFK Tadeo — 18 enero, 2012 @ 1:11

[...] La figura de Burroughs -al igual que su obra- es tan compleja y llena de matices, tan rica en excesos y claroscuros que resulta tarea imposible intentar siquiera explicarla en tan breve espacio.  Recomendamos, para los interesados en profundizar en su figura, este fantástico post de la publicación digital -asturiana, por cierto- Astropuerto: William S. Burroughs en Astropuerto [...]

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Comment by ThomasSOT — 26 abril, 2017 @ 22:07

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